Agosto 23
“Pablo poniéndose en pie en medio del Areópago, dijo: “varones atenienses… lo que ustedes adoran sin conocer, eso les anuncio yo””. Hechos 17:22-23
No podemos declarar el evangelio de Jesús sin entender la doctrina de Dios. Como escribe J. B. Philips en Your God Is Too Small [Tu Dios es demasiado pequeño]: “Muchos hombres y mujeres de hoy viven… con una insatisfacción interior, sin ninguna fe en Dios… No han encontrado con sus mentes adultas un Dios lo suficientemente grande como para ‘dar razón’ a la vida”.¹ Por eso, no podemos ahorrar palabras al hablar del carácter de Dios, de Su grandeza y de Su gloria dada a conocer. Cuando Pablo evangelizó, se dirigió a religiosos, a personas comunes y a intelectuales por igual, porque reconoció que la buena noticia de Dios lo abarcaba todo y era suficiente para cada una de sus preocupaciones (Hch 17:24-31). Podemos aprender de su enfoque, que consistía en presentar a los oyentes a Dios identificando cinco aspectos clave de Su naturaleza:
• Dios es el Creador. Él hizo el mundo, pero Él no fue creado, es distinto de Su creación y está fuera del tiempo. No es una fuerza —ni siquiera la mayor de todas— ni puede ser contenido o manipulado según nuestra voluntad.
• Dios es el Sustentador. Él es quien da vida y aliento. El Sustentador de la vida no es servido por manos humanas, ni tiene necesidad de sustento.
• Dios es el Gobernador. Él gobierna en las naciones. La historia, la geografía, los gobiernos —¡todo el universo!— están bajo Su control. Ningún acontecimiento toma a nuestro Dios por sorpresa. Él incluye en Sus propósitos incluso los actos pecaminosos del hombre. Además, como Gobernador, ha puesto a todos en un lugar determinado, en un momento de la historia, para que podamos buscarlo, encontrarlo y alabar Su santo nombre.
• Dios es el Padre. Hombres y mujeres son Su “linaje” (Hch 17:28) y, en el sentido de que Él ha dado vida a cada ser humano, comenzando desde Adán, es el Padre de ellos (Lc 3:38). Nos ha creado a Su imagen y semejanza. Somos seres morales, hechos con un sentido del bien y del mal, y solo podemos florecer verdaderamente en relación con Él.
• Dios es el Juez. Tiene autoridad sobre toda la tierra. Habrá un día de juicio que será definitivo, en el que se tratará toda injusticia y se corregirán todos los males. De hecho, Dios ya ha intervenido por medio de Su Hijo Jesús, y en la resurrección de Jesús ha declarado el nombramiento divino de Su Hijo como Juez. La bondad y paciencia de Dios anuncian el juicio para que, antes de que llegue, nos arrepintamos y encontremos Su perdón.
Dios es lo suficientemente grande para —y mucho más grande que— cualquier interés en la mera religión. Es lo suficientemente grande para ti y para mí, para todas nuestras preocupaciones y tristezas. Es lo suficientemente grande como para satisfacer todas las búsquedas intelectuales, como para ocuparse de todos los anhelos emocionales y, al final, como para que vivamos por Él. Mientras conozcas a Dios como realmente es, vivirás en alegre obediencia a Él y hallarás con alegre confianza de Él.
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
