Abril 26
Porque el Señor, a causa de Su gran nombre, no desamparará a Su pueblo, pues el Señorse ha complacido en hacerlos pueblo Suyo (1 Samuel 12:22).
Con frecuencia, el nombre de Dios hace referencia a Su reputación, Su fama, Su renombre. Usamos la palabra nombre con ese sentido cuando decimos que alguien se está haciendo de un nombre. Lo mismo sucede cuando hablamos del renombre de un producto determinado. Lo que queremos decir es que la marca es muy conocida. Creo que eso es lo que quiere decir 1 Samuel 12:22 cuando afirma que Dios ha hecho a Israel “pueblo Suyo” y que no lo desampararía “a causa de Su gran nombre”.
Este concepto acerca del celo de Dios por Su nombre se confirma en muchos otros pasajes.
Por ejemplo, en Jeremías 13:11, Dios compara a Israel con un cinturón que Él eligió para resaltar Su gloria, pero que resultó ser inútil por un tiempo. “‘Porque como el cinturón se adhiere a la cintura del hombre, así hice adherirse a Mí a toda la casa de Israel y a toda la casa de Judá’, declara el Señor, ‘a fin de que fueran para Mí por pueblo y por renombre, para alabanza y para gloria, pero no escucharon’”. ¿Por qué Dios escogió a Israel y lo hizo como una prenda de vestir para Sí mismo? Para que le fuera “por renombre, para alabanza y para gloria”.
En este contexto, los términos honra y gloria indican que la palabra nombre tiene el sentido de fama, renombre o reputación. Dios escogió a Israel con la finalidad de que el pueblo hiciera una reputación para Él. Dios dice, en Isaías 43:21, que Israel es “el pueblo que Yo he formado para Mí” el cual “proclamará Mi alabanza”.
Y cuando la iglesia llegó a verse a Sí misma en el Nuevo Testamento como el verdadero Israel, Pedro describió el propósito de Dios para nosotros de esta manera: “Pero ustedes son linaje escogido… a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable” (1 Pedro 2:9).
En otras palabras, Israel y la iglesia fueron escogidos por Dios para darle un nombre en el mundo. Por eso oramos, ante todo: “Santificado sea Tu nombre” (Mateo 6:9). Por eso oramos: “Guíanos por sendas de justicia por amor de Tu nombre” (ver Salmo 23:3).
Cuando hablamos de ser un pueblo centrado en Dios, recuerda que esto se debe a que nos unimos a Dios en Su Dios-centrismo. Y de este lado de la cruz, eso significa ser un pueblo que depende de Cristo y lo exalta. “Les escribo a ustedes, hijos, porque sus pecados les han sido perdonados por el nombre de Cristo” (1 Juan 2:12). “Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre” (Colosenses 3:17).
Devocional tomado del libro The Pleasures of God, páginas 85-86.
