Es la conversación con los miembros de la iglesia que todo pastor teme, pero que inevitablemente le llega a todo hombre que ha pastoreado un rebaño local: “Pastor, necesitamos reunirnos contigo y hablar de nuestro futuro en la iglesia. Hemos estado orando sobre transferir nuestra membresía a otra iglesia”.
Naturalmente, haces la pregunta inevitable: “¿Por qué?”. Las respuestas son tan variadas como la diversidad de los miembros que van de paso; van desde: “La iglesia de la esquina tiene más que ofrecer a mis jóvenes/niños”, hasta: “Ya no encontramos las cosas emocionantes aquí”, o la más preocupante: “Te amamos a ti y a tu predicación, pastor, pero realmente no nos gusta esta iglesia”.
Ciertamente existen razones legítimas para dejar una iglesia y, lamentablemente, a veces se vuelve necesario o incluso un deber buscar un cuerpo más fiel a la Biblia. A veces las iglesias quiebran teológica o moralmente, por lo que un creyente maduro no tiene otra opción.
Sin embargo, parece que, en nuestra cultura evangélica, obsesionada con el consumidor y embriagada de sí misma, lo que con frecuencia se denomina “saltar de iglesia en iglesia” ha alcanzado una virtual epidemia. Hay una serie de razones para esta realidad, entre las que destacan el analfabetismo bíblico, la pérdida de una eclesiología sólida, el rechazo a la autoridad, la desaparición de la disciplina eclesiástica y el deterioro de una membresía significativa.

Razones ilegítimas para dejar una iglesia
¿Cuándo deberías dejar una iglesia? Creo que es útil pensar primero en varias razones por las cuales no dejar una iglesia. Aquí hay algunas razones ilegítimas para dejar una iglesia, razones que he escuchado a lo largo de los años:
- Porque nuestros hijos quieren ir a otra iglesia. Los miembros de la familia que (presumiblemente) son los más inmaduros espiritualmente no deberían tomar por sí solos la decisión más importante que afronta un hogar. Esta es quizás la razón más común que he escuchado para que la gente deje una iglesia, y creo que es profundamente preocupante.
- Porque no hay mucha gente de mi edad aquí. Se supone que el cuerpo de Cristo debe reflejar la cultura, la cual está compuesta por una diversidad de edades y trasfondos. La iglesia no es un club social, sino la reunión de pecadores salvados por gracia. El mundo debería tener dificultades para explicar a la iglesia; debería preguntarse: “¿Qué es lo que reúne a un grupo tan diverso de personas en un vínculo de amor tan estrecho?”.

- Porque no me gusta la música. En mi opinión, el debate entre lo contemporáneo y lo tradicional suele estar mal enfocado. De mayor importancia es la pregunta: ¿cuál es el contenido de las canciones que se cantan? ¿Está la iglesia cantando una buena teología? La melodía y el texto deben encajar entre sí, pero encuentro que este debate generalmente se da alrededor de lo generacional.
- Porque los sermones del pastor son demasiado largos. La predicación es el acto central de la adoración cristiana y debería recibir la mayor parte del tiempo.
- Porque hay muchos pecadores en la iglesia. Como dijo Lutero, los seguidores de Cristo son simul iustis et peccator, es decir, simultáneamente santos y pecadores. La iglesia local es un hospital para los enfermos. Obviamente, hay una enfermedad grave donde se tolera el pecado abierto, deliberado y no confesado, pero eso no es lo que tengo en mente aquí.

- Porque el pastor no hace las cosas como las hacíamos en 19__ o 20__ (añade tu año favorito). La tradición puede ser útil, pero el tradicionalismo es el lugar donde las iglesias van a morir mil muertes.
- Porque aquí no tienen un buen programa para jóvenes o niños. Los padres son los guardianes espirituales de los hijos. La iglesia simplemente debería reforzar las verdades bíblicas que se enseñan en el hogar. Ningún programa de la iglesia pastoreará adecuadamente a nuestros hijos; ese es el llamado de los padres, particularmente de los padres de familia.
- Porque la adoración o la predicación es aburrida. El objetivo de la adoración es la gloria de Dios, no nuestro entretenimiento.

- Porque tienen o no tienen escuela dominical. Me doy cuenta de que muchos defensores de la integración familiar no estarán de acuerdo conmigo en esto, pero quiero argumentar respetuosamente que el evangelio y la verdad teológica, no las convicciones secundarias, son el punto de unión adecuado para una iglesia local.
Esas son razones inválidas para dejar una iglesia y, además, existen docenas más.
Razones legítimas para dejar una iglesia
Pero llega un momento en que buscar un nuevo hogar eclesial es una consideración legítima. Entonces, ¿cuándo se debería dejar una iglesia? John MacArthur es de ayuda en este punto. Él aconseja (y proporciona el argumento bíblico para este consejo) que deberías considerar dejar una iglesia si:
- Se está enseñando herejía sobre alguna verdad fundamental desde el púlpito (Ga 1:7-9).

- Los líderes de la iglesia toleran una doctrina gravemente errónea de parte de cualquiera a quien se le haya otorgado autoridad para enseñar en la congregación (Ro 16:17).
- La iglesia se caracteriza por un desprecio absoluto hacia las Escrituras, como la negación a disciplinar a los miembros que pecan abiertamente (1Co 5:1-7).
- Se tolera una vida impía en la iglesia (1Co 5:9-11).
- La iglesia está gravemente desalineada con el modelo bíblico para la iglesia (2Ts 3:6, 14).
- La iglesia está marcada por una flagrante hipocresía, profesando de labios hacia afuera el cristianismo bíblico, pero negándose a reconocer su verdadero poder (2Ti 3:5).

Cuando a lo largo de los años algunos miembros o amigos han hablado conmigo sobre dejar una iglesia, por lo general les he aconsejado que se queden y sean una presencia bondadosa y reformadora, y que eviten exacerbar los problemas en su cuerpo local. Tanto unirse a una iglesia como dejarla son asuntos serios, asuntos de los cuales los implicados darán cuenta ante Dios. Incluso si queda claro que irnos es lo mejor para nosotros o nuestra familia, nuestra actitud debe ser moderada y humilde al salir.
Publicado originalmente en Founders.