Cómo conocer la voluntad de Dios

La voluntad de Dios es algo que todo creyente desea conocer. Aquí se nos invita a pensar en ella considerando la buena soberanía del Señor.
Foto: Pablo García Saldaña

Una de las áreas más complicadas de la teología práctica es conocer la voluntad de Dios. Se trata de un área que se aplica a todo cristiano y en la que existe un gran desacuerdo. Algunos cristianos enseñan que debemos esperar que Dios nos guíe en todas las áreas de la vida, desde las más importantes hasta las más mundanas. Otros enseñan algo muy distinto: que Dios nos da una orientación muy general. Algunos adoptan una posición intermedia.

Es una pregunta válida y pertinente: ¿Qué nos dice la Biblia sobre cómo descubrir la voluntad de Dios para nuestras vidas? Cuando hablamos de conocer la voluntad de Dios, creo que en el fondo lo que estamos preguntando es algo así: ¿Cómo me guiará Dios hoy de tal manera que pueda participar conscientemente en el cumplimiento de Su voluntad? ¿Cómo puedo tomar decisiones que me permitan participar conscientemente en lo que Dios quiere para mí? ¿Qué significaría para mí hacer la voluntad de Dios en este momento y en este lugar?

En los próximos días quiero responder a estas preguntas y tratar de mostrar lo que la Biblia nos enseña sobre conocer y hacer la voluntad de Dios. Esto es lo que quiero hacer: Primero quiero mostrar que Dios es absolutamente soberano; luego quiero mostrar que Dios habla hoy; después quiero mostrar que Dios te habla hoy; y finalmente, quiero mostrar que Dios te habla claramente hoy.

Cuando hablamos de conocer la voluntad de Dios, en el fondo lo que estamos preguntando es ¿Cómo me guiará Dios hoy de tal manera que pueda participar conscientemente en el cumplimiento de Su voluntad? / Foto: Brett Sayles

Dios es soberano 

Tenemos que empezar por la soberanía de Dios. Si hay algo que enseña la Biblia es que Dios es soberano, es decir, que Dios es Rey, que es Señor, que nada sucede fuera de Su conocimiento o fuera de Su voluntad. Dios es capaz de hacer cualquier cosa que sea Su voluntad; de hecho, Dios hará y debe hacer cualquier cosa que sea Su voluntad. Esto significa que Dios siempre está actuando entre bambalinas en nuestro mundo y en nuestras vidas. La providencia de Dios dirige cada acontecimiento del universo y cada acontecimiento de mi vida. Dios no solo interviene en el panorama general de este mundo, sino también en los pequeños detalles. Nada es demasiado grande ni demasiado pequeño ni demasiado difícil. En Su soberanía dirige tranquilamente todo lo que ocurre en el universo entero. No se me cae un pelo de la cabeza sin que Él lo sepa y lo quiera de alguna manera. Literalmente. No hay un átomo en todo el universo que esté fuera del control directo de Dios.

Los teólogos llaman a esto la voluntad secreta de Dios o Su voluntad oculta, y ese es un buen término para describirla. Estas son las cosas que Dios ha decretado que sucedan, y sucederán sin nuestra participación o asentimiento. Si hoy sales a la puerta de tu casa y te golpea un meteorito, eso será parte de la voluntad de Dios para ti ―probablemente la última voluntad de Dios para ti― y no habrás tenido nada que decir al respecto. Esta es la voluntad secreta de Dios para llevar a cabo Sus propósitos entre bambalinas, más allá de lo que podemos ver y controlar. No estás destinado a saberlo hasta después de que suceda y no participes conscientemente en ello. Moisés conocía esta voluntad cuando escribió: “Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, pero las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley” (Dt 29:29). Las cosas secretas pertenecen a Dios y nos las ha ocultado. Solo las vemos a medida que se desarrollan. De alguna manera, todas funcionan juntas para cumplir los propósitos de Dios en el mundo. 

Dios no solo interviene en el panorama general de este mundo, sino también en los pequeños detalles. / Foto: Pixabay & Getty Images

Hay un par de Proverbios muy conocidos que hablan de esto: 16:9 dice: “La mente del hombre planea su camino, Pero el Señor dirige sus pasos”. El 21:1 dice: “Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor; Él lo dirige donde le place”. Este es el mensaje constante de la Biblia. Dios dirige todo lo que sucede en el universo. Él dirige todos los acontecimientos del mundo y todos los acontecimientos de mi vida a Su manera buena, secreta e inescrutable. 

Este es el punto de partida: la soberanía absoluta de Dios. Pero no termina de llegar a lo que realmente queremos saber, no del todo. Lo esencial de nuestra pregunta es: ¿Cómo me guiará Dios hoy de tal manera que pueda participar conscientemente en el cumplimiento de Su voluntad? 

Pues bien, la responsabilidad humana es coherente con la soberanía de Dios. Aunque Dios es soberano, aunque gobierna todas las cosas y aunque todas las cosas funcionan juntas para llevar a cabo Sus propósitos, no somos robots; no somos autómatas. Se nos da la capacidad y la libertad de tomar decisiones, de obedecer o desobedecer. Cómo funcionan juntas estas dos cosas ―la soberanía divina y la responsabilidad humana― es una cuestión que ha dejado perplejos a los teólogos de todos los tiempos. No voy a profundizar en esta cuestión. Tenemos que dejarlo como algo que Dios debe saber y nosotros aceptar y creer.


Este artículo se publicó originalmente en Challies.

Tim Challies

Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo Blog ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por mas de 6000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.

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