Durante mi desempeño pastoral, he encontrado con regularidad que muchos creyentes tienen una poca capacidad para tomar decisiones importantes. Esta debilidad suele manifestarse en dos extremos dañinos: la idolatría de la autosuficiencia o la negligencia por parálisis espiritual.
Por un lado, están los hermanos que son muy independientes y autosuficientes en la toma de sus decisiones. Para ellos, buscar la dirección de la iglesia y la Biblia parece algo innecesario. Por otro lado, hay creyentes que el simple hecho de tener que tomar una decisión importante los paraliza, espiritualizando el proceso de una forma no bíblica. Para ellos, la única forma de avanzar es que los cielos se abran y una voz audible les muestre el camino a seguir.
A continuación, deseo compartir algunos principios para tomar decisiones de una forma sabia y bíblica. El verdadero fundamento de este proceso es que conocer la Palabra de Dios nos ayuda a informar nuestra conciencia, y por consiguiente, nos dirige a tomar decisiones bíblicas. Aquí hay seis pasos para tomar decisiones con sabiduría:
1. Identifica la necesidad de tomar una decisión
Primero, debemos tener el discernimiento para saber que una decisión requiere especial atención a la hora de ser tomada. Todos los días tomamos decisiones sencillas, como lavarnos los dientes (espero que nadie decida no hacerlo), comer o ir a trabajar, las cuales son parte de nuestro diario vivir y no requieren dirección alguna. Por ejemplo, ir a la iglesia cada domingo no debe ser una decisión para el creyente, sino una convicción y parte de nuestra vida.
Sin embargo, nuestra rutina es interrumpida en ocasiones por decisiones más trascendentales, tales como: ¿me debo casar con esta persona? ¿Será sabio cambiar de trabajo? ¿Podemos comprar un auto o una casa con el estado actual de nuestras finanzas? Debido a que este tipo de decisiones van a tener repercusiones importantes en diversos aspectos de nuestra vida, debemos tomarlas con sobriedad y seriedad. Es en estos momentos de encrucijada donde aplicamos los siguientes pasos.

2. Comienza orando y examinando tu corazón
El proceso de decisión debe comenzar y terminar pasando tiempo con Dios en oración. Además, durante el proceso, debes orar regularmente, pidiendo a Dios que te dé Su dirección en la toma de la decisión. En mi oficio pastoral, es un problema frecuente que las personas vengan con decisiones ya tomadas a “pedir consejo”. En lugar de eso, en este tiempo de oración, abre tu corazón a Dios, dile cuáles son tus inclinaciones y preferencias. Pídele que te dé la humildad de morir a ti mismo para poder seguir Su voluntad.
Más importante aún, examina tu corazón por motivaciones pecaminosas que pueden nublar el proceso de decidir sabiamente. A menudo, la persona que desea un auto nuevo con asientos de cuero comienza justificando todas las razones por las cuales debe comprarlo, motivado por un deseo carnal. Debemos decirle a Dios: “Este es mi deseo, pero tomaré la decisión que sea más sabia”.

3. Investiga los datos y el corazón
Muchas personas desean tomar una decisión sin tener todos los datos o sin estar bien informadas. Es crucial obtener toda la información necesaria antes de tomar una decisión. Continuando con el ejemplo de la compra de un auto, no puedes decidir comprarlo si no sabes cuánto puedes pagar; necesitas tener un presupuesto claro y tener idea de cuánto costará el seguro. De igual forma, antes de entregarle el corazón a alguien, necesitas conocer a esa persona. Antes de aceptar un trabajo, necesitas saber la paga y los beneficios.
Pero, además de la investigación externa, es importante que investigues tu corazón de manera constante. Estoy convencido de que Dios usa este proceso de tomar decisiones para ayudarnos a crecer en santidad. De hecho, es de mayor importancia lidiar con nuestro pecado y crecer en el proceso que el mero hecho de tomar la mejor decisión material. ¿De qué importa tener lo que deseas, si tú no creciste en el proceso?

4. Investiga la Biblia
Este paso es la base de todo el proceso. Busca qué dice la Biblia sobre el tema que es parte de tu decisión. La Escritura nos proporciona los principios inmutables para informar nuestra conciencia. Si es una decisión financiera, debes estudiar pasajes sobre la mayordomía de dinero y sobre no amar las cosas de este mundo. Si la decisión te da temor o ansiedad, deberías estudiar pasajes que hablan sobre confiar en Dios y la protección que brinda a Sus hijos. Si no conoces la Biblia lo suficiente en un área, es sabio y bueno preguntar a alguien que te ayude a investigar al respecto.

5. Busca sabiduría de consejeros
Si bien la búsqueda de la sabiduría bíblica es fundamental, también debes buscar la sabiduría de personas sabias que respetas. Es crucial la elección del consejero: no vayas a la persona que te va a decir lo que deseas escuchar. Ve a la persona que te va a ayudar a discernir lo que la Biblia dice al respecto, incluso si el consejo es difícil de oír.
Mientras buscas consejo, la oración debe ser constante en cada paso y cada momento. Le estás diciendo a Dios: “Dependo de ti en esta decisión”. Ora para que Dios ponga convicción y certeza en la dirección que estás tomando. Recuerda que mientras más tiempo pasas con Dios, más deseas ser como Él y más anhelas Su voluntad.

6. Toma una decisión con convicción y fe
Al llegar al final del proceso, toma la decisión con fe, recordando que Dios te está dirigiendo por medio de Su Palabra y Su gracia. La Escritura es clara sobre la importancia de actuar con convicción. En Romanos 14:23 leemos: “Pero el que duda, si come, se condena, porque no lo hace por fe. Todo lo que no procede de fe, es pecado”. Una de las aplicaciones de este texto es que, una vez que hemos informado nuestra conciencia con la Palabra de Dios y hemos seguido estos principios, podemos movernos con confianza sabiendo que buscamos la dirección de Dios.

Esta convicción es vital si vienen tiempos difíciles después de la decisión. Miramos atrás y decimos: “Dios me guió, busqué sabiduría y Él me dará la gracia para continuar adelante”. Por ejemplo, al recordar el proceso que seguí para el llamado al ministerio pastoral, he encontrado ánimo para continuar y superar la tentación de rendirme en momentos difíciles.
Finalmente, el evangelio nos ayuda a tomar decisiones, pues no tenemos que temer a equivocarnos. Sabemos que la sangre de Cristo cubre multitud de pecados, lo cual nos libera y nos motiva a confiar en Dios, sabiendo que Su gracia cubrirá nuestras fallas. Lo importante es que, con buena conciencia, hayamos tratado de seguir los principios bíblicos para Su gloria.