Julio 30
“El Señor dijo a Gedeón: ‘El pueblo que está contigo es demasiado numeroso para que Yo entregue a Madián en sus manos; no sea que Israel se vuelva orgulloso, y diga: “Mi propia fortaleza me ha librado”. Ahora pues, proclama a oídos del pueblo: “Cualquiera que tenga miedo y tiemble, que regrese y se vaya del monte Galaad”’. Y 22,000 personas regresaron, pero quedaron 10,000”. Jueces 7:2-3
El propósito de Dios para Su pueblo en cada época es que podamos depender de Él por completo. Cuando Dios lo llamó a salvar a los israelitas, Gedeón enfrentó una tarea abrumadora: su ejército tenía que pelear contra los madianitas. Se dice que el contingente madianita era numeroso como langostas y “sus camellos eran innumerables, tan numerosos como la arena a la orilla del mar” (Jue 7:12). El ejército de 32,000 de Gedeón palidecía en comparación.
Entonces, el Señor le dijo: “El pueblo que está contigo es demasiado numeroso para que Yo entregue a Madián en sus manos”. Así que 22,000 abandonaron el ejército. Sin duda, Gedeón comenzó a hacer sumas y restas y se preguntó cómo podría igualar estratégicamente al enemigo poder a poder con menos soldados. Lo que no sabía es que estaba por aprender cuán necesaria es la debilidad.
Dios siempre obra en nuestras circunstancias para llevarnos a una mayor dependencia en Él y para alabarlo más por Su rescate. En la vida de Gedeón, como en la nuestra hoy, Dios no deja dudas de que solo Él es Dios. No compartirá Su gloria con nadie más ni nadie se la robará. En palabras sencillas: Dios es completamente suficiente; nosotros no. Tanto entonces como ahora, Él nos ayuda a ver que necesitamos reconocer con humildad nuestra debilidad para magnificar Su grandeza. La verdad es que nuestro orgullo es más horripilante cuando emerge como orgullo espiritual: cuando comenzamos a jactarnos de nuestras experiencias con Dios o de nuestros éxitos para Él. Esa era la tendencia de los “súper apóstoles” a los que se refirió Pablo en 2 Corintios 12:11; parecían tan poderosos, llenos de historias sobre cómo eran llenos del poder del Espíritu. Pero Pablo simplemente respondió: “Si quisiera gloriarme, no sería insensato, pues diría la verdad. Pero me abstengo de hacerlo para que nadie piense de mí más de lo que ve en mí, u oye de mí” (2Co 12:6). Él entendía que la humildad, la debilidad y la insuficiencia son clave para nuestra utilidad en el reino de Dios.
Por eso, Dios redujo aún más el ejército de Gedeón a tan solo 300 (Jue 7:7). Él lograría Su plan con tan pocos para que, cuando llegara la victoria, todos supieran cuál había sido su fuente. Y, en la bondad de Dios, Él sigue haciendo esto por nosotros hoy. Él nos recuerda que los que son más útiles para Su plan y Sus propósitos son los que, a los ojos del mundo, no están a la talla, porque entonces es claro que fue obra de Él y no de ellos. Estas son malas noticias para ti si te gusta aferrarte a tu orgullo y a tu autodependencia. Son malas noticias para ti si te gusta recibir elogios. Sin embargo, son noticias asombrosas para ti si sabes que eres insuficiente para las tareas que Dios ha puesto delante de ti. ¿Qué cosas de entre las que estás enfrentando te sientes totalmente incapaz de manejar? Depende de Él y camina hacia adelante en obediencia y descubrirás que Su poder se manifiesta en tu debilidad (2Co 12:9-10); entonces, lo alabarás aún más.
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
