Julio 28
“Sean hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos” Santiago 1:22
Como creyentes, nuestra vida puede y debe ser marcada por una mente entrenada en la Palabra de Dios y sometida a ella, y debemos arropar nuestras circunstancias con oración (Fil 4:6-8). Sin embargo, si queremos conocer y experimentar el poder de Dios obrando dentro de nosotros, debemos tomar lo que escuchamos en la Escritura y ponerlo por obra. Debemos ser diligentes en prestar atención a la Palabra todos los días y en hacer caso cuando es expuesta, pero nunca debemos caer en la trampa de pensar que hacer caso, prestar atención y escuchar con cuidado son suficientes. Debemos ser “hacedores… y no solamente oidores”.
En Juan 13, la noche antes de la muerte de Jesús, después que había estado enseñando a Sus discípulos durante algún tiempo, les dijo con respecto a Sus instrucciones: “Si saben esto, serán felices si lo practican” (Jn 13:17). Si te preguntas por qué no estás experimentando la bendición de Dios, puede ser porque no estás poniendo Sus palabras por obra. El Señor nos ha dado amplias instrucciones y también Su Espíritu como nuestro Ayudador. Ahora, nosotros somos responsables de entrenar nuestra mente en la verdad de la Palabra de Dios y, después, hacer lo que hemos aprendido, recibido y escuchado.
Qué gran tristeza cuando nuestras iglesias se asemejan a viejas librerías, llenas de tantas vidas que son como tomos de verdad almacenados allí, sin usarse. A medida que nos volvemos más conscientes de la verdad la tentación es sentarnos y solo pensar en ella sin tomar nunca acción. Santiago se expresa sobre ese estilo de vida con términos directos: es engañarte a ti mismo. No, una iglesia debe ser una galería de experiencia y vida. Los creyentes debemos estar llenos de acción para que, cuando enfrentemos los múltiples problemas del mundo (a los que no somos inmunes), podamos tomarlos por lo que son y responder ofreciendo la verdad de la Palabra de Dios viviéndola nosotros mismos.
Decide hoy no ser solo un oidor para no engañarte a ti mismo y pensar que eres un cristiano en crecimiento cuando en realidad te estás marchitando. Hazte el propósito de ser un hacedor de la Palabra. Mira tu vida con honestidad ahora e identifica cualquier área en la que has escuchado cómo debes vivir para Cristo, pero en la que nunca has obedecido de verdad. Esa será la parte de tu vida en la que el Espíritu te está diciendo ahora mismo: No seas solo un oidor. Sé un hacedor. Allí es donde está la bendición.
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
