Febrero 7
“No nos metas en tentación” Lucas 11:4
La Biblia enseña claramente que Dios no es el autor del pecado ni de la tentación: Él no tienta a nadie (Stg 1:13). Si ese es el caso, ¿por qué orar para que Dios no nos meta en tentación? ¿Qué exactamente le estamos pidiendo a Dios que haga o que no haga?
Encontramos la respuesta en la sutil distinción entre la prueba y la tentación. Cuando oramos: “Señor, no nos metas en tentación”, lo que estamos diciendo en realidad es: “Dios, ayúdanos para que no permitamos que las pruebas que vienen de Ti se vuelvan tentaciones donde Satanás pueda obrar el mal”. Asimismo, estamos pidiéndole que no nos pase por pruebas sin Su presencia y poder, que son lo que nos mantiene firmes en ellas en fe y en gozo en lugar de hundirnos en desesperación o incredulidad.
Por tanto, esta frase del Padre Nuestro es importante, ya que nos recuerda (y necesitamos el recordatorio) de la realidad y la proximidad de la tentación. En Génesis 4, Dios advierte a Caín: “El pecado yace a la puerta y te codicia, pero”, y aquí viene la exhortación: “tú debes dominarlo” (Gn 4:7). Tristemente, Caín no respondió pidiéndole a Dios que le diera todo lo necesario para dominar al pecado, en lugar de permitir que este lo dominara y lo arruinara. En el Padre Nuestro, Jesús nos enseña a no cometer el mismo error.
Dada la tendencia del pecado a consumirnos, no debemos solo pedirle a Dios que no nos meta en tentación y, luego, creer que el asunto ha sido resuelto. No, nuestras acciones deben corresponder con nuestras oraciones. Si en verdad le pedimos ayuda al Señor para no violar Sus santos mandamientos, entonces no debemos colocarnos sin pensar o sin necesidad y tampoco de manera voluntaria al alcance del pecado.
Dios está dispuesto y es todopoderoso para ayudarnos a luchar contra la tentación. Él está totalmente comprometido en Su pacto de amor con asegurarse de que ninguno de Sus hijos caiga en las garras del pecado. Nunca habrá una ocasión en nuestra vida cuando la tentación va a pecar sea tan fuerte que la gracia y el poder de Dios no puedan darnos el poder para vencerla; tal como nos recuerda la Escritura: “Fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape” (1Co 10:13). Tampoco habrá un fracaso en resistir a la tentación que no pueda ser cubierto por la sangre de Cristo. Por lo tanto, en cada situación y al enfrentar cada tentación, recuerda esto: en Cristo, estamos “en el bando vencedor”.¹ Tú puedes resistir, porque tienes al Espíritu que te guía y te protege. ¿Qué tentaciones regulares para desobedecer enfrentas en este momento? ¿En qué lugares o momentos tus pruebas se convierten en tentaciones? Pide la ayuda de Dios ahora mismo porque la necesitas y porque Él está listo para brindártela.
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
1 Fanny Crosby, “On The Victory Side” “En el bando vencedor”.
