Si se ha agregado a la Biblia, ¿Podemos confiar en ella?

Tenemos más de mil veces más datos de manuscritos para el Nuevo Testamento que para el autor grecorromano promedio.
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Un escucha de nuestro podcast nos escribe: “Pastor John, ¿cómo puedo confiar en la Biblia si se le ha agregado en tantas ocasiones, como en Marcos 16:9-20, Juan 7:53-8:11 y 1 Juan 5:7-8. Si estos versículos han sido agregados a la Biblia de manera incorrecta, ¿cómo sabemos que no se han agregado otras cosas a la Biblia también?”. La respuesta específica para esta pregunta en particular es que utilizamos el mismo criterio para validar otros pasajes que el que utilizamos para saber que estos tres textos fueron agregados. En otras palabras, si existe una ciencia que puede identificar que estos tres textos que menciona no son parte de los manuscritos originales de la Biblia, entonces, esa misma ciencia de la misma manera puede funcionar para todos los demás pasajes. Allí está la respuesta. Ahora, demos un paso atrás y veamos el panorama completo. La Biblia fue escrita en hebreo y griego siglos antes de la imprenta. La imprenta fue inventada alrededor del año 1450 d.C. El primer manuscrito original de la Biblia fue impreso en 1516 a.C., aproximadamente. Eso significa que estos documentos escritos a mano que llamamos manuscritos fueron copiados por manos humanas durante siglos. Y, la pregunta en realidad es esta: ¿Tenemos hoy los mismos textos griegos y hebreos delante de nosotros para traducirlos al inglés o al español o a cualquier otro idioma o para leerlos en griego y en hebreo? ¿Tenemos los mismos textos que corresponden en esencia con los documentos originales que Dios inspiró cuando fueron escritos? La ciencia de la crítica textual (allí está la frase, crítica textual) es el nombre de esta rama académica particular. Esta ciencia se dedica a responder esa pregunta. Se especializa en comparar miles de manuscritos griegos y hebreos y deducir de esas comparaciones dónde están las diferencias entre dos o más docenas de documentos y, cuando hay diferencias, cuál versión es más probable que sea la original. ¿Cuál es la original? Aquí está la razón por la que tenemos una fuerte confianza en que la ciencia de la crítica textual tiene éxito en discernir la redacción original de los manuscritos: Existen más de 5,800 manuscritos griegos, ya sea del Nuevo Testamento entero o de fragmentos. Eso es increíble si conoces la historia de los manuscritos. En otras palabras, cuando los críticos se sientan a realizar su trabajo, ellos no comparan entre tres o cuatro ni entre cincuenta manuscritos; eso nos dejaría dudando cuál era la redacción original. Ellos tienen miles de textos de diferentes lugares, de diferentes tipos que funcionan como confirmaciones de la redacción original. Aquí está la manera como lo dice Daniel Wallace, que fue un crítico textual muy prominente: Los eruditos del Nuevo Testamento enfrentan una embarazosa riqueza comparada con los datos con los que deben trabajar los eruditos clásicos de griego y del latín. Los restos literarios del autor clásico promedio constan de unas veinte copias como máximo. Tenemos más de mil veces más datos de manuscritos para el Nuevo Testamento que para el autor grecorromano promedio. No solo esto, sino que los manuscritos existentes del autor clásico promedio no son anteriores a quinientos años después del tiempo de escritura, pero para el Antiguo Testamento, tenemos que esperar solo unas cuantas décadas para obtener las copias supervivientes. Pero, aquí está el factor decisivo. Esta es, creo yo, la conclusión del asunto. Incluso cuando aún existan algunas dudas sobre la redacción de un texto en particular, exactamente cuál es la redacción original y cuál no (y existen muy pocas instancias de esto), no tienen ningún efecto en ninguna verdad esencial del mensaje del cristianismo. Así que, escucha a Paul Wegner. Y recomiendo su libro. Se llama: A Student’s Guide to Textual Criticism of the Bible [Una guía para el estudiante de la crítica textual de la Biblia]. Esto es lo que dice: “Es importante mantener en perspectiva el hecho de que solo una pequeñísima parte del texto está en duda, aproximadamente el 10 % del Antiguo Testamento y el 7 % del Nuevo Testamento. Y, de estas, la mayoría de las variaciones cambian muy poco el significado de algún pasaje”. Daniel Wallace, quien debatió a Bart Ehrman, escéptico de la confiabilidad del Nuevo Testamento, dice esto: “Durante más de dos siglos, los eruditos bíblicos han declarado que ninguna afirmación esencial de la doctrina cristiana ha sido afectada por la variación. Incluso Ermen —dice él— ha concedido este punto en los tres debates que he tenido con él”. Don Carson lo resume de esta manera: “Lo que está en juego es una pureza textual de naturaleza tan sutil que nada de lo que creemos como doctrinalmente verdadero y nada de lo que se nos ordena hacer es puesto en peligro por esta variación”. Así que, la pregunta real no es esta (y con esto termino): ¿Contamos con las palabras originales de los autores bíblicos? Casi todos estamos de acuerdo en que sí contamos con ellas a pesar de pequeñas dudas en variaciones que no afectan en manera alguna la doctrina ni la ética. La pregunta ahora es: ¿Ves la peculiar gloria de Dios brillar en estas palabras y confirmar en tu propia mente y corazón que estas son las palabras reales de Dios? Esta es la pregunta crucial.

John Piper

John Piper

John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

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