Agosto 24
Profesando ser sabios, se volvieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles (Romanos 1:22-23).
Sería una ridiculez y una gran tragedia que un hombre amara más el anillo de bodas que a su esposa. Y justo eso nos dice este pasaje que es lo que ha sucedido.
Los seres humanos se enamoraron del eco de la excelencia de Dios en la creación y perdieron la capacidad de oír el incomparable grito original de amor, poder y gloria.
El mensaje de la creación es el siguiente:
Hay un gran Dios de gloria, poder y generosidad detrás de todo este asombroso universo; tú le perteneces por Él te creó. Él es paciente contigo sosteniendo tu vida rebelde. Vuélvete a Él, deposita tu esperanza y deleite en Él, no en la obra de Sus manos.
Salmo 19:1-2 nos dice que un día transmite las “palabras” de ese mensaje a todos los que escucharán en el día, expresándose por medio del deslumbrante sol radiante, el cielo azul, las nubes, todas las incontables formas, colores y hermosos diseños de todas las cosas visibles. La noche revela la “sabiduría” del mismo mensaje para todos aquellos que escucharán en la noche, expresándose por medio de increíbles vacíos en la oscuridad, lunas de verano, estrellas sin número, sonidos extraños, brisas frescas y auroras boreales.
El día y la noche proclaman lo mismo: ¡Dios es glorioso! ¡Dios es glorioso! ¡Dios es glorioso! Apártate de la creación como tu suprema satisfacción y deléitate en el Señor de la gloria.
Devocional tomado del libro The Pleasures of God, páginas 85–86.
