En su momento hemos tenido grandes declaraciones que llamaron mucho la atención en Internet y que provocaron una avalancha de correos electrónicos para ti, pastor John. Por ejemplo, en su momento, en líder de la Iglesia Católica dijo que los sacerdotes católicos romanos pueden “bendecir” a las parejas del mismo sexo, lo que, como era de esperar, ha confundido y enfurecido a muchos católicos y no católicos por igual.
Según la declaración del Vaticano, esta bendición es “para parejas en situaciones irregulares y para parejas del mismo sexo, cuya forma no debe ser fijada ritualmente por las autoridades eclesiásticas para evitar crear confusión con la bendición propia del sacramento del matrimonio”. Esta llamada bendición divina es para “aquellos que, reconociéndose indigentes y necesitados de la ayuda [de Dios], no reclaman la legitimación de su propia condición, sino que suplican que todo lo que es verdadero, bueno y humanamente válido en sus vidas y en sus relaciones sea enriquecido, sanado y elevado por la presencia del Espíritu Santo”. El Papa está haciendo un gran esfuerzo por encontrar el equilibrio.
Más claramente, dos semanas después de eso, Reuters informó que el presidente de Burundi, Évariste Ndayishimiye, pidió a sus ciudadanos que respondieran de otra manera. “Si quieren atraer una maldición al país, acepten la homosexualidad”, dijo a los periodistas. Luego añadió: “Incluso creo que a estas personas, si las encontramos en Burundi, es mejor llevarlas a un estadio y lapidarlas. Y eso no puede ser un pecado”. Esta fue una declaración hecha a su nación predominantemente cristiana, tal vez inspirada en un texto como Levítico 20:13. Entonces, pastor John, ¿cómo responderías al papa y al presidente de Burundi?
John Piper
Bueno, permíteme comenzar diciendo que he intentado por todos los medios comprender al Papa y esa aguja que, según tú, está tratando de enhebrar. No consigo entenderlo. Me parece contradictorio. Pero permíteme interpretarlo según lo que yo veo. Creo que el Nuevo Testamento nos aleja del tipo de bendición que el Papa está respaldando y nos aleja de la ley de la manada o de la pena capital oficial que el presidente de Burundi está respaldando. En otras palabras, el Nuevo Testamento nos aleja de ambas medidas.
Y creo que el Nuevo Testamento también ofrece a los cristianos otra forma de desaprobar y otra forma de amar a aquellos que están siguiendo comportamientos que son, en última instancia y eternamente, destructivos. Así que empecemos con el Antiguo Testamento y la amenaza del presidente de Burundi de lapidar a quienes practican la homosexualidad.
Excomulgar, no ejecutar
¿Las leyes de la pena capital del Antiguo Testamento, por cosas como el adulterio, deshonrar a los padres, tener relaciones sexuales entre dos hombres o dos mujeres, definen la forma en que la iglesia cristiana debe tratar esos pecados? La respuesta es claramente no.
Hemos tenido varios podcasts en los que intentamos desentrañar cómo se relacionan entre sí el Antiguo y el Nuevo Testamento. Y lo digo sin negar la autoridad del Antiguo Testamento, con su validez para Israel en aquella época y su autoridad actual para los cristianos, siendo conscientes de cómo la llegada de Jesús el Mesías ha cambiado las cosas.
Cuando el Nuevo Testamento aborda la inmoralidad, como el adulterio o el incesto (que habrían sido delitos capitales bajo el antiguo pacto), la forma en que trata ese pecado, por ejemplo, en 1 Corintios 5, es excomulgar al pecador de la iglesia en lugar de ejecutarlo. En la iglesia, el nuevo pueblo de Dios (que no es un organismo político, étnico o civil) la excomunión ha sustituido a la pena capital en casos como este.
¿Bendecir el pecado?
Cuando nos fijamos en las instrucciones del Papa de que los sacerdotes católicos fieles pueden bendecir las uniones entre personas del mismo sexo, debemos tener mucho cuidado con cómo entendemos la naturaleza de la bendición.
He intentado, como he dicho, comprender la redacción de la propuesta del Papa, y he escuchado a un sacerdote católico defenderla, pero no puedo evitar la impresión de que, aunque se está haciendo un esfuerzo por no consagrar las llamadas “situaciones irregulares” como matrimonio, sin embargo, el mero esfuerzo por proporcionar una forma oficial de bendecir una especie de unión entre personas del mismo sexo, que la Biblia advierte que es maligna y eternamente destructiva, transmite inevitablemente que el Papa no sostiene esa visión bíblica, al menos no con la misma alta seriedad que el Nuevo Testamento.
Y la razón por la que digo que debemos tener cuidado con cómo entendemos la naturaleza de la bendición es que el Nuevo Testamento nos dice varias veces, muy claramente:
- “Bendigan a los que los maldicen” (Lc 6:28).
- “Bendigan a los que los persiguen” (Ro 12:14).
- “No devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fueron llamados con el propósito de heredar bendición” (1P 3:9).
- “Cuando nos ultrajan, bendecimos” (1Co 4:12).
Ahora bien, ninguno de esos usos de la palabra bendecir pretende significar una reunión oficial o no oficial en la que se reúne a personas que en su corazón están celebrando el pecado. Eso no es lo que significa “bendecir”. Ya sea que se trate de dos hombres que mantienen relaciones sexuales o de personas que celebran el fraude, la brujería, la calumnia o la adoración al diablo, sea cual sea el pecado, los mandamientos bíblicos de bendecir a nuestros adversarios, oponentes y enemigos no son un mandato de celebrar un servicio en el que se extienda una mano de bendición sobre aquellos que celebran comportamientos que conducen a su propia destrucción y que Dios llama abominación.
Esa celebración no comunicará la verdad bíblica del dolor, el peligro y la advertencia. Si incluyeras esos peligros y esas advertencias en la celebración de la bendición, sabemos que la supuesta pareja la rechazaría. La rechazarían. Si la advertencia del infierno se incluyera en la celebración de la bendición, si el pecado se llamara abominación en la celebración de la bendición, la pareja no celebraría la ceremonia.
Anhelar el bien de los demás
El significado de bendición en Lucas 6:28, Romanos 12:14 y otros pasajes es que busquemos el bien temporal y eterno de nuestros enemigos, o de aquellos con quienes no estamos de acuerdo; no tienen por qué ser solo enemigos, sino cualquier persona con quien discrepamos. Eso es lo que significa bendición. Buscamos el bien temporal y eterno de nuestros adversarios, tanto con palabras como con hechos, incluso si eso nos cuesta la vida. No deseamos la destrucción de nadie. Bendecir es lo contrario de maldecir. Cuando maldices a otros, deseas su destrucción. Cuando bendices a otros, deseas su salvación.
Queremos que nuestras palabras y acciones contribuyan a su bien. No es una bendición dar la impresión de tratar a la ligera algo que Dios trata con severidad. Parece amable, pero no lo es. Parece tierno, pero la ternura no es amor cuando se necesita claridad y firmeza para salvar vidas.
La forma que toma la bendición en Romanos 12:20 es la siguiente: “Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; porque haciendo esto, carbones encendidos amontonarás sobre su cabeza”. En otras palabras, el objetivo no es la afirmación, sino el arrepentimiento y la salvación. Queremos que sean nuestros hermanos o nuestras hermanas en la presencia de Dios para siempre, perdonados y transformados a la imagen de Cristo.
Última advertencia
Y antes de irme, creo que debo concluir advirtiéndoles a los católicos romanos que deben preocuparse por las instrucciones que les da su líder. Hemos visto como algunos han defendido ideas no bíblicas en otros aspectos, no solo en este tema.
En su momento vi al papa Francisco en un video aconsejando a un niño, de unos seis u ocho años, que había perdido a su padre. El niño dijo que su padre era ateo, que nunca iba a la iglesia, que no creía en Dios, y luego preguntó dónde estaba. Y el papa dijo que su padre estaba en el cielo. El mismísimo papa dijo que ese era el caso.
Ahora bien, eso es muy contrario a lo que han enseñado la Iglesia Católica Romana y todas las demás iglesias cristianas. Dudo que este papa creyera que alguien sufriría eternamente en el infierno. Podría estar equivocado al respecto, pero si es así, entonces las advertencias de 1 Corintios 6:9-10 (que los que practican la homosexualidad no entrarán en el reino de Dios) quizás perdieron su gravedad para él. Esa es la dirección que ha tomado nuestra cultura durante décadas.
Así que, por supuesto, bendigamos a quienes nos maldicen, pero no extendamos la bendición a las uniones entre personas del mismo sexo.
Publicado originalmente en Ask Pastor John, Episodio 2037
