Febrero 6
Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera. (Salmo 1:3)
¿Cómo es que la promesa de Salmo 1:3 apunta a Cristo?
Dice: “en todo lo que hace, prospera”. El justo prospera en todo lo que hace. ¿Es esto ingenuo o profundamente cierto?
En esta vida, ciertamente parece que los malvados prosperan. “Guarda silencio ante el Señor y espera en él con paciencia; no te enojes ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados” (Salmo 37:7 NVI). “No solo prosperan los que hacen el mal, sino que también ponen a prueba a Dios y escapan sin ser castigados” (Malaquías 3:15).
Y en esta vida, a menudo el justo sufre y la recompensa por su bondad es el maltrato. “Si nos hubiéramos olvidado del nombre de nuestro Dios… ¿no se habría dado cuenta Dios de esto?… Pero por causa Tuya nos matan cada día; se nos considera como ovejas para el matadero” (Salmo 44:20-22). Los mismos salmistas lo sabían. No estamos protestando por algo que ellos no sabían.
Por lo tanto, cuando el salmista dice: “en todo lo que hace, prospera”, no es ingenuo. Él señala más allá de las ambigüedades de esta vida a la vida después de la muerte, donde la prosperidad de todo lo que hemos hecho aparecerá.
Pablo pensaba de esa manera.
Primero, él celebra la victoria de Cristo sobre la muerte: “¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?… a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:55-57).
Segundo, él continúa con la implicancia de que es por este triunfo que cada obra que los creyentes alguna vez hayan hecho prosperará: “Por tanto, mis amados hermanos… su trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58). Cuando algo no es en vano, prospera.
El hecho de que Cristo haya muerto en nuestro lugar nos garantiza que cada buena obra prosperará, tarde o temprano: “Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de Mí. Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los cielos es grande” (Mateo 5:11-12). Insultado acá. Recompensado allá.
Lo que parece ingenuo en el Antiguo Testamento (“en todo lo que hace, prospera”) señala profundamente a la obra de Cristo y la realidad de la resurrección.
Devocional tomado del artículo “Do the Righteous Always Prosper?”.
