Obediente, voluntaria, confiada: la sumisión que agrada a Cristo

La iglesia no obedece por miedo, sino por amor. Esta sumisión voluntaria es un gran ejemplo para cada esposa.
Foto: Lightstock

Estoy seguro de que todos hemos leído y nos hemos preguntado acerca del mandato de Dios a las esposas cristianas: “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor” (Ef 5:22). Parece que, en el orden establecido por Dios para un hogar cristiano, Dios tiene la intención de que esposos y esposas acepten roles diferentes pero complementarios, y para que la esposa haga esto, necesita enfocarse en la manera en que ella y su esposo y toda la iglesia de Cristo se someten a su Salvador. Debe haber algo de estudio y algo de imitación. Me encontré considerando esto un día y, tanto como fue posible, dejé a un lado a esposas y esposos y simplemente me pregunté esto: ¿cómo se somete la iglesia a Jesucristo? Aquí está lo que se me ocurrió.

La iglesia se somete obedientemente

Primero, la iglesia se somete obedientemente, o por obediencia. Jesucristo es rey sobre el mundo y todos los que están en él. Jesús declaró esto a Sus discípulos cuando dijo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra” (Mt 28:18). Esas son palabras de realeza. Jesús reina y gobierna sobre todo lo que existe, un tema que vemos con claridad creciente a medida que la Escritura avanza hacia su cierre. En Apocalipsis 1:5 oímos acerca de: “Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra” (énfasis añadido). Jesús es rey sobre todo otro rey. Luego, en Apocalipsis 19:16 leemos esta fascinante descripción de Él: “En Su manto y en Su muslo tiene un nombre escrito: ‘Rey de reyes y Señor de señores’” (énfasis añadido). Jesucristo es el rey del universo y la obediencia exige que nos sometamos a Su gobierno. Para obedecer a Dios debemos someternos a Jesucristo.

La obediencia verdadera comienza cuando la iglesia se somete a Su gobierno como Rey de reyes y Señor de señores. / Foto: Lightstock

La iglesia se somete voluntariamente

Segundo, la iglesia se somete voluntariamente. Hay un aspecto de la sumisión que con frecuencia se pasa por alto: la sumisión no puede ser forzada, sino que debe ser voluntaria. Esto se debe a que sumisión no es lo mismo que sujeción. La sujeción es una acción tomada por quien tiene autoridad, donde la sumisión es una acción tomada por quien está bajo autoridad.

La sujeción es el acto de un gobernante para forzar obediencia. Él usa el miedo o la fuerza para quebrar la voluntad de las personas de modo que eventualmente se rindan a él. Se dan por vencidas y ondean la bandera blanca. Han sido conquistadas. La sumisión es el acto de alguien que reconoce autoridad legítima y se ordena a sí mismo en consecuencia. La sumisión es voluntaria. Es responder al orden divino de las cosas primero en el corazón y luego en la vida. La iglesia no está bajo sujeción a Jesucristo; no hemos sido conquistados por la fuerza. No, la iglesia ha sido ganada por Jesucristo, así que voluntariamente nos sometemos a Él. Reconocemos Su derecho a gobernar, reconocemos Su amor abrumador, respondemos a Su Espíritu y nos alineamos en consecuencia.

La iglesia se somete a Jesucristo de corazón, voluntariamente, reconociendo Su autoridad y Su amor que nos conquista sin fuerza ni coerción. / Foto: Envato Elements

La iglesia se somete confiadamente

Tercero, la iglesia se somete confiadamente. Cuando nos convertimos en cristianos, entramos en una relación con Jesús. Otras personas pueden saber acerca de Jesús, pueden saber algunos hechos sobre Él, pero como cristianos, conocemos a Jesús. No nos estamos sometiendo a alguna entidad abstracta o a una deidad lejana, sino a alguien que está aquí con nosotros, morando dentro de nosotros por Su Espíritu. Y conocer a Jesús es tener confianza en Jesús. Pronto aprendemos que las bendiciones de Dios fluyen hacia nosotros por medio de Jesús.

Aprendemos que nuestras vidas están en paz cuando vivimos según Sus caminos. Aprendemos que hay un gran beneficio en responder a Su liderazgo con gozo y amor. Aprendemos que Él nunca nos guiará por mal camino, que siempre actúa en amor, que es gentil, amable y paciente con nosotros. Así que nuestra sumisión a Él es confiada, no desconfiada. Es certera, no sospechosa. Lo conocemos y confiamos en Él, y alegre y confiadamente nos sometemos a Su liderazgo.

La iglesia se somete a Jesús con confianza. Conocemos a Aquel que habita en nosotros, confiamos en Su amor y guía, y voluntaria y alegremente respondemos a Su liderazgo. / Foto: Lightstock

La iglesia se somete activamente

Cuarto, la iglesia se somete activamente. Dios ha hecho a cada uno de nosotros un individuo único, moldeado a mano. Somos únicos en nuestras personalidades, nuestros talentos, nuestros dones, nuestras pasiones, nuestras experiencias. Y cuando nos sometemos a Jesucristo, sometemos todo eso a Él. Confiamos en que Él obrará no a pesar de estas cosas, sino a por medio de ellas. Él no va a quitarlas todas y hacernos completamente iguales a todos los demás cristianos. La santificación no es convertirse en un ser genérico y no es convertirse en otra persona; es convertirse en la versión más verdadera y mejor y más santa de nosotros mismos. Nuestra sumisión se trata de preguntar cómo Dios nos ha hecho y luego usar activamente todas esas cosas en Su servicio. Nuestra sumisión es entregarle todo lo que tenemos y todo lo que somos y decir: “Someto esto a Tus propósitos. Por favor, úsalo”.

La iglesia se somete activamente a Jesús, entregándole todo lo que somos y tenemos. / Foto: Lightstock

La iglesia se somete completamente

Finalmente, la iglesia se somete completamente. Nos sometemos a Él hasta el final. Nuestra sumisión a Cristo es de todo corazón. Como cristianos, no tenemos la opción de someternos solo a medias. Puedes pensar en la parábola de los talentos. Los siervos que fueron recompensados fueron los que invirtieron cada talento que les había sido dado, y que los invirtieron al máximo. ¿Cómo llamamos a la sumisión a medias o a medio camino a Jesucristo? ¡La llamamos pecado! ¿Cómo llamamos a la sumisión de mala gana a Jesucristo? ¡La llamamos pecado! Cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo, elegimos someternos a Él por completo. Elegimos dedicar toda nuestra vida a conocer lo que Él nos llama a hacer y luego hacerlo. Tenemos un profundo anhelo de someternos a Él en todo: de conocer toda Su voluntad para poder hacer toda Su voluntad.

¡Imita esta sumisión!

La iglesia de Cristo se somete a Cristo, y de esta manera provee un modelo importante para toda forma menor de sumisión. La iglesia se somete obediente, voluntaria, confiada, activa y completamente. Así debemos hacerlo todos nosotros en cualquier relación en la que Dios nos llame a reconocer autoridad y alinearnos en consecuencia.


Publicado originalmente en Challies.

Apoya a nuestra causa

Apoya nuestra causa

Esperamos que este artículo te haya sido útil. Antes de que saltes a la próxima página, queremos preguntarte si considerarías apoyar la misión de Volvamos al evangelio.

Desde el año 2013 hemos trabajado para servir a la iglesia de habla hispana publicando recursos que apuntan a Cristo y a la verdad de las Escrituras. Nuestro deseo ha sido ayudar a personas como tú a conocer y amar más a Cristo, Su Palabra y Su iglesia. Y queremos continuar proveyendo recursos para tu crecimiento y edificación en la fe.

Volvamos al evangelio siempre ha sido sin fines de lucro y depende de lectores como tú. ¿Considerarías apoyarnos? ¿Cuánto gastas en un café o en un refresco? Con ese tipo de compromiso mensual, nos ayudarás a seguir sirviendo —a ti y a la iglesia del mundo hispanohablante—. ¡Gracias por considerarlo!

En Cristo,

Equipo de Volvamos al Evangelio

¿Mi donación es segura?
¿Mi donación es deducible de impuestos?
¿Puedo cancelar mi donación recurrente?

Tim Challies

Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo BLOG ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por más de 7000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.

Artículos por categoría

Artículos relacionados

Artículos por autor

Artículos del mismo autor

Artículos recientes

Te recomendamos estos artículos

Siempre en contacto

Recursos en tu correo electrónico

¿Quieres recibir todo el contenido de Volvamos al evangelio en tu correo electrónico y enterarte de los proyectos en los que estamos trabajando?

.