Entender la utilidad de la teología bíblica

¿Cómo cambia nuestra forma de leer la Biblia cuando entendemos su gran historia? La teología bíblica nos ayuda a conectar cada pasaje con el mensaje central de las Escrituras
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En casa nos gustan los rompecabezas y hemos ido progresando poco a poco desde la primera vez que compramos uno. Tenemos cajas de rompecabezas de 250 piezas, de 500 piezas y creo que ya tenemos de 1000 piezas.

Ha sido un trabajo en equipo junto con mi esposa y amigos; es algo que se vuelve agradable con el tiempo.

Pero este tiempo sería frustrante y desastroso si no contáramos con una herramienta esencial: la tapa de la caja que trae la imagen armada del rompecabezas.

No me imagino cuántas horas frustrantes pasaríamos si no contáramos con eso. Hay piezas, cientos de piezas que son de un solo color y parecen no tener ningún cambio aparente, y hay piezas que si las forzamos a entrar en un espacio para el cual no fueron diseñadas, terminan dañándose, y así, el rato agradable en familia y amigos se vuelve un recuerdo amargo. Pero la tapa con la imagen del rompecabezas armado sirve como un mapa fiel para no perdernos en el camino.

De la misma manera, leer la Biblia, estudiarla y predicarla es frustrante y amargo si no comprendemos cuál es la imagen completa de su contenido, cuál es el tema central al que apunta cada una de sus páginas.

Cuando tomamos un versículo aquí, un versículo allá, un capítulo aquí y un capítulo acá, y no vemos cómo todo está conectado con el tema central de las Escrituras, no es sorpresa que digamos cosas como que la Biblia se contradice o que la gente que asiste a nuestras reuniones o estudios se convierta en personas legalistas, moralistas o curiosas intelectuales, pero no en cristianos sanos en su teología y práctica. Y es por esto que es bueno que hoy hablemos de la utilidad de la teología bíblica para la vida diaria.

La Biblia necesita ser entendida a la luz de su gran historia y tema central. / Foto: Unsplash

¿Qué es la teología bíblica?

Comencemos definiendo qué es la teología bíblica: “La teología bíblica es una forma de leer toda la historia bíblica ayudándonos a poner nuestra atención en el tema central de las Escrituras, el Señor Jesucristo. En otras palabras, la teología bíblica es el mapa bíblico del camino que nos lleva a Jesús”.[1]

Siguiendo la ilustración del rompecabezas, la teología bíblica es una herramienta, es la tapa que nos ayuda a ver la imágen completa y armada del mensaje central de las Escrituras.

¿Pero por qué sabemos que Jesús es el mensaje central de toda la Biblia? Porque Él mismo lo dice. Piensa en cómo Jesús reprende a los judíos por no reconocer que las Escrituras tratan sobre Él en Juan 5:39, o en cómo les dice a dos discípulos de camino a Emaús que todo el Antiguo Testamento apunta hacia Él en Lucas 24:25-27, 44-47.

Jesús no puede ser más claro. No es sabio leer el Antiguo Testamento y no entender que Jesús es su centro. Toda la historia bíblica trata acerca de Él. El Antiguo Testamento promete la venida del Mesías y señala hacia Su misión, y el Nuevo Testamento revela la culminación de las gloriosas promesas en Cristo.

La teología bíblica es el mapa bíblico del camino que nos lleva a Jesús. / Foto: Lightstock

Así pues, toda la metanarrativa bíblica se basa en el Rey enviado por Dios y Su dominio y reino lleno de gracia, y se basa en el perdón de pecados que ese Rey ha ganado para Su pueblo; un pueblo compuesto de gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Si queremos entender la gran historia de las Escrituras, tenemos que entender que están centradas en Jesucristo de principio a fin.

En pocas palabras, “la teología bíblica nos ayuda a entender la Biblia como un gran libro compuesto a su vez por libros que narran una gran historia. Desde la primera hasta la última página, el Héroe y eje central de esta historia es Jesucristo”.[2]

La teología bíblica hace uso de diferentes herramientas para que podamos ver cómo toda la historia de la Biblia se unifica en Cristo: tipologías, patrones, imágenes, temas, progresión de pactos, etc. Pero la forma más fácil de hacer teología bíblica es leer una y otra y otra vez tu Biblia de principio a fin de forma cuidadosa y en oración y ver cómo toda ella revela este maravilloso mensaje de salvación en Cristo.

Desde la primera hasta la última página, el héroe y eje central de esta historia es Jesucristo. / Foto: Lightstock

Una forma fácil de ver esto es por medio de lo que proponen algunos eruditos: ver un resumen de la gran historia de la salvación en 4 etapas, y luego podemos ubicar cualquier pasaje o tema de la Biblia dentro de estas etapas:

1. La Creación. Se refiere a los eventos narrados en Gn 1 – 2.

2. La Caída. Se refiere a la condición del hombre, y a los eventos narrados que se encuentran desde Génesis 3 hasta la llegada del Mesías prometido que traería redención.

3. La Redención. Se refiere al cumplimiento del plan redentor de Dios en la encarnación, muerte, resurrección, ascensión y exaltación de Cristo.

4. La Consumación. Se refiere al cumplimiento pleno de todas las promesas de Dios en la segunda venida de nuestro Señor y la nueva creación que traerá juntamente con Su reino.

Así pues, podemos preguntarnos con el pasaje o el tema en estudio: ¿en qué parte de la gran historia de la Biblia se encuentra? ¿Cómo podemos rastrearlo a la luz de toda la Biblia? Y de ahí podemos ver cómo se conecta con la persona y obra de Jesucristo.

La teología bíblica hace uso de diferentes herramientas para que podamos ver cómo toda la historia de la Biblia se unifica en Cristo. / Foto: Unsplash

Un ejemplo de esto sería lo que el pastor Blake White hizo en su conferencia sobre la Creación.

Etapa 1: una creación buena (Gn 1 – 2).

Etapa 2: una creación caída y maldita (Gn 3).

Etapa 3: Cristo reconcilia la creación con Dios (Col 1: 15-22).

Etapa 4: la creación libre del pecado y su corrupción por la eternidad (Ap 21 – 22).

Otra herramienta de la teología bíblica es el uso de imágenes que utilizan algunos autores de la Biblia y que podemos rastrear a lo largo de toda la Biblia.

El erudito James Hamilton rastrea la imagen de un árbol, una raíz y una rama. Él explica lo siguiente:

La obra de Dios en la creación está relacionada con su obra en la redención. Así, respecto a la creación, leemos: “Dios plantó un huerto en Edén… Y de la tierra el Señor Dios hizo brotar todo árbol agradable a la vista y bueno para comer” (Gn 2:8-9).

Luego, para ayudarnos a comprender que la nación de Israel, redimida de Egipto, es como una nueva creación, Asaf habla de Israel como si la nación fuera una vid plantada por el Señor: “Tú removiste una vid de Egipto; Expulsaste las naciones y plantaste la vid” (Sal 80:8, NBLA).

Isaías también desarrolla esta imagen, presentando al Señor plantando una viña en Isaías 5:1-7. Debido a que la viña produjo fruto podrido (5:5), Isaías es enviado a endurecer el corazón del pueblo hasta que sean llevados al exilio (6:9-12). Esto será como si el árbol de Israel fuera talado y su tronco quemado, pero la semilla santa permanece en ese tronco (6:13). El Señor utilizará a la nación de Asiria como el hacha que tala el árbol de Israel (Is 10:5-15), pero un renuevo brotará del tronco de Isaí, una rama (vástago, como dicen otras versiones) que dará fruto (Is 11:1-10).

Este renuevo es tanto un individuo como un símbolo de una nación que resurge. El rey descendiente de David que aparece tras el exilio representa el restablecimiento de la nación de Israel. Isaías saca gran provecho de la imagen de la rama; y conecta este renuevo del tronco de Isaí con el Siervo Sufriente que carga con el pecado del pueblo en Isaías 53, comparando al siervo con “una raíz de tierra seca” (53:2).

Esta imaginería arbórea se utiliza a lo largo de toda la Biblia. Acabamos de ver cómo Isaías habla del Mesías como un renuevo del tronco de Isaí. El juicio sobre el huerto que Dios plantó en Isaías 5, el árbol talado en Isaías 6 y el renuevo del tronco de Isaí en Isaías 11 narran, en conjunto, la historia de Israel. La nación ha quebrantado el pacto que Dios hizo con ella en el Sinaí, por lo que será exiliada de la tierra. Sin embargo, Dios cumplirá las promesas que hizo a David, pues más allá del exilio surgirá un descendiente suyo…

El Salmo 1 describe al hombre bienaventurado que medita en la Torá como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da fruto a su tiempo. Es casi como si el hombre bienaventurado que medita en la Biblia fuera un árbol en el jardín de Dios… Nosotros, los cristianos, tenemos una buena noticia: el renuevo del tronco de Isaí está dando fruto. La raíz surgida de tierra seca cargó con nuestros pecados y cumplió perfectamente la Torá. Su hoja no se marchitará y su fruto no faltará (cp. Is 11, 53; Sal 1). Podemos confiar en Jesús.

También estamos llamados a seguir a Jesús, el hombre bienaventurado que meditaba en la Biblia día y noche. Debemos ser árboles frondosos como Jesús, y lo logramos dedicando nuestra mente a la Biblia. La Biblia dice que quienes no son cristianos serán como el tamo que arrebata el viento (Sal 1:4-5). Queremos ser árboles plantados junto a corrientes de agua viva, no un tamo arrastrado por el viento.

El árbol que Dios plantó en el jardín se convierte en un símbolo de la nación redimida de Israel y de Aquel que redimiría tanto a Israel como a las naciones, concediéndoles acceso al árbol de la vida (Ap 2:7; 22:2).

La teología bíblica también nos ayuda a identificar imágenes que los autores bíblicos desarrollan y conectan a lo largo de toda la Escritura. / Foto: Unsplash

La teología bíblica es para todos

A pesar de que la disciplina de la teología bíblica puede sonar técnica y complicada, aun los creyentes primitivos valoraron esta rama teológica y entendieron su utilidad para la iglesia. Leemos en Hechos 17 que Pablo y Silas compartieron el evangelio en Tesalónica y después pasaron tiempo proclamando la Palabra de Dios a aquellos que acudían a la sinagoga judía en Berea. El apóstol Pablo “discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo les anuncio, decía él, es el Cristo” (Hch 17:2-3). ¿Y qué sucedió? “Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres” (Hch 17:12).

Los bereanos escucharon el razonamiento de Pablo, sus explicaciones y sus pruebas basadas en el Antiguo Testamento. Le escucharon proclamar que era necesario que Jesucristo, el Rey prometido por Dios “padeciese, y resucitase de los muertos” (Hch 17:3). El apóstol Pablo ayudó a sus oyentes a entender cómo la historia de las Escrituras se centra y culmina en Jesús. Pablo les proporcionó un mapa bíblico que los llevó a Cristo. Y por la gracia de Dios, muchos de los bereanos creyeron.

Todos los cristianos debemos leer la Biblia fielmente, y para ello necesitamos las herramientas adecuadas. La disciplina de la teología bíblica es una de esas herramientas útiles.

Todos los cristianos debemos leer la Biblia fielmente. / Foto:Lightstock

Beneficios de la teología bíblica

Estos son algunos de los beneficios de la teología bíblica

1. La teología bíblica ayuda a aclarar el propósito principal de la Biblia

Algunas personas se acercan a la Palabra de Dios como si fuera una colección de historias independientes, un conjunto de consejos y recomendaciones, o incluso un libro de cocina universal con recetas para “la buena vida” dispersas a lo largo de sus sesenta y seis libros. Sin embargo, estos enfoques no logran sacar a la luz el propósito central de las Escrituras.

En la Biblia, el Dios trino explica quién es, cómo es, cómo obra a lo largo de la historia mediante Su Espíritu y en Su Hijo, Jesucristo, el Rey, y cómo debemos glorificarlo en este mundo.

La teología bíblica nos ayuda a captar este propósito principal al examinar cada pasaje de las Escrituras a la luz de la Biblia en su totalidad, permitiéndonos comprender cómo cada parte de ella se relaciona con Jesús.

La teología bíblica nos ayuda a ver el mensaje central de toda la Biblia: Dios se revela, obra en la historia y nos conduce a Cristo. / Foto: Unsplash

2. La teología bíblica ayuda a proteger y guiar a la iglesia

Leer correctamente las Escrituras implica saber dónde encaja cada libro dentro de su narrativa general. Conocer dicha narrativa nos ayuda a leer y comprender con precisión cada acontecimiento, personaje o enseñanza que se nos ha transmitido como parte de la Palabra de Dios, revelada progresivamente. Comprender la historia completa de las Escrituras aclara quién es Jesucristo y en qué consiste Su evangelio. Dios ha prometido rescatar a un pueblo de toda tribu, nación y lengua para Su propia gloria, por medio de Su Hijo y mediante Su Espíritu.

De este modo, la teología bíblica protege a la iglesia del error mortal de proclamar un evangelio falso y la guía para mantener la proclamación del evangelio verdadero como eje central de su misión en el mundo, para alabanza de la gloria de Dios.

Leer correctamente las Escrituras implica saber dónde encaja cada libro dentro de su narrativa general. / Foto: Unsplash

3. La teología bíblica nos ayuda en nuestra labor evangelizadora

Compartir las buenas noticias con quienes desconocen el cristianismo requiere explicar mucho más que las “cuatro leyes espirituales” o el “camino de Romanos”. Las personas necesitan comprender la cosmovisión cristiana y cómo esto conlleva una transformación total de la mentalidad. En nuestra evangelización, debemos comenzar por Dios y la creación para entender qué salió mal. A partir de ahí, podemos seguir la obra de Dios a lo largo de la historia, lo cual nos ayudará a descubrir por qué envió a Jesús y por qué esto es importante hoy. Solo cuando comprendamos correctamente estos acontecimientos pasados en sus contextos adecuados, estaremos preparados para descubrir lo que Dios está haciendo ahora mismo y lo que hará en el futuro.

4. La teología bíblica nos ayuda a leer, entender y enseñar la Biblia tal como Jesús dijo que debíamos hacerlo

Jesús mismo afirma, en Lucas 24, que Él es la clave interpretativa de las Escrituras. Por tanto, si no leemos ni entendemos las Escrituras de una manera que nos conduzca a Jesús, perderemos el sentido fundamental de la Biblia y, como consecuencia, enseñaremos a otros a cometer el mismo error.

Una forma en que esto nos ayuda es mostrándonos cómo se interrelacionan los temas de la Biblia. La teología bíblica sigue el rastro de temas que atraviesan toda la Biblia. Existen unos veinte temas principales, aproximadamente, y entre cincuenta y setenta temas menores que no son tan prominentes o que no abarcan tantos libros. Sin embargo, entre los temas principales se incluyen conceptos como Jerusalén, el templo, la expiación, el sacrificio, el sacerdocio, el pacto, el reino, etc. Estos temas recorren gran parte de las Escrituras y las mantienen unidas, y encuentran su cumplimiento y consumación en Cristo.

La teología bíblica sigue el rastro de temas que atraviesan toda la Biblia. / Foto: Pexels

Por ello, incluso al abordar temas como la predicación de Cristo en todas las Escrituras y la predicación cristocéntrica, el camino para lograrlo no consiste en imponerlo de manera imaginativa; más bien, se trata de seguir las trayectorias presentes en las propias Escrituras, las cuales trazan una ruta a lo largo de ellas para llevarnos a Jesucristo.

Esto aumenta nuestra fe y nos permite ver la sabiduría de Dios al desplegar las Escrituras de esta manera. A veces, al ver cómo se desarrollan estos temas ante nuestros ojos, nos inclinamos en adoración al comenzar a vislumbrar algo de la mente de Dios al articular estas historias; esto ocurre aun cuando los autores individuales de la Biblia, a lo largo de la historia, no podían ver todo aquello a lo que contribuían, aunque sí percibieran la parte inmediata en la que Dios utilizaba sus palabras para hablarnos con verdad infalible.

5. La teología bíblica da esperanza

La teología bíblica enseña al cristiano de dónde viene y hacia dónde va. La teología bíblica articula toda la historia de la Biblia, desde la creación hasta la nueva creación. Cuando un cristiano comprende que comenzó en pecado, al igual que el resto de la humanidad, pero que ahora se dirige hacia una eternidad de gozosa comunión con Dios y con el pueblo de Dios, esto le inspira perseverancia, esperanza y alegría en medio de las luchas.

6. La teología bíblica enseña al cristiano cómo aplicar todas las diferentes partes de la Biblia en su vida

¿Qué tienen que ver los sacrificios levíticos con un cristiano? ¿Y la conquista de Canaán por parte de los israelitas con nosotros? ¿O los reinados de David y Salomón para hoy? La teología bíblica ayuda a los cristianos a comprender todas estas porciones de las Escrituras a la luz de la obra de Cristo, hacia la cual apuntan, y les permite ver su relevancia para la vida actual.

Peligros a considerar en el uso de la teología bíblica

  1. Puede ser algo de lo que puedas abusar en la predicación y en la enseñanza, y se vuelve más un juego mental para el pastor encontrar esas conexiones que procurar formar al pueblo del Señor a la imagen de Cristo por medio de la Palabra del Señor.
  1. Debemos saber escoger bien cuáles son las conexiones más relevantes del texto para nuestra audiencia, pues nuestra audiencia no está interesada en conocer todas las posibles conexiones teológicas que hayas encontrado en el texto, ellos necesitan escuchar a Dios hablándoles por medio de Su Palabra mediante una exposición clara y  sencilla.
  1. Intentar vincular cada pasaje del Antiguo Testamento directamente con Cristo puede resultar en una alegoría rebuscada en lugar de respetar el contexto literario real. Debemos estar alertas para hacer conexiones forzadas para ver a Jesús en todos lados.
  1. Debemos ser muy sólidos a la hora de presentar a la iglesia alguna conexión, es decir, debe haber evidencia bíblica, claridad doctrinal, fluidez en las Escrituras y evitar lo especulativo, lo imaginativo o lo cuestionable.

Conclusión

La teología bíblica es de mucha utilidad para el pastor, el maestro y la iglesia. Sus beneficios son enormes para la salud espiritual de la iglesia. Aprender de ella, y evitar caer en los errores mencionados, es una tarea que merece dedicación, tiempo y perseverancia.


[1] Nick Roark y Robert Cline, La teología bíblica: Cómo la iglesia enseña fielmente el evangelio, ed. Mark Dever y Jonathan Leeman, (Colombia: Poiema Publicaciones, 2019), 25.

[2] Roark y Cline, La teología bíblica, 29.

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Danilo Pedroza

Danilo Pedroza, es colombiano, profesor del Seminario Salmo119 y actualmente cursa una maestría en Biblia y Teología. Además, es autor del blog Cristo es Fiel, es pastor de una iglesia ubicada en Barranquilla llamada Fidelidad a Su Palabra. Está felizmente casado con Angélica Cantillo y disfruta pasar tiempo con su hija Alanna.

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