Febrero 13
Dios… les ha preparado una ciudad (Hebreos 11:16).
Sin contaminación, ni muros manchados, ni basura, ni paredes despintadas o garajes con podredumbre, ni césped muerto o botellas quebradas, ni lenguaje grosero en la calle, ni confrontaciones con actitud desafiante, ni violencia doméstica, ni peligros en la noche, ni incendios provocados, ni mentiras, ni robos, ni asesinatos, sin vandalismos y sin monstruosidades.
La ciudad de Dios será perfecta porque Dios estará en ella. Él caminará, hablará y se manifestará en cada parte de esta ciudad. Todo lo que es bueno, hermoso, santo, pacífico, verdadero y feliz existirá en ese lugar porque Dios estará allí.
La justicia perfecta estará presente, así como la recompensa que retribuye mil veces cada dolor sufrido en obediencia a Cristo. Y nunca se deteriorará. Es más, brillará cada vez más a medida que la eternidad se vaya estirando hacia una era infinita de gozo creciente.
Cuando deseamos esta ciudad por sobre todas las cosas en la tierra, damos honor a Dios, Quien, de acuerdo con Hebreos 11:10, es el Arquitecto y Constructor de la ciudad. Cuando honramos a Dios, Él se agrada y no se avergüenza de ser llamado nuestro Dios.
Devocional tomado del sermón “La esperanza de los exiliados en la Tierra”.
