Puedes memorizar grandes fragmentos de la Biblia, incluso libros enteros. A menos que formes parte de ese porcentaje muy pequeño de personas que padecen una lesión cerebral traumática, un derrame cerebral o alguna discapacidad, realmente puedes hacerlo. Y deberías hacerlo. Pero ¿por qué deberías hacerlo?
1. Porque tienes mala memoria
No digas que no puedes memorizar porque tienes mala memoria. Esa es la razón por la que necesitas memorizar. Yo también tengo mala memoria. Creo que es peor que la media, en serio. ¡Me olvido de los nombres de personas que conozco y veo con frecuencia! Tengo que obligar a mi cerebro defectuoso e ineficiente a guardar lo más importante en mi memoria a largo plazo. Esto solo se logra repitiendo (memorizando) todos los días durante un tiempo. Te sorprendería lo que puedes guardar en tu memoria si tienes un sistema sencillo y te esfuerzas un poco. Yo he memorizado cinco libros del Nuevo Testamento y ya voy por el sexto. Y eso es precisamente porque tengo mala memoria.
2. Porque necesitas alimentar tu mente
Filipenses 4:8 nos dice que pensemos en todo lo que es verdadero, honorable, justo, puro, amable, digno de elogio, excelente y digno de alabanza. Pero ¿cómo podemos hacer esto si no podemos recordar esas cosas? Los conceptos bíblicos positivos en general no son muy útiles. Necesitamos tener en nuestra memoria “promesas preciosas y grandísimas” específicas a las que recurrir cuando estamos solos y luchando contra el desánimo, la ira, la lujuria o el miedo (2P 1:4).

3. Porque la Biblia te resulta demasiado accesible
Es curioso cómo tener algo en abundancia puede hacer que lo descuidemos. Si la Biblia siempre está ahí, en nuestras mesas, tablets, teléfonos y computadoras, podemos echarle un vistazo, leer secciones y buscar palabras clave cuando lo necesitamos, pero no sentimos la urgencia de interiorizarla de verdad. Memorizar es una forma de combatir esa ilusión.
4. Porque tienes Internet
Tristemente, Internet nos está enseñando a no leer. Nos estamos convirtiendo en “escáneres de información”: navegamos rápidamente, pero no asimilamos gran cosa. Estamos perdiendo la paciencia para una lectura más profunda y reflexiva. Memorizar pasajes más largos de las Escrituras nos obliga a reflexionar profundamente sobre el significado y la aplicación.

5. Porque no conoces la Biblia tan bien como crees
¿Alguna vez has tenido una conversación con un amigo al que conoces desde hace tiempo que te hizo darte cuenta de que tenía facetas que nunca habías visto, y de repente lo entendiste mejor y te sentiste más cerca de él? Eso es lo que te sucederá al memorizar pasajes más largos e incluso libros de la Biblia. Descubrirás que tus amigos bíblicos se convierten en confidentes y consejeros de verdad.
6. Porque la Palabra de Dios se volverá más valiosa para ti
Las cosas en las que más invertimos son las que más valor tienen para nosotros. Si le dedicas muy poco tiempo a la Biblia, no esperes que sea valiosa para ti. Pero si dedicas cientos de horas en total a guardar grandes partes de la Palabra de Dios en tu corazón, para que la Palabra de Cristo more en ti abundantemente, se convertirá en una parte preciosa de tu vida esencial (Sal 119:11; Col 3:16; Dt 32:47).

7. Porque verás más de la gloria de Dios
Solo podemos saber algunas cosas de una persona por lo que hace. Podemos conocerla de verdad por lo que dice. Las montañas y los microbios, las galaxias y las cabras, cada uno dice cosas maravillosas sobre Dios. Pero para conocer realmente a Dios, para ver de verdad y maravillarnos de lo más glorioso que hay en Él, debemos escuchar con atención lo que Él dice de Sí mismo, porque Dios se revela principalmente por medio de Su Palabra (1S 3:21). Memorizar Su Palabra nos ayuda a escuchar con atención y a percibir más gloria.
8. Porque te ayudará a afinar tu detector de mentiras
El mundo te miente todo el tiempo. El diablo es el padre de la mentira (Jn 8:44), y el mundo está bajo su poder (1Jn 5:19). Tu naturaleza pecaminosa te miente. Los falsos hermanos te mienten. Cuanto mejor conozcas la Palabra de Dios, más hábil te volverás para manejarla (2Ti 2:15). Cuanto más clara tengas Su Palabra en tu mente, con mayor precisión discernirás las mentiras demoníacas. Tener mucho de la Palabra de Dios en tu cabeza afinará tu detector de mentiras.

9. Porque vas a sufrir
El sufrimiento se te viene encima (o ya está aquí) y es confuso y desorientador. Tener memorizadas grandes partes de las Escrituras es de gran ayuda en momentos así. No solo te vendrán a la mente textos específicos, sino que incluso cuando, debido al dolor o al miedo, te cueste recordarlos, sabrás exactamente a dónde acudir. Memorizar libros graba esos libros en tu mente. Sabrás qué capítulos y secciones te hablarán en medio de tu sufrimiento.
10. Porque tus hermanos y hermanas van a sufrir
Lo mismo pasa cuando quieres llevar consuelo y consejo del evangelio a tu hermano o hermana que está sufriendo. Memorizar grandes partes no solo te sirve a ti, sino que también es una forma de amar a los demás al ofrecerles verdades que sostienen la fe cuando más se necesitan.

Cómo memorizar pasajes largos de las Escrituras
Repasa, lee, recita, repite
Lo haces de uno o dos versículos a la vez. John Piper y yo, junto con varias otras personas, usamos una técnica muy sencilla que desarrolló Andrew Davis. Usemos Juan 1:1-3 como ejemplo:
[1] En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.
[2] Él estaba en el principio con Dios.
[3] Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Día 1:
Lee Juan 1:1 diez veces (léelo cada vez para grabar las palabras en tu mente).
Luego cierra tu Biblia y recítalo diez veces (te sugiero que lo recites en voz alta).
Día 2:
Repasa Juan 1:1 y luego recítalo diez veces de memoria.
Lee Juan 1:2 diez veces.
Cierra tu Biblia y recítalo diez veces.
Día 3:
Recita Juan 1:1 una vez de memoria.
Recita Juan 1:2 diez veces de memoria.
Lee Juan 1:3 diez veces.
Cierra tu Biblia y recítalo diez veces.
Y así sucesivamente. Repasa, lee, recita, repite. Si repites un versículo de memoria una vez al día durante cien días, quedará grabado en tu memoria a largo plazo.
Si quieres saber cómo mantener el hábito de repasar, Andrew Davis tiene un libro de muy pocas páginas sobre cómo hacerlo (¡solo $0.99 en Kindle!, recurso en inglés: How to Memorize Scripture for Life: From One Verse to Entire Books).
¡Tú puedes hacerlo! ¡De verdad que puedes! Y deberías hacerlo. Memorizar grandes fragmentos de las Escrituras no es tan difícil como crees y será una de las mejores inversiones de tu vida por las diez razones mencionadas arriba y muchas más. No te arrepentirás.
Publicado originalmente en Desiring God.