La gran esperanza de las misiones

La gran esperanza misionera es que cuando el evangelio se predica, Dios hace lo que el hombre no puede: resucita muertos, crea fe, vence toda resistencia. Su llamado es infaliblemente eficaz según Su propósito.
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Octubre 25

Aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados) (Efesios 2:5).

La gran esperanza misionera es que cuando el evangelio se predica en el poder del Espíritu Santo, Dios mismo hace lo que el hombre no puede: crea la fe que salva. El llamado de Dios hace lo que el llamado del hombre no puede hacer. Resucita a los muertos. Crea vida espiritual. Es como el llamado de Jesús a Lázaro en la tumba: “¡Sal fuera!”. Y el muerto obedeció y salió. El llamado creó la obediencia al crear vida (Juan 11:43). Así es como alguien puede ser salvo.

Podemos despertar a alguien con nuestro llamado, pero el llamado de Dios puede hacer que existan cosas que no existen (Romanos 4:17). El llamado de Dios es irresistible en el sentido de que puede vencer toda resistencia. Es infaliblemente eficaz según el propósito de Dios, tanto que Pablo puede decir que “a los que [Dios] llamó, a esos también justificó” (Romanos 8:30), aunque solo somos justificados por nuestra fe.

En otras palabras, el llamado de Dios es tan eficaz que infaliblemente crea la fe mediante la cual una persona es justificada. Todos los llamados son justificados según Romanos 8:30. Pero nadie es justificado sin fe (Romanos 5:1). Por tanto, el llamado de Dios no puede fallar en su propósito. Inevitablemente, crea la fe que justifica.

Esto es lo que el hombre no puede hacer. Es imposible. Solo Dios puede quitar el corazón de piedra (Ezequiel 36:26). Solo Dios puede atraer a las personas al Hijo (Juan 6:44, 65). Solo Dios puede abrir el corazón espiritualmente muerto para que preste atención al evangelio (Hechos 16:14). Solo el Buen Pastor conoce a Sus ovejas y las llama por su nombre con un poder tan irresistible que todas lo siguen y nunca perecen (Juan 10:3-4, 14).

La gracia soberana de Dios, que realiza lo humanamente imposible, mediante el evangelio de Jesucristo, es la gran esperanza misionera.


Devocional tomado del libro Desiring God, páginas 235.

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John Piper

John Piper

John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

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