Abril 25
Habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más que abundante, con la fe y el amor que se hallan en Cristo Jesús… Sin embargo, por esto hallé misericordia, para que en mí, como el primero, Jesucristo demostrara toda Su paciencia como un ejemplo para los que habrían de creer en Él para vida eterna (1 Timoteo 1:13-14, 16).
La conversión de Pablo fue para nosotros. ¿Lo oíste? Aquí está de nuevo: “Por esto hallé misericordia, para que en mí, como el primero, Jesucristo demostrara toda Su paciencia como un ejemplo para los que habrían de creer en Él para vida eterna”. Esos somos nosotros: tú y yo.
Espero que consideres esto como algo muy personal. Dios nos tenía en mente cuando eligió a Pablo y lo salvó por medio de Su gracia soberana.
Si crees en Jesús para vida eterna o si todavía puedes creer en Él, la conversión de Pablo fue para tu beneficio. El propósito de su conversión de la manera en que sucedió es hacer vívida la increíble paciencia que Cristo tiene para contigo.
Recuerda que la vida de Pablo antes de su conversión fue una prueba muy larga para Jesús. “¿Por qué me persigues?”, le preguntó Jesús en el camino a Damasco (Hechos 9:4). “¡Tu vida de incredulidad y rebelión es una persecución contra mí!”. Sin embargo, Pablo nos dice en Gálatas 1:15 que Dios lo había apartado para su apostolado desde antes de nacer. Es asombroso. Significa que toda su vida, hasta el momento de su conversión, fue un largo abuso de Dios y un largo rechazo y burla de Jesús, quien lo había elegido para ser apóstol desde antes de nacer.
Por esa razón Pablo dice que su conversión es una demostración brillante de la paciencia de Jesús. Y esto es lo que Él nos ofrece hoy.
Fue por nuestro bien que Jesús salvó a Pablo de la manera que lo hizo. Para demostrar “toda Su paciencia” con nosotros (1 Timoteo 1:16). Para que no nos invada el desánimo. No vaya a ser que pensemos que en realidad Él no puede salvarnos. No vaya a ser que pensemos que Él es propenso a la ira. No vaya a ser que pensemos que hemos ido demasiado lejos. No vaya a ser que pensemos que aquella persona que amamos no puede convertirse de pronto, en el momento menos esperado, por la soberana y superabundante gracia de Jesús.
Devocional tomado del sermón “Overflowing Grace for All Who Believe”.
