Abril 19
No teman; aunque ustedes han hecho todo este mal, no se aparten de seguir al Señor, sino sirvan al Señor con todo su corazón. No se deben apartar, porque entonces irían tras vanidades que ni ayudan ni libran, pues son vanidades. Porque el Señor, a causa de Su gran nombre, no desamparará a Su pueblo, pues el Señor se ha complacido en hacerlos pueblo Suyo (1 Samuel 12:20-22).
Cuando los israelitas fueron llevados al temor y se arrepintieron de su pecado de exigir que Samuel les diera un rey como las demás naciones, entonces llegó la buena noticia: “No teman; aunque ustedes han hecho todo este mal”. ¿Te das cuenta cuán fuera de lugar suena eso, de lo maravillosamente fuera de lugar que es? Se podría esperar que dijera: “Teman, porque ustedes han hecho todo este mal”. Esa es una buena razón para temer: ¡han cometido la gran maldad de exigir otro rey además de Dios! Pero eso no es lo que dice Samuel. “No teman; aunque ustedes han hecho todo este mal”.
Y continúa: “No se aparten de seguir al Señor, sino sirvan al Señor con todo su corazón. No se deben apartar, porque entonces irían tras vanidades que ni ayudan ni libran, pues son vanidades”.
Este es el evangelio: aunque han pecado gravemente y han deshonrado terriblemente al Señor, aunque ahora tienen un rey que fue pecado exigir, aunque no hay forma de deshacer ese pecado ni sus dolorosas consecuencias aún por venir, aun así, hay un futuro y una esperanza. Hay misericordia.
¡No teman! ¡No teman!
Luego viene la gran base (el fundamento) del evangelio en 1 Samuel 12:22. ¿Por qué no tienes por qué temer, aunque hayas cometido todo este mal? “Porque el Señor, a causa de Su gran nombre, no desamparará a Su pueblo, pues el Señor se ha complacido en hacerlos pueblo Suyo”.
La base del evangelio es el compromiso de Dios con Su propio nombre. ¿Lo oíste? No temas, aunque hayas pecado: “Porque el Señor, a causa de Su gran nombre, no desamparará a Su pueblo”. Esto debería tener dos efectos en ti: una humildad desgarradora y una felicidad que te haga mover los pies. Humildad porque tu valor no es el fundamento de tu salvación. Felicidad porque tu salvación es tan segura como la lealtad de Dios a Su propio nombre. No puede haber algo más seguro.
Devocional tomado del libro “The Pleasures of God”, page 84.
