Julio 26
Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero (1 Timoteo 6:10).
¿Qué quiso decir Pablo cuando escribió esto? No pudo haberse referido a que el dinero siempre está en tu mente cuando pecas, pues cometes muchos pecados sin estar pensando en el dinero.
Mi interpretación es la siguiente: él se refería a que todos los males del mundo vienen de un cierto tipo de corazón, específicamente, el tipo de corazón que ama el dinero.
Ahora bien, ¿qué significa amar el dinero? No es admirar el papel color verde o las monedas de cobre o plata. Para entender qué significa amar el dinero debes preguntarte: ¿qué es el dinero? Yo respondería esa pregunta así: el dinero es simplemente un símbolo que representa recursos humanos. El dinero representa lo que podemos conseguir de los hombres y no de Dios.
Dios trabaja con la moneda de la gracia, no con el dinero: “Todos los sedientos, vengan a las aguas; y los que no tengan dinero, vengan, compren y coman” (Isaías 55:1). El dinero es la moneda de los recursos humanos. Entonces, el corazón que ama el dinero es un corazón que pone sus esperanzas, persigue sus placeres y coloca su confianza en lo que los recursos humanos pueden ofrecer.
Así que el amor al dinero es prácticamente lo mismo que poner la fe en el dinero, es decir, tener la convicción (confianza, esperanza, seguridad) de que el dinero suplirá tus necesidades y te hará feliz.
El amor al dinero es la alternativa a la fe en la gracia venidera de Dios. El amor al dinero es la fe en los recursos humanos venideros (el tipo de cosa que puedes obtener o asegurar con dinero). Por tanto, el amor al dinero, o la confianza en el dinero, es la otra cara de la incredulidad en las promesas de Dios. Jesús dijo en Mateo 6:24: “Nadie puede servir a dos señores… Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas”.
No puedes confiar en Dios y en el dinero al mismo tiempo. Creer en uno es desconfiar del otro. El corazón que ama el dinero, es decir, que centra su felicidad en el dinero, no está confiando en la gracia venidera de Dios para su satisfacción.
