Ejemplos para comprender el pragmatismo

Evidentemente, la primera iglesia fue la pragmática. Anticiparon resultados maravillosos, pero ignoraron la Biblia. La segunda iglesia fue la obediente, previendo resultados maravillosos, pero eligiendo hacer caso a la Biblia.

Después de publicar un artículo previo sobre el pragmatismo, pasé algún tiempo intercambiando «correspondencia» con varias personas al respecto, sobre todo por correo electrónico y MSN Messenger, aunque a veces retrocedo en el tiempo y mantengo una comunicación verbal a la antigua. Me dí cuenta que hay un malentendido sobre lo que es el pragmatismo. Así que, permítanme explicarlo con dos ejemplos. Ejemplo 1 A una congregación de 250 personas se le ha ofrecido la oportunidad de que una popular ministra predique en su iglesia en unas semanas. Aunque la iglesia cree que el hecho de que una mujer predique no es bíblico, ven el beneficio de permitirle predicar solo ese domingo (sin importar lo que pienses de las mujeres predicadoras, para fines de esta historia ficticia tendrás que fingir que no apruebas a las mujeres en el ministerio de la enseñanza). Comparten la noticia con los miembros, quienes quedan deslumbradas. Se reúnen para determinar cómo pueden aprovechar mejor esta increíble oportunidad. Finalmente, deciden que gastarán una buena parte de su presupuesto de publicidad para ese año en anunciar este evento. Cada persona recibe tarjetas para repartir entre sus amigos y carteles para colgar en los lugares de trabajo. Se forman grupos de oración para orar sobre este evento y se capacita a los equipos para ayudarlos a asistir a aquellos que deseen hacer compromisos con Cristo durante el evento. A medida que se acerca el gran día, la emoción aumenta. La mañana del servicio los miembros llegan temprano, anticipando un gran día en la historia de su iglesia. Están emocionados al ver llegar a muchos de sus amigos y compañeros de trabajo. Y más aún al ver a muchos desconocidos. Cuando comienza el servicio, la iglesia está repleta. Literalmente, cientos de invitados llenan los asientos esa mañana. El servicio se desarrolla sin complicaciones. La banda de alabanza toca canciones que honran a Dios y mueven a la gente a adorarle. La ministra invitada predica un sermón que comparte el mensaje del evangelio. Al final del servicio, muchas personas lloran y la sala de oración en la parte trasera de la iglesia está llena de personas que oran y se comprometen con Cristo. La congregación está feliz al ver que veinticinco personas se convirtieron al Señor. Después de este servicio, las veinticinco personas que se comprometieron con Cristo se unen a la iglesia y se convierten en miembros activos. Crecen en el Señor, convirtiéndose en cristianos fuertes y comprometidos e incluso llevando a otros a Cristo. La iglesia experimenta un tiempo de crecimiento. Ejemplo 2 A una congregación de 250 personas se le ha ofrecido la oportunidad de que una popular ministra predique en su iglesia dentro de unas semanas. Los líderes reúnen a los miembros para hablar sobre esta oportunidad y después de orar y discutir, deciden mantenerse firmes en su creencia de que la Biblia no permite que haya mujeres predicadoras. Aunque reconocen que esta oportunidad podría ayudar a su iglesia a crecer y llevar a las personas al Señor, declinan educadamente la invitación. Varias semanas más tarde, el día en que la ministra invitada debería haber estado allí, la iglesia cuenta con 250 asistentes. Hay dos o tres invitados, que llaman la atención por sus etiquetas de identificación escritas a mano. El pastor continúa con su serie de mensajes, una exposición en 10 partes de la epístola a los Efesios. Predica un buen sermón. Al final del servicio, nadie va a la sala de oración y nadie está llorando. Después de este servicio, la iglesia continúa su lento crecimiento… ¿Cuál de las dos hizo lo correcto? Por favor, no se concentren en el tema de las mujeres predicadoras. Simplemente, lo he utilizado como ejemplo (francamente, no se me ocurrió nada mejor). Siéntanse libres de reemplazar ese ejemplo con cualquier tema polémico. Lo que tenemos que determinar es cuál de estas dos iglesias hizo lo correcto. Desde nuestra perspectiva humana, no veríamos ninguna razón para dudar de que la primera iglesia hizo lo correcto. Dieron un paso de fe y Dios los bendijo ricamente y no sólo eso, sino que también promovió Su reino, ya que veinticinco personas se convirtieron en creyentes ese día. Sin embargo, debemos reconocer que nuestra perspectiva humana significa poco si no está de acuerdo con la perspectiva de Dios. ¿Qué diría Dios? Dios, por encima de cualquier otra cosa, desea obediencia. Más que sacrificio, más que excelencia, más que resultados, Dios quiere obediencia. En la eternidad, cuando todo se aclare, Dios le dirá a la segunda iglesia que ellos fueron los que hicieron Su voluntad. Los resultados simplemente no pueden excusar la desobediencia. Dios puede elegir usar nuestra desobediencia para promover Sus propósitos, pero esto no nos da licencia para ser desobedientes. Evidentemente, la primera iglesia fue la pragmática. Anticiparon resultados maravillosos, pero ignoraron la Biblia. La segunda iglesia fue la obediente, previendo resultados maravillosos, pero eligiendo hacer caso a la Biblia. El punto es este: la Biblia o los resultados deben ser nuestra norma. Pero se debe tener presente que, los resultados, sin importar que tan excitantes sean, no pueden compensar la desobediencia. Este artículo se publicó originalmente en Challies.

Tim Challies

Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo BLOG ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por más de 7000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.

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