Abril 16
Las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; son nuevas cada mañana; ¡grande es tu fidelidad! (Lamentaciones 3:22-23).
Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana porque cada día tiene la misericordia suficiente para ese día. Dios establece los problemas de cada día. Y Dios establece las misericordias de cada día. En la vida de Sus hijos, las misericordias de Dios están perfectamente establecidas. Jesús dijo: “Por tanto, no se preocupen por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástenle a cada día sus propios problemas” (Mateo 6:34). Cada día tiene sus propios problemas. Cada día tiene sus propias misericordias. Cada uno es nuevo cada mañana.
Con frecuencia solemos desesperarnos cuando pensamos que tendremos que cargar con la carga del mañana sobre los recursos de hoy. Dios quiere que sepamos que: no lo haremos. Las misericordias de hoy son para los problemas de hoy. Las misericordias de mañana son para los problemas de mañana.
A veces nos preguntamos si contaremos con la misericordia para mantenernos en pie en medio de las terribles pruebas. La respuesta es: sí. Pedro dice: “Si ustedes son insultados por el nombre de Cristo, dichosos son, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre ustedes” (1 Pedro 4:14). Cuando las adversidades llegan, el Espíritu de gloria viene. Es lo que sucedió con Esteban cuando fue apedreado. Lo mismo sucederá contigo. Cuando el Espíritu y la gloria se necesitan, estos estarán presentes.
Israel recibía el maná en el desierto un día a la vez. No se podía almacenar para otro día. Esa es la forma en que debemos depender de la misericordia de Dios. No recibes hoy la fuerza para soportar las cargas de mañana. Recibes misericordia hoy para los problemas de hoy.
Y mañana, las misericordias serán nuevas. “Fiel es Dios, por medio de quien fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, Señor nuestro” (1 Corintios 1:9).
Devocional tomado del artículo “Today’s Mercies for Today’s Troubles”.
