Tomando decisiones como hombre sabio

Muchas veces la toma de decisiones se ve como algo complicado, pero no debe ser así cuando se tienen principios claros que guían este proceso.
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La sabiduría juega un papel importante en todas nuestras decisiones. ¿Por qué? Porque el principio de la sabiduría es el temor del Señor. Deseamos, o al menos deberíamos desear, glorificar a Dios en nuestras decisiones. Desde la decisión más importante hasta la más microscópica. Pero la mayor dificultad de esto no es el deseo de hacerlo, sino la forma en que lo hacemos, eso en verdad es lo más importante.

El fundamento correcto

Creo que el lugar adecuado para comenzar es en el Salmo 1. Allí se nos dice que el hombre bienaventurado es aquel que se mantiene alejado del consejo de los malvados y se planta diariamente en la Palabra de Dios. El primer paso para ser hombres que toman decisiones sabias desde un lugar de temor al Señor es ser hombres de la Palabra de Dios.

La manera en que esto se debe manifestar en nuestras vidas es que seamos hombres que estudian la Palabra de Dios. Y el principal motivo de estudiar la Biblia no debe ser el contar con los textos adecuados para defendernos a nosotros mismos, nuestras acciones o nuestros deseos, sino que ser hombres que diligentemente aprenden de los principios claros de las Escrituras para aplicarlos en la vida diaria. La sabiduría en la toma de decisiones es algo que fluye de nuestra profunda comprensión del carácter de nuestro Dios y de los principios que Él establece en las Escrituras. Las Escrituras nos muestran claramente quién y cómo es nuestro Dios.

El primer paso para ser hombres que toman decisiones sabias desde un lugar de temor al Señor es ser hombres de la Palabra de Dios. / Foto: Unsplash

Escogiendo consejeros

Imagino que mientras lees esto te estarás diciendo a ti mismo: “Lo entiendo, sé que necesito ser un hombre de la Palabra de Dios. Entiendo ese principio, pero mi lucha está en la elaboración real del proceso de toma de decisiones. ¿Qué hago cuando tengo que tomar una decisión sobre cosas importantes en mi vida: como el matrimonio, el trabajo, la universidad, etc.?”.

Debemos tener siempre presente que existe el mal consejo y el buen consejo. Por este motivo, el libro de Proverbios dedica mucho tiempo a animarnos a tener buenos consejeros y a escucharlos, lo que implica también que cerremos nuestros oídos a los malos consejeros, los que ciertamente abundan a nuestro alrededor. Podemos ver, por ejemplo, en la vida de Job cómo se hicieron presentes algunos malos consejeros, como cargaron su alma con argumentos sin fundamento en la sabiduría divina, por consiguiente, como hombres que aman al Señor y se establecen en Su Palabra, debemos buscar un buen consejero.

Como hombres que tienen un profundo amor por el Señor y se aferran a Su enseñanza, es importante que busquemos la guía de personas sabias a la hora de necesitar un consejo. / Unsplash

El rol de la oración

Puede que todavía estés pensando: “En realidad no has respondido a mi pregunta, ¿hay algo más que necesito para tomar buenas decisiones como hombre?”.

Ya que tienes ansias por saber si hay algo más, sí, hay algo adicional a lo que he dicho hasta ahora. También es sabio ser un hombre de oración. Yo diría que esa es la otra cosa principal que debe formar parte de nuestro proceso de toma de decisiones. Tenemos que ser personas que llevan constantemente las decisiones que tenemos ante nosotros ante el trono de Dios. Esto muestra que no queremos confiar en nuestra propia sabiduría o tener sabiduría terrenal, sino que deseamos someter nuestros planes y deseos ante el Señor Dios, reconociendo que nuestra meta final y deseo es que lo que hagamos en nuestras decisiones sea agradable a Él.

La voluntad de Dios

Una vez más, puedes pensar: “He leído y estudiado las Escrituras, he buscado consejo, y he orado y entiendo el punto, pero ¿cómo veo realmente que esto se lleva a cabo en mi vida?”. Creo que la mejor y más clara manera de verlo es cuando empezamos a aplicar las Escrituras a nuestra vida cotidiana. Vivimos en una época en la que nuestra teología sobre la toma de decisiones se ha visto profundamente influida por tópicos cristianos como “solo quiero hacer la voluntad de Dios”, o “no quiero estar fuera de Su voluntad”.

Pero olvidamos que nuestro Dios no tiene una loca voluntad secreta que está tratando de esconder de nosotros. Pablo nos dice que la voluntad de Dios para nosotros es nuestra santificación. Sin embargo, a menudo pensamos que la voluntad de Dios es algo que hay que encontrar o es algo top secret.

Entender que nuestro Dios es soberano y omnipotente nos ayuda a tomar decisiones basadas en quién es Él y no tener que temer que nuestras decisiones estén fuera de Su voluntad inmutable. Podemos confiar en que, si ponemos en práctica estos principios, nuestro Dios será fiel para continuar y terminar la obra que comenzó en nosotros.

Entender que nuestro Dios es soberano y omnipotente nos ayuda a tomar decisiones basadas en quién es Él y no tener que temer que nuestras decisiones estén fuera de Su voluntad inmutable. / Foto: Unsplash

Ahora sí, apliquemos la sabiduría 

Entonces, ¿cómo afectan estos principios a mi toma de decisiones sobre dónde asistir a la universidad? Creo que lo que las Escrituras nos enseñan es que debemos pensar primero en nuestra alma y en su cuidado. Antes de tomar decisiones sobre dónde quiero estudiar, debería pensar en dónde puedo adorar y ser cuidado espiritualmente. Creo que es un error horrible que a menudo la gente piensa primero en lo que quieren estudiar y donde pueden asistir a la universidad antes de pensar en que iglesia deben congregarse.

Colocar a la iglesia en segundo lugar en nuestra toma de decisiones tiene consecuencias mucho más allá de lo que podemos imaginar. Pensar en la iglesia en último lugar afectará a los consejeros que tengamos, a la predicación que escuchemos, tal vez incluso a la chica con la que nos casemos.

Ves entonces que pensar en la importancia de la Palabra de Dios y la importancia de consejeros incluso entra en juego en con quién nos casamos y todo esto tiene consecuencias profundas. Este principio es clave porque la Iglesia es la esposa de Cristo por quien Él murió. Así que si vamos a pensar los pensamientos de Dios, entonces Su amor por la novia debería ser nuestro amor por la novia y entonces debería afectar nuestra toma de decisiones. Esto es cierto incluso en la manera en que tomamos decisiones sobre trabajos. La gente piensa primero en la economía y en las ciudades donde quieren vivir, pero piensa muy poco en donde su familia adorará.

Antes de tomar decisiones sobre dónde quiero estudiar, debería pensar en dónde puedo adorar y ser cuidado espiritualmente. / Foto: Unsplash

Conclusión

Ahora ves el hecho de que Dios quiere nuestra Santidad, y eso nos ayuda a pensar muy claramente acerca de este tipo de decisiones que tomamos. Dios usa la iglesia donde Su palabra es predicada para hacernos crecer en santidad. El deseo por la Palabra es primordial y queremos asegurarnos de que estamos haciendo de eso nuestra más alta prioridad. ¿Por qué? Porque tendrá un impacto en nuestra salud espiritual. Tendrá un impacto en nuestros hijos. Afectará nuestros matrimonios. Afectará nuestras vidas de este lado de la gloria. Así que cuando pensamos acerca de la sabiduría y la toma de decisiones reconocemos que tener principios piadosos y pensar los pensamientos de Dios nos permitirá valorar lo que Él valora y buscar traerle gloria a Él en cada decisión que tomemos. Porque nuestras decisiones están enfocadas en la sabiduría que viene de las Escrituras y no de nosotros.

Aaron Halbert

Aaron Halbert

Aaron Halbert, estadounidense, sirve en Tegucigalpa, Honduras, como uno de los pastores de la Iglesia Presbiteriana Gracia Soberana. Disfruta largas conversaciones sobre la plantación de iglesias, todo lo relacionado con los Voluntarios de la Universidad de Tennessee, casi cualquier comida hondureña (excepto la sopa de mondongo) y los Tottenham Hotspur. Aaron está casado con Rachel y tienen 5 hijos, a quienes les encanta servir junto a sus padres a través de la hospitalidad y encontrar formas de establecer relaciones en la iglesia, en actividades de los niños y con los vecinos.

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