Abril 12
Una guardia tienen; vayan, asegúrenlo como ustedes saben (Mateo 27:65).
Cuando Jesús estaba muerto y sepultado, con una gran roca que fue rodada para cubrir la entrada de la tumba, los fariseos le pidieron permiso a Pilato para sellar la roca y cuidar la tumba.
Hicieron todo lo que pudieron… en vano.
Fue inútil en ese momento, es inútil hoy, y siempre será inútil. No importa cuánto traten de hacer, nadie podrá mantener a Jesús derrocado. No lo podrán mantener enterrado.
No es difícil darse cuenta: Él puede salir porque no fue forzado a entrar. Él mismo se dejó difamar y acosar, y permitió que se votara en Su contra y que lo despreciaran, patearan y mataran.
Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que Yo la doy de Mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de Mi Padre (Juan 10:17-18).
Nadie puede mantenerlo caído porque nadie jamás lo tumbó. Él dio Su vida cuando estuvo listo.
Cuando parece que estará enterrado para siempre, Jesús está haciendo algo maravilloso en la oscuridad. “El reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierra, y se acuesta de noche y se levanta de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe” (Marcos 4:26-27).
El mundo cree que Jesús está acabado, que está fuera del camino, pero Jesús está trabajando en los lugares donde hay oscuridad. “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo; pero si muere, produce mucho fruto” (Juan 12:24). Él se dejó enterrar: “Nadie me quita [la vida]” y vendrá en poder cuando a Él le plazca: “Tengo autoridad para tomarla de nuevo”.
“Dios lo resucitó, poniendo fin a la agonía de la muerte, puesto que no era posible que Él quedara bajo el dominio de ella” (Hechos 2:24). Hoy, Jesús posee Su sacerdocio “según el poder de una vida indestructible” (Hebreos 7:16).
Durante veinte siglos el mundo ha hecho hasta lo imposible, pero en vano. No lo pueden enterrar. No lo pueden detener. No lo pueden callar o limitar. Jesús está vivo y totalmente libre para ir y venir adonde le plazca.
Confía en Él y ve con Él, sin importar nada. Al final, no puedes perder.
Devocional tomado del artículo “They Gave It Their Best Shot — In Vain”.
