Marzo 8
No quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha que casi no arde (Isaías 42:1-3).
Quizás las palabras más alentadoras que haya oído en semanas vengan de una profecía en Isaías 42:1-3 sobre cómo usará Jesús Su poder espiritual.
¿Nos sentimos como una “caña cascada”, o como uno de esos enormes y pesados lirios de Pascua, cuyo tallo ha sido aplastado de manera que la flor cae al suelo y no recibe vida? ¿Alguna vez sentiste que tu fe es solo una pequeña chispa en lugar de una llama, como ese puntito rojo que queda en la mecha después de que se soplan las velas de cumpleaños?
¡Anímate! El Espíritu de Cristo es el Espíritu de ánimo: Él no cortará tu flor, Él no apagará tu chispa.
“El Espíritu del Señor esta sobre Mí… para anunciar el evangelio a los pobres” (Lucas 4:18). “Se levantará el sol de justicia con la salud en sus alas” (Malaquías 4:2). Él es “manso y humilde de corazón, y [hallarás] descanso para [tu alma]” (Mateo 11:29). “Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor” (Salmos 27:14).
Podrá ser triste para nosotros tener solo una chispa en lugar de una gran llama. ¡Pero escucha! Y anímate: sí, hay una gran diferencia entre una chispa y una llama. ¡Pero hay una diferencia infinita entre una chispa y ninguna chispa! Una semilla de mostaza de fe está infinitamente más cerca de ser una montaña que de no ser fe.
Abramos la ventana de las promesas de Dios y dejemos que el Espíritu sople en cada una de las habitaciones de nuestro corazón. El viento santo de Dios no romperá o extinguirá. Él levantará nuestra cabeza y soplará la chispa para que se convierta en llama. Él es el Espíritu de ánimo.
Devocional tomado del artículo “The Spirit of Encouragement”.
