Cómo dirigir y cómo seguir

Todos necesitamos liderar y a veces seguir. En esta ocasión, Tim Challies destaca la importancia de abrazar tanto nuestro liderazgo como nuestro papel como seguidores.
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Incluso las personas que no aprecian a Jesús afirman la importancia de su regla de oro: “Y así como quieran que los hombres les hagan a ustedes, hagan con ellos de la misma manera” (Lc 6:31). Este es un llamado para que cada uno de nosotros viva con consideración desinteresada, y de tal manera que no solo nos  estimemos a nosotros mismos, sino también a los demás. En la regla de oro vislumbramos el mundo tal y como debe ser, tal y como Dios lo hizo: un mundo en el que nuestra principal preocupación es amar a los demás.

Esta regla de oro puede y debe aplicarse a todos los ámbitos de la vida. Debe impactar las relaciones con amigos y enemigos, compañeros y vecinos, familiares y desconocidos. No hay ninguna persona con quien podamos encontrarnos que quede excluida del “hazlo por ellos”. La regla se aplica a nuestras relaciones entre iguales, pero también a nuestras relaciones jerárquicas, las que implican dirigir y seguir.

Y todos necesitamos dirigir y a veces seguir. Dios nos ha dado un mundo estructurado en el que el orden natural de las cosas a veces implica dirigir y a veces implica seguir. En aquellas áreas en las que estamos llamados a liderar, debemos abrazar nuestro liderazgo; en aquellas áreas en las que estamos llamados a seguir, debemos abrazar nuestro seguimiento. La obediencia a Dios implica nada menos que liderar voluntariamente a los que nos siguen y seguir voluntariamente a los que nos lideran. La regla de oro habla de ambas cosas.

Dios nos ha dado un mundo estructurado en el que el orden natural de las cosas a veces implica dirigir y a veces implica seguir. / Foto: Unsplash

A los que dirigen, la regla les dice algo así como: “Como quieras que los demás te dirijan a ti, dirígelos”. Así como podemos caer en la tentación de hacer a los demás lo que nunca desearíamos que nos hicieran, podemos guiar a las personas de un modo en el que nunca desearíamos ser guiados. Podemos liderar con dureza, con desconsideración, con un espíritu censurador. Podemos ser hipócritas, crueles y arbitrarios. En aquellas relaciones en las que Dios nos ha llamado a liderar, ya sea como jefe o gerente, como pastor o padre, Dios nos llama a liderar de una manera en la que nos gustaría ser liderados. Nos llama a extender toda la dignidad que desearíamos que nos extendieran, a conceder toda la indulgencia que desearíamos que nos concedieran. Nos llama a dirigir amorosamente, con gozo, paz, paciencia, bondad, amabilidad, fidelidad y destreza. Nos llama a guiar de la misma manera en que deseamos ser guiados. Nos llama a liderar como Jesús nos lidera.

A quienes siguen, la regla les dice algo así como: “Como deseas que otros te sigan, síguelos”. Así como podemos caer en la tentación de hacer a los demás lo que nunca quisiéramos que nos hicieran, y así como podemos dirigir a las personas de una manera en la que nunca quisiéramos que nos dirigieran, podemos seguir a las personas de un modo que nunca quisiéramos que nos siguieran. Podemos seguir a regañadientes, de mala gana y con orgullo. Podemos ofrecer lo mínimo y nada más; podemos quejarnos con nuestros compañeros mermando el respeto hacia nuestro líder; podemos quejarnos de todas las decisiones, convencidos de que podríamos hacerlo mejor. En aquellas relaciones en las que Dios nos ha llamado a seguir, ya sea como empleados o socios, como hijos o miembros de la iglesia, debemos seguir con amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, gentileza, fidelidad y autocontrol. Él nos llama a seguir de la manera en que anhelamos ser seguidos. Nos llama a seguir como Jesús siguió a su Padre.

Cada uno guía y cada uno sigue. Cada uno de nosotros está llamado a liderar y a seguir de un modo claramente cristiano. Según la regla de oro de Jesús, debe ser algo parecido a esto: dirige de la manera que quieras ser dirigido; sigue de la manera que quieras ser seguido.


Este artículo se publicó originalmente en Challies.

Tim Challies

Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo BLOG ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por más de 7000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.

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