Agosto 6
Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por ustedes (Lucas 22:20).
Lo que este pasaje significa es que el nuevo pacto, prometido más explícitamente en Jeremías 31 y 32, fue asegurado y sellado por la sangre de Jesús. El nuevo pacto se vuelve realidad para el pueblo de Dios, que confían en el Mesías, Jesús, porque Jesús murió para establecerlo.
¿Qué nos asegura el nuevo pacto a todos los que le pertenecemos a Cristo? Perseverancia en la fe hasta el final.
Observa lo que dice Jeremías 32:40:
Haré con ellos un pacto eterno, de que Yo no me apartaré de ellos para hacerles bien, e infundiré Mi temor en sus corazones para que no se aparten de Mí.
El pacto eterno, el nuevo pacto, incluye una promesa inquebrantable: “Infundiré Mi temor en sus corazones para que no se aparten de Mí”. No podrán apartarse. No se apartarán. Cristo selló este pacto con Su sangre. Él compró tu perseverancia si es que estás en Cristo por medio de la fe.
Si hoy estás perseverando en la fe, se lo debes a la sangre de Jesús. El Espíritu Santo, quien está obrando en ti para preservar tu fe, honra el pago de Jesús. Dios Espíritu obra en nosotros lo que Dios Hijo obtuvo para nosotros. El Padre lo planeó, Jesús lo compró, el Espíritu lo aplica: todos ellos obran sin fallar en lo que hacen.
Dios está totalmente comprometido con la seguridad y perseverancia eterna de Sus hijos comprados con sangre.
Devocional tomado del sermón “Eternal Security Is a Community Project”.
