Un asilo de ancianos puede estar en la categoría entre un hospital y un hogar. Y puede ser útil para una viuda en diferentes formas. Puede ser ese lugar en donde van a morir, pues ante la debilidad o enfermedad, la muerte puede no ser inminente y necesitan un lugar para cuidados especiales. Otro uso de los asilos de ancianos, el cual es el más común, es tener un lugar a donde puedan ir porque ya no pueden cuidar de sí mismas en sus casas. En ocasiones, un esposo cuida del otro al acercarse la vejez. Una vez que el cuidador se va, deja al otro cónyuge tratando de hacer lo que tan desesperadamente quiere hacer, pero ya no puede hacerlo: cuidarse a sí mismo. Un asilo de ancianos provee esas 24hrs de cuidado que necesita esa persona, sin embargo, trata de que la persona siga siendo tan independiente como sea posible, mientras que sea seguro y responsable. Este “hogar lejos de casa” que las residencias de ancianos proveen, crean desafíos particulares para quien visita, ya que necesita encontrar un balance que haga que la viuda se sienta atendida. Si alguien está en un asilo de ancianos por estar próximo a la muerte, entonces el principio hospitalario citado anteriormente se aplica a su visita. Sin embargo, si un asilo está optando por un espacio más controlado para una viuda relativamente sana pero frágil, debe ser tratada con más precaución a la hora su visita. Como quieres ser más sensible con las luchas de la soledad, más que con la incomodidad del dolor físico y sufrimiento, el visitante debe sentir libertad de quedarse un rato más, esto es, 20 a 30 minutos. Ya que el asilo es visto como un punto de transición entre un hospital y un hogar, es bueno considerar tanto el espacio donde vive como todo lo que concierne a su salud. Independientemente del lugar, la condición espiritual, emocional, y física de la viuda es lo más importante. La condición de la viuda debe dictar cuánto tiempo debe quedarse allí y cuánto tiempo no debe quedarse. Debería determinar lo que hará que esta viuda se sienta amada y cuidada, o lo que podría exasperarla. A medida que Dios te de sabiduría en cada uno de estos casos, sabe que Dios puede usarte, aunque sea por un momento, para remover el misterioso silencio y ministrar gracia a estas preciosas damas. Recursos adicionales (en inglés):
- “Cuidado de viudas” por Brian Croft y Austin Walker.
- “El cuidado de Dios por la viuda” por Austin Walker.
- “La viuda sin distracciones” por Carol Conrish