Julio 27
“Consideren, pues, a Aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra Él mismo, para que no se cansen ni se desanimen en su corazón”. Hebreos 12:3
¿Alguna vez has sido tentado a abandonar tu fe? Tal vez durante una semana difícil, has considerado tus circunstancias y pensado: “Nada de esto está yendo a mi favor. Es hora de olvidar el cristianismo y vivir como todos los demás”. En esos momentos, es fácil mirar alrededor y ver a nuestros amigos, familia y compañeros de trabajo incrédulos viviendo de manera diferente, más cómoda y aparentando pasársela muy bien. Las miradas envidiosas permiten que las dudas y la desilusión se entrometan en nuestra vida y nos roben la determinación para seguir por el camino derecho y angosto.
Esta fue la experiencia de Asaf, el salmista. Él estuvo “a punto de tropezar” porque tuvo “envidia de los arrogantes al ver la prosperidad de los impíos” que andaban “siempre desahogados” (Sal 73:2-3, 12). Esta parece haber sido también la experiencia de los creyentes a los que el escritor de Hebreos se dirigió. Ellos “todavía… no” habían derramado sangre por mantenerse fieles a la fe (Heb 12:4), pero era claro que la lucha contra el pecado en su interior y la lucha por soportar la oposición del exterior estaban pasándoles factura.
¿Qué debían hacer? Considerar a Jesús. El antídoto bíblico para el cansancio y el desánimo es poner nuestros ojos en Aquel que soportó la hostilidad, que soportó la cruz, para obtener el gozo puesto delante de Él (Heb 12:2).
En algún punto de nuestra vida, todos nosotros enfrentaremos un sufrimiento injusto en palabras, hechos o circunstancias y podemos admitir la realidad de que no quisiéramos recibir una lanza en el costado ni estacas en los pies. Todos nosotros enfrentaremos la realidad de que no hemos derrotado los pecados con los que hemos luchado durante años y años. Todos nosotros enfrentaremos momentos en los que no quisiéramos estar en la carrera, en los que nos veamos tentados a darnos por vencidos y a retirarnos. ¿Qué debes hacer en esos momentos? Escucha la Palabra de Dios que te dice: Considéralo a Él. Considera la vida de Cristo: cómo fue y adónde lo llevó. Él abrió la puerta a la gloria; ahora podemos caminar siguiendo Sus pasos. Mira a Jesús, quien corrió la carrera y ahora está “sentado a la diestra del trono de Dios” (Heb 12:2). Día a día, sin importar si la carrera va cuesta arriba o si sentimos que el viento está en nuestra contra, considéranoslo a Él y “corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (v. 1).
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
