Si alguna vez te has preguntado si el cristianismo es realmente cierto, no eres el único. Quizás hayas crecido en la iglesia, hayas escuchado las historias y hayas dicho las oraciones, pero en algún momento te surge la pregunta: ¿y si no es real? ¿Y si solo es algo que heredé o que me dijeron que creyera?
Así que hagámonos la gran pregunta: ¿cómo sabemos que el cristianismo es cierto?
Empecemos con una pregunta más amplia
Antes de entrar de lleno en la religión, Dios y el cristianismo, demos un paso atrás y preguntémonos: ¿cómo sabemos que algo es verdad?
Hay diferentes tipos de verdad y diferentes formas de comprobarlas. Veamos tres:
Verdad científica. ¿Cómo sabemos que la gravedad es real? Por medio de la observación y la experimentación. Vemos que las manzanas caen de los árboles, no que flotan en el aire. Los científicos llaman a esto el método científico: observar algo, formular una hipótesis, probarla y repetir. La gravedad supera esa prueba cada vez.
Verdad matemática. ¿Cómo sabemos que 2+2=4? Porque cada vez que sumamos dos objetos a otros dos, siempre obtenemos cuatro. Es lógicamente coherente, repetible y universalmente aceptado.
Verdad histórica.¿Cómo sabemos que George Washington existió? No estuvimos allí para verlo. Pero confiamos en documentos históricos creíbles, relatos de testigos presenciales y registros consistentes que confirman su vida y su impacto.
Entonces, ¿cómo encaja el cristianismo en esto? ¿Podemos probarlo científicamente? No exactamente, no es ese tipo de afirmación. Pero podemos preguntarnos: ¿es el cristianismo históricamente cierto? ¿Se basa en pruebas confiables?

¿Qué hace diferente al cristianismo?
Muchas personas dicen: “Hay tantas religiones, ¿cómo es posible que solo una sea verdadera?”. Es una pregunta razonable. La mayoría de las religiones se basan en alguien que afirma haber recibido un mensaje privado de Dios, como Mahoma en el islam o José Smith en el mormonismo. Esos fundadores dijeron que habían recibido revelaciones de Dios, pero nadie más vio lo que ellos vieron. Todo depende de si crees en su historia personal.
El cristianismo es completamente diferente. No comienza con alguien que afirma haber tenido una visión privada. Se centra en una figura histórica real, Jesús de Nazaret, que vivió en público, enseñó a las multitudes, realizó milagros, fue ejecutado bajo un gobernador romano y, según el testimonio de múltiples testigos que han conservado un registro escrito del relato, resucitó de entre los muertos.
Jesús no dijo: “Confíen en mí, he oído a Dios”. Él dijo: “El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre” (Jn 14:9). Perdonó pecados, sanó a los enfermos, resucitó a los muertos y dijo que sería crucificado y resucitaría, y luego lo hizo. No en secreto. En público.

El cristianismo hace una afirmación valiente
El corazón del cristianismo no es solo un conjunto de creencias o reglas. Es una afirmación sobre un evento real: que Jesús murió y resucitó de entre los muertos.
Y esto es lo que lo hace comprobable: el apóstol Pablo dijo: “y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es falsa” (1Co 15:17). En otras palabras, si se pudiera demostrar que Jesús no resucitó de entre los muertos, el cristianismo se derrumbaría. Se trata de un nivel de transparencia radical. Ninguna otra religión vincula su verdad tan estrechamente a un acontecimiento histórico.

Tampoco se trata solo de la palabra de una persona. La resurrección de Jesús fue presenciada por cientos de personas (1Co 15:3-8). No se trataba de alucinaciones ni de sueños privados. Esto sucedió a plena luz del día, delante de hombres y mujeres, amigos y escépticos.
Los historiadores, incluso los no cristianos, coinciden en tres cosas: Jesús murió crucificado, Su tumba fue encontrada vacía y Sus seguidores creyeron verlo vivo de nuevo.
Así pues, la verdadera pregunta es: ¿cuál es la mejor explicación de esos hechos? La respuesta cristiana es que Jesús realmente resucitó de entre los muertos.

¿Por qué es importante?
Si Jesús resucitó de entre los muertos, eso confirma todo lo que Él dijo sobre Sí mismo:
- Que era más que un maestro: era el Hijo de Dios.
- Que tenía la autoridad para perdonar los pecados.
- Que vino para reconciliar a las personas con Dios.
Si eso es cierto, lo cambia todo. Significa que el cristianismo no es solo una ilusión o una historia reconfortante, sino que se basa en hechos históricos reales. Y significa que Dios no está en silencio. Nos ha hablado por medio de la persona de Jesucristo.
Entonces, ¿cómo sabemos que el cristianismo es verdadero?
Lo sabes de la misma manera que sabes otros hechos históricos. Tenemos relatos confiables de testigos oculares, testimonios coherentes y acontecimientos reales que respaldan las afirmaciones. No necesitas una fe ciega. Puedes investigar las pruebas.
El cristianismo invita a hacer preguntas. No huye de ellas. De hecho, es la única fe que dice: “Adelante, ponlo a prueba. Si Jesús no resucitó, es falso. Pero si lo hizo, entonces es la verdad más importante del mundo”.
Así que, si eres escéptico, no te alejes, profundiza más. Lee los Evangelios. Lee los relatos de la resurrección. Haz tus preguntas. El cristianismo puede responderlas. La verdad no teme a la investigación, y tampoco Jesús.
Publicado originalmente en Core Christianity.