Junio 15
Como se regocija el esposo por la esposa, tu Dios se regocijará por ti (Isaías 62:5).
Cuando Dios bendice a Su pueblo, no lo hace como un juez reacio que es amable con un criminal al que considera despreciable, sino que, lo hace como un esposo que demuestra afecto a su esposa.
A veces decimos, bromeando acerca del matrimonio: “Se acabó la luna de miel”. Pero eso es porque somos finitos. No podemos mantener el grado de intensidad y afecto de una luna de miel. Sin embargo, Dios dice que el deleite que Él tiene en Su pueblo es como el de un esposo con su esposa. Y no quiere decir que empieza así y luego se desvanece.
Habla de la intensidad, los placeres, la energía, la emoción, el entusiasmo y el disfrute de la luna de miel. Quiere que nuestros corazones entiendan a qué se refiere cuando afirma que se regocija por nosotros con todo Su corazón. Jeremías 32:41: “Me regocijaré en ellos haciéndoles bien, y ciertamente los plantaré en esta tierra, con todo Mi corazón y con toda Mi alma”. Sofonías 3:17: “El Señor tu Dios está en medio de ti, guerrero victorioso; se gozará en ti con alegría, en Su amor guardará silencio, se regocijará por ti con cantos de júbilo”.
Con Dios, la luna de miel nunca termina. Él es infinito en poder, sabiduría y creatividad, así que no habrá aburrimiento durante los próximos billones de milenios.
Devocional tomado del libro The Pleasures of God, páginas 176.
