¿Cómo elegir una carrera universitaria?

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PRESENTADOR:

Bienvenidos de nuevo al podcast. Ustedes nos envían las preguntas que tienen en mente, y John Piper, autor y pastor desde hace mucho tiempo, abre su Biblia y encuentra respuestas para esas preguntas. Y hablando de las grandes preguntas de la vida, hay una pregunta importante a la que se enfrenta todo estudiante universitario: ¿qué dirección tomar en la vida, qué campo seguir, qué universidad, qué vocación…?

Muchos estudiantes de secundaria y universitarios tratan de tomar esa decisión basándose simplemente en el dinero. Pero para los cristianos, la decisión del dinero es secundaria, lo que nos lleva a la pregunta de hoy de una joven llamada Kerri. “Pastor John y Tony, gracias por el podcast John Piper Responde. He escuchado todos los episodios. Y la mayoría los he escuchado mientras saco a pasear a mi perro, ¡hasta el punto de que mi perro se emociona mucho cada vez que oye el tono de la introducción! Mi pregunta para usted, Dr. Piper, es la siguiente: al momento de elegir una carrera universitaria, ¿en qué medida deben tenerse en cuenta los ingresos futuros? ¿Qué otras pautas y factores generales debería tener en cuenta un joven cristiano que desea no malgastar su vida en la vocación que elija?”.

JOHN PIPER:

Tengo un interés muy personal en este tipo de preguntas porque soy rector y profesor de la Universidad y Seminario Bethlehem en Minneapolis, Minnesota. Tenemos una universidad muy particular, y siento la responsabilidad de ayudar a los padres y a los jóvenes a decidir si esta universidad es la que les conviene.

Lo que voy a decir no se refiere solo a nuestra universidad, sino a la educación y la vocación en general, con la esperanza de ayudar a los jóvenes e incluso a las personas mayores —porque creo que la gente cambia de educación y vocación a mediana edad— a decidir qué tipo de educación y vocación seguir. Así pues, permíteme comenzar con cinco observaciones que ponen esta pregunta en cierto contexto.

Cinco observaciones sobre la educación

En primer lugar, la mayor parte del mundo no tiene acceso al tipo de educación que se asume en la pregunta sobre la elección de una carrera universitaria. La mayor parte del mundo recibe una educación básica y rudimentaria de lectura, escritura y —si es posible— matemáticas, para luego recibir algún tipo de formación en un oficio, o simplemente pasan a realizar la ocupación familiar. La educación superior, tal como la conocemos en Estados Unidos, simplemente no es una opción en la mayoría de lugares en el mundo.

En segundo lugar, incluso en países desarrollados como Estados Unidos, donde existe la educación superior, solo alrededor del 62 por ciento de los graduados de secundaria van a la universidad. Son muchos millones los que no lo hacen. Hay todo tipo de caminos hacia una vida profesional útil a través de las escuelas de oficios, las escuelas técnicas o el aprendizaje en el puesto de trabajo. Así que, al responder esta pregunta, no doy por sentado que todos deban ir a la universidad.

En tercer lugar, los que van a la universidad tienen muchas opciones. Hay universidades enormes con cientos de carreras. En la Universidad de Minnesota, a un kilómetro y medio de donde me encuentro, hay 150 carreras en once facultades, muchas de ellas diseñadas precisamente para determinadas profesiones. También hay facultades de artes liberales más pequeñas, como dos mil o tres mil, que ofrecen una mezcla de educación general y especialización profesional. Y hay unas cuantas universidades como la nuestra: muy pequeñas, que se centran en una educación más clásica con el objetivo de formar un tipo de persona cuya madurez, carácter y hábitos mentales y del corazón le preparen para una vida de sabiduría y asombro —como nos gusta decir— y que dé fruto para Cristo en cualquier vocación.

En cuarto lugar, debemos recordar siempre que una decisión a los diecisiete años sobre la universidad, la carrera o la vocación no significa que uno tendrá el mismo trabajo toda la vida. El estadounidense promedio cambia de profesión entre tres y siete veces a lo largo de su vida. Muchas personas de mediana edad deciden volver a estudiar. Esta es una de las razones por las que en nuestra universidad hacemos tanto hincapié en el tipo de hábitos de mente y corazón que darán fruto en todas las vocaciones, porque los estudiantes pueden pensar que saben lo que estarán haciendo dentro de cinco años, pero no saben lo que estarán haciendo dentro de veinte. Pero dentro de veinte años serán un tipo de persona, y nos gustaría ayudarles a que sean el tipo de persona correcto.

En quinto lugar, no existe una relación segura entre la elección de una carrera universitaria y un determinado nivel de ingresos a lo largo de la vida. Algunas carreras especializadas abren las puertas a profesiones con mayores ingresos. Eso es cierto, por ejemplo, en la medicina. Pero, en general, influyen mucho más en el éxito y los ingresos de una persona los rasgos de carácter: iniciativa, disciplina, autocontrol, ambición, creatividad, sabiduría relacional, visión, capacidad de análisis, perspicacia para resolver problemas, integridad, fidelidad y constancia, entre otros. Dame una persona con esas características, y estoy seguro que hará algo con su vida. Además, probablemente le pagarán bien por ello. Algunos de esos rasgos vienen de nuestros genes, de los genes de nuestros padres, pero otros se aprenden y se perfeccionan con buenos maestros y con la experiencia de la vida.

Aparte de pensar en los ingresos, Jesús dice: “busquen primero [el] reino [de Dios] y Su justicia, y todas estas cosas” —las necesidades de la vida— “les serán añadidas” (Mateo 6:33). Así que yo diría que no pienses en los ingresos. No los conviertas nunca en un factor decisivo a la hora de elegir una carrera o una vocación. Colócalo muy abajo en la lista de prioridades a la hora de tomar una decisión.

Cinco consejos para elegir una carrera universitaria

Así pues, con estas cinco observaciones como punto de partida, a continuación ofrezco cinco consejos para quienes eligen una vocación, una universidad o una especialización y no quieren malgastar su vida, sino hacerla valer para la gloria de Dios.

1. Apunta a la gloria de Dios

Empecemos por la gloria de Dios. La Biblia dice: “ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa” —elegir una escuela, una carrera universitaria o una vocación—, “háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31). También dice: “todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús” (Colosenses 3:17). Una forma de convertir este consejo en una pregunta sería la siguiente: cuando consideras un área de especialización o una posible vocación, ¿te entusiasman las maneras en que podrías glorificar a Dios o dar a conocer a Jesús en esa área de especialización o en esa vocación? ¿O tienes que evitar esa pregunta porque te molesta, porque se interpone en tu camino? Eso no es una buena señal.

2. Perseguir la santidad personal

Ya que la Biblia dice claramente en 1 Tesalonicenses 4:3 que “esta es la voluntad de Dios: su santificación” —su santidad, su piedad, su rectitud moral—, ¿tienes dudas de que esta carrera o vocación pueda comprometer u obstaculizar tu santificación, o te entusiasma ver cómo este camino puede hacer avanzar tu propia santidad, tu búsqueda de la piedad?

3. Considera tus dones

¿Coinciden tus capacidades intelectuales, emocionales y físicas —llámalos dones de Dios que definen gran parte de lo que somos— con esta especialización o vocación? La analogía bíblica aquí es el cuerpo que tiene muchos miembros o partes. Una persona es una mano, otra es una oreja, otra es una nariz. Todos somos tan diferentes por diseño de Dios, y no debemos tratar de ser lo que no somos. Debemos tratar de conocer la forma única en que Dios nos ha creado y luego preguntarnos: “¿Eso encaja con esta especialización o vocación?”. No creo que Dios haya hecho agujeros redondos para objetos cuadrados. Él quiere que haya una correspondencia.

4. Reflexiona sobre tus deseos

En estrecha relación con estos dones está el tema de tus deseos más habituales. No me refiero a deseos repentinos después de una conferencia o algo así, sino a deseos que se repiten constantemente. Aparecen continuamente a lo largo de los años. Parece que vuelven porque hay algo que me hace ser así. Estoy asumiendo que esos deseos están creciendo en el corazón que tiene una pasión por la santidad y la gloria de Dios.

Ahora, sé que no todos los deseos son un buen guía, pero muchos sí lo son. El salmista ora para que Dios incline su corazón para guiarlo (Salmo 119:36; 141:4). En otras palabras, él está diciendo: “Dame deseos, Dios. Inclina mi corazón para que descubra Tus caminos”. Así que, mientras sometes toda tu vida a vivir para la gloria de Dios, ¿qué deseos siguen creciendo en el terreno de tu corazón? ¿En qué tipo de actividad te sientes a gusto? ¿Cuándo puedes decir: “Mi mente, mis emociones y mi cuerpo han vuelto a casa”?

5. Presta atención a las necesidades

Deja que las necesidades del mundo influyan en tu educación y tu vocación. Por supuesto, las necesidades del mundo son espiritual y materialmente enormes. No puedes dejarte guiar por todas ellas. Por eso, te propongo dos maneras de plantear esta última pregunta para hacerla manejable:

  • ¿Qué necesidades del mundo te conmueven una y otra vez? ¿Cómo te ha moldeado Dios para responder a las necesidades del mundo? ¿Qué tipo de bien te sientes repetidamente atraído a hacer por los demás? Esa es una pregunta. La otra es la siguiente:
  • ¿Qué conexiones ves entre tus dones, lo que te atrae hacer y las necesidades del mundo?

Biblia, compañerismo, oración

Estos son mis cinco consejos para elegir una carrera universitaria, una vocación o pensar en el futuro de tu vida y en cómo emplear tu tiempo para no malgastarlo. Y mientras reflexionas sobre ellos, hazlo de esta manera: empápate continuamente de la Biblia. Intégrate en una iglesia sana donde te aconsejen, te acompañen, y te ayuden a reconocer quién eres y a saber cuáles son tus dones. Y por último, mantente continuamente en oración. Dios no dejará que malgastes tu vida si le buscas así.


Episodio original en inglés: https://www.desiringgod.org/interviews/how-should-i-choose-a-college-major

John Piper

John Piper

John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

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