Abril 15
“Pilato también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito: JESÚS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS”. Juan 19:19
Cuando Jesús fue crucificado en la cruz, se inscribió y levantó sobre Él un letrero que proclamaba que era “EL REY DE LOS JUDÍOS”. Si bien este letrero tenía la intención de ser una burla, declaraba una verdad para que todos la vieran: Jesús era y es realmente el Rey. Sin embargo, también nos deberíamos preguntar: ¿Vivo de verdad como si Jesús fuera el Rey de mi vida?
Las Escrituras nos dicen que el letrero estaba escrito en tres idiomas: el arameo, el idioma de la mayoría de los judíos del primer siglo en Jerusalén y sus alrededores; el latín, el idioma oficial del Imperio Romano; y el griego, el idioma popular del comercio y la cultura (Jn 19:20). En estos tres idiomas, los testigos de todo el mundo conocido pudieron leer que Jesús era Rey. Al leer el letrero, el mundo entero tuvo que hacer su elección sobre quién era Jesús para ellos.
Vemos un microcosmos de ese mundo —y del nuestro— en el abanico de personajes que aparecen en la historia de la muerte de Jesús. En Pilato, vemos al político orgulloso, indeciso y calculador. En los soldados que clavan a Cristo en Su cruz, vemos a los que se centran en llevar a cabo un negocio rutinario. En los que se burlaron del Señor, vemos a personas cuya única interacción con lo divino es burlarse de Él. En la multitud de espectadores pasivos, vemos a aquellos que no tienen ningún interés en los asuntos eternos. Pero entonces, en medio de la oscuridad, en una cruz vecina vemos a un ladrón desesperado y moribundo que busca la esperanza en el Salvador, y la encuentra. Y en la familia y los amigos cercanos de Jesús, vemos a los seguidores, afligidos pero fieles, apoyando a Cristo y Sus afirmaciones, y presenciando Su sepultura en una tumba que pronto estaría vacía.
Todas estas personas vieron el letrero: JESÚS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS. Todos ellos vieron al hombre en la cruz debajo de él. Con odio o con esperanza, todos contemplaron este acontecimiento histórico, teniendo que asociarlo con la persona de Jesús y con sus propias vidas. Mientras el letrero proclamaba la realeza de Cristo, Jesús colgaba proclamando el amor más poderoso que el mundo ha conocido.
La pregunta sigue siendo: ¿Qué debemos hacer con este amor? Cada uno de nosotros puede encontrar un rostro en la multitud con el cual identificarse, ya sea de los orgullosos, de los pasivos o de los fieles. Todos nos enfrentamos ante la persona de Jesucristo que cambia vidas.
¿Cómo afectan la cruz y la tumba vacía tus relaciones, trabajo, propósito o identidad? Si Jesús reina sobre ti, Su muerte y resurrección cambian todo lo relacionado con tu forma de vivir y el significado de tu vida. Hay esperanza por la eternidad y propósito para hoy al mirar a este Hombre y estar de acuerdo con ese letrero. “Jesús es Rey”: de los judíos y de los gentiles, del mundo entero, y de tu vida y la mía.
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
