Septiembre 15
Por tanto, ahora ustedes tienen también aflicción; pero Yo los veré otra vez, y su corazón se alegrará, y nadie les quitará su gozo (Juan 16:22).
Jesús dice que “nadie [te] quitará [tu] gozo”, porque es la comunión con Él lo que te da gozo, y la resurrección de Jesús significa que jamás morirás. Nunca serás separado de Él.
Entonces, dos cosas tienen que ser ciertas para que tu gozo no te sea quitado: la primera es que la fuente de tu gozo perdure para siempre, y la segunda es que tú mismo vivas para siempre. Si tú o la fuente de tu gozo son mortales, entonces tu gozo te sería quitado.
¡Y cuántos se han conformado solo con eso! “Comamos, bebamos y celebremos”, dicen, “porque mañana moriremos, y eso es todo (Lucas 12:19). La comida no dura para siempre, y tampoco yo viviré para siempre. Así que aprovechemos la vida al máximo mientras podamos”. ¡Qué tragedia!
Si eres tentado a pensar de ese modo, por favor, considera tan seriamente como puedas que si tu gozo proviene de la comunión con Jesús, “nadie [te] quitará [tu] gozo”, ni en esta vida, ni en la venidera.
“Ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del” gozo “en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38-39).
El gozo en la comunión con Jesús es una línea continua desde aquí hasta la eternidad. No es cortado ni por Su muerte ni por la nuestra.
