Enero 25
“Algunos de ellos… hablaban también a los griegos, predicando el evangelio del Señor Jesús… y gran número que creyó se convirtió al Señor. La noticia de esto llegó a oídos de la iglesia de Jerusalén y enviaron a Bernabé a Antioquía, el cual, cuando vino y vio la gracia de Dios, se regocijó y animaba a todos para que con corazón firme permanecieran fieles al Señor”. Hechos 11:20-23
“Dios se mueve de maneras misteriosas, para obrar Sus maravillas”¹. En la vida de la iglesia primitiva, fue la persecución contra las congregaciones en Jerusalén (las únicas iglesias en la tierra en aquel momento) lo que provocó que el mensaje del evangelio se extendiera más y con mayor velocidad. A medida que los creyentes se esparcían por las ciudades de Fenicia, Chipre y Antioquía, el evangelio alcanzó a los “griegos”, los pueblos helenizados de la región y muchos vinieron a la fe.
Sin embargo, cuando regresaron las noticias de estas conversiones gentiles a la iglesia en Jerusalén, no fueron recibidas de inmediato con gusto. Hasta ese punto, la expansión del evangelio había sido casi por completo entre judíos. Ahora, estaban llegando rumores de que los griegos también se estaban volviendo cristianos. Esto enfrentó a la iglesia con una nueva situación para la que no estaba preparada. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Debían tomarla con una sonrisa o con el ceño fruncido? ¿A quién podrían enviar para tratar con un evento así?
No es de sorprender que hayan elegido enviar a Bernabé. Aunque no todos en la iglesia podían soportar oportunidades nuevas y diferentes, Bernabé era un consolador y un varón que reconocía la obra redentora de Dios en otros, incluso cuando fuera inesperada o extraña (ver Hch 9:26-28). Y así fue; Bernabé reconoció que lo que había sucedido era obra del Señor, se regocijó por la demostración de la gracia de Dios y alentó a los nuevos creyentes con la exhortación que todos necesitamos: perseverar en la gracia y permanecer fieles a Dios con todo nuestro corazón.
Si hemos pasado nuestra vida intentando encajonar al Espíritu de Dios en el cubo de concreto de nuestra perspectiva, si hemos decidido que esta manera o lugar es el único en que puede obrar Dios, debemos reconsiderar. A medida que Dios continúa expandiendo Su reino y derramando Su Espíritu sobre las personas que menos esperamos que sean incluidas, tendremos la oportunidad de responder con el tipo de entusiasmo que Bernabé ejemplificó. Aunque el mensaje del evangelio no cambia, nuestro mundo y contexto cambian de manera constante. Sin embargo, Dios continúa llamando a Sí mismo a gente “de todas las naciones, tribus, pueblos, y lenguas” (Ap 7:9). Debemos esperar que Él nos sorprenda, que obre de maneras que no podríamos predecir y bajo un cronograma diferente al nuestro. Y, cuando lo haga, debemos estar listos para ser como Bernabé: “lleno[s] del Espíritu Santo y de fe” (Hch 11:24), regocijándonos en las obras nuevas de Dios, listos para ser parte de ellas y para animar a otros a perseverar en Su gracia.
1 William Cowper, “God Moves in a Mysterious Way” “Dios se mueve de maneras misteriosas”.
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
