Abril 13
Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo. El que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra, en verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas (Salmos 126:5-6).
No hay nada que lamentar en sembrar semillas. No toma más trabajo que cosechar. Los días pueden ser hermosos. Puede haber gran esperanza de una cosecha.
Sin embargo, el salmo habla de sembrar “con lágrimas”. Habla de alguien “que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra”. ¿Por qué está llorando?
Pienso que la razón no es porque sembrar sea una tarea lamentable o difícil. Pienso que la razón no tiene nada que ver con sembrar. Sembrar simplemente es el trabajo que tiene que hacerse inclusive cuando haya cosas en la vida que nos hagan llorar.
Las cosechas no esperarán a que terminemos con nuestro lamento o a que resolvamos todos nuestros problemas. Si queremos comer en el próximo invierno, tendremos que salir al campo y plantar la semilla, ya sea que estemos sufriendo o no.
Si haces eso, la promesa del salmo es que segarás “con gritos de júbilo” y volverás “con gritos de alegría, trayendo [tus] gavillas”. No es porque las lágrimas de la siembra produzcan el gozo de la cosecha, sino porque la simple siembra produce cosecha, y debes recordar esto aun cuando tus lágrimas te quieren hacer renunciar de sembrar.
La lección es la siguiente: cuando haya tareas simples y claras que debas hacer y te encuentres lleno de tristeza, y las lágrimas fluyan fácilmente; sigue adelante y haz el trabajo con lágrimas. Sé realistas. Diles a tus lágrimas: “Lágrimas, las estoy sintiendo. Ustedes hacen que quiera renunciar a la vida, pero hay un campo en el que debo sembrar (platos que lavar, auto que arreglar, sermón que escribir)”.
Después di, basándote en la Palabra de Dios: “Lágrimas, sé que no se quedarán para siempre. El mismo hecho de que simplemente haga mi trabajo (con lágrimas y todo) traerá al final una cosecha de bendiciones. Entonces, continúen cayendo si deben hacerlo, pero yo creo (no lo veo ni lo siento completamente), creo que el simple trabajo de mi siembra traerá gavillas de cosecha”. Y mis lágrimas se convertirán en gozo.
