Agosto 15
Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios (1 Pedro 3:18).
El mayor bien de la buena noticia (el evangelio) es el disfrute de la comunión con Dios mismo. Esto se explicita aquí en 1 Pedro 3:18 con la frase “para llevarnos a Dios”. Por eso murió Jesús.
Todos los demás regalos del evangelio existen para que esto sea posible.
- Somos perdonados para que nuestra culpa no nos aleje de Dios.
- Somos justificados para que nuestra condenación no nos aleje de Dios.
- Dios es propiciado para que Su ira no se interponga entre nosotros y Él como nuestro Padre.
- Recibimos vida eterna ahora, con nuevos cuerpos en la resurrección, para que tengamos la capacidad de estar con Dios para siempre y disfrutar de Él al máximo.
Pon a prueba tu corazón. ¿Por qué quieres el perdón? ¿Por qué quieres ser justificado? ¿Por qué quieres que la ira de Dios sea propiciada? ¿Por qué quieres la vida eterna? ¿Es la respuesta definitiva: “Porque quiero disfrutar de Dios ahora y para siempre”?
El amor evangélico que Dios da es, en última instancia, el don de Sí mismo. Para esto fuimos creados. Esto es lo que perdimos por nuestro pecado. Esto es lo que Cristo vino a restaurar.
“En Tu presencia hay plenitud de gozo; en Tu diestra hay deleites para siempre” (Salmo 16:11).
Devocional tomado del sermón “God in Christ: The Price and the Prize of the Gospel”.
