Enero 15
Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados), y con Él nos resucitó y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús (Efesios 2:4-6).
El acto decisivo de Dios en la conversión es que “nos dio vida juntamente con Cristo” aun “cuando estábamos muertos en nuestros delitos”. En otras palabras, para Dios estábamos muertos. Éramos indiferentes; no teníamos ningún interés espiritual genuino; no teníamos ningún gusto por la belleza de Cristo; estábamos simplemente muertos a todo lo que era importante.
Entonces Dios actuó incondicionalmente antes de que pudiéramos hacer nada para volvernos vasos dignos de gracia. Nos dio vida. Soberanamente, Él nos despertó para que pudiéramos ver la gloria de Cristo (2 Corintios 4:4). Los sentidos espirituales que estaban muertos milagrosamente vinieron a vida.
El versículo 4 dice que este fue un acto de “misericordia”. Es decir, Dios nos vio en nuestra falta de vida y se compadeció de nosotros. Vio la terrible paga del pecado que lleva a la muerte eterna y a la miseria. “Dios, que es rico en misericordia… nos dio vida”. Y la abundancia de Su misericordia se derramó sobre nosotros en nuestra necesidad. Pero lo que es notable en este texto es que Pablo interrumpe el flujo de su propio discurso para insertar “por gracia ustedes han sido salvados”. “Dios… nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados), y con Él nos resucitó”.
Pablo vuelve a decir esto más adelante en el versículo 8. ¿Por qué, entonces, interrumpe el fluir de las palabras para añadirlo aquí? Además, el enfoque está en la misericordia de Dios que responde a nuestro gran problema por la falta de vida. ¿Por qué, entonces, Pablo se desvía de la corriente de su pensamiento para decir que es también por gracia que somos salvos?
Creo que Pablo aquí reconoce que es la oportunidad perfecta para enfatizar la libertad de la gracia. Mientras describe nuestra condición de estar muertos antes de la conversión, se da cuenta de que las personas que están muertas no pueden cumplir con condiciones. Si ellos han de vivir, tendrá que ocurrir un acto de Dios totalmente incondicional y completamente libre para salvarlos. Esta libertad es la verdadera esencia de la gracia.
¡Qué acto puede ser más unilateralmente libre y no negociable que el de una persona levantando a otra de los muertos! Ese es el significado de la gracia.
