Abril 11
Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado (Hebreos 4:15).
Nunca he escuchado a nadie decir: “Las lecciones verdaderamente profundas en mi vida las aprendí en tiempos de comodidad y tranquilidad”. Pero sí he escuchado a grandes santos decir: “Cada avance importante que he tenido en entender el insondable amor de Dios y en crecimiento profundo con Él, ha sido a través del sufrimiento”.
Esta es una verdad bíblica para considerar seriamente. Por ejemplo: “Estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por Él lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo” (Filipenses 3:8). Parafraseado: no hay ganancia sin dolor. O también:
Que todo sea sacrificado ahora, si eso me dará más de Cristo.
Aquí hay otro ejemplo: “Aunque era Hijo, [Jesús] aprendió obediencia por lo que padeció” (Hebreos 5:8). El mismo libro dice que Él nunca pecó (Hebreos 4:15).
Entonces, aprender obediencia no significa pasar de desobediencia a obediencia. Significa crecer de manera más y más profunda con Dios en nuestra experiencia de obediencia. Significa experimentar la profundidad de la sumisión a Dios que de otra manera no habría sido requerida. Esto es lo que vino a través del sufrimiento. No hay ganancia sin dolor.
Samuel Rutherford dijo que cuando él fue echado a las bodegas de la aflicción, se acordó de que el gran Rey siempre guardaba Su vino en ese lugar. Charles Spurgeon dijo: “Aquellos que se sumergen en el mar de la aflicción consiguen perlas incomparables”.
¿No queremos más a nuestro amado cuando sentimos un dolor extraño que nos hace pensar que tenemos cáncer? Ciertamente, somos criaturas extrañas. Si tenemos salud, paz y tiempo para amar, todo se vuelve apresurado y escaso. Pero si estamos muriendo, el amor es profundo, un río lento de gozo inexpresable y prácticamente no podemos dejarlo.
Por tanto, hermanos y hermanas: “Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas” (Santiago 1:2).
Devocional tomado del artículo “Where the Great King Keeps His Wine”.
