Buenas noticias para los que sufren

Las pruebas moldean el carácter al producir perseverancia, nos conducen a buscar la sabiduría de Dios y nos orientan hacia la promesa de la vida eterna para quienes permanecen firmes en la fe.
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Agustín de Hipona dijo: “Dios tuvo un Hijo en la tierra sin pecado, pero nunca uno sin sufrimiento”. Querido lector, el sufrimiento para el pueblo de Dios es una realidad. Lamentablemente, no solo aquellos que están alejados del cristianismo, sino también algunos que profesan fe en Cristo, han adoptado la falsa idea de que los creyentes no enfrentaremos dificultades. Sin embargo, el testimonio bíblico es contundente: el pueblo de Dios enfrentará sufrimiento.

Por tanto, la pregunta no es si vamos a sufrir, sino cómo debemos responder en medio del sufrimiento. Y precisamente, uno de los pasajes que responde a esta pregunta es Santiago 1:1-12. En esta sección, Santiago trata de persuadir a sus lectores para que enfrenten las pruebas dolorosas con gozo. Y para ello, les muestra lo que ellos deben considerar en medio del sufrimiento para enfrentarlo con gozo.

Así que, a la luz de este pasaje, quiero mostrarte tres consideraciones en medio del sufrimiento que nos permiten enfrentarlo con gozo.

  • Primero, debemos considerar el resultado para los que sufren.

  • Segundo, debemos considerar el apoyo para los que sufren.

  • Tercero, debemos considerar la recompensa para los que sufren.

Antes de observar cada una de las consideraciones que Santiago nos presenta, quiero mostrarte algunas verdades que el pasaje enseña acerca de las pruebas que producen sufrimiento.

A la luz de Epístola de Santiago 1:1–12, la pregunta no es si el creyente sufrirá, sino cómo responder. / Foto: Jhon Montaña

1. Primero, las pruebas son seguras

El texto no dice: “En caso de que”, sino: “Cuando se hallen”. Es decir, el sufrimiento no es opcional, es una certeza en la vida cristiana. Por tanto, no debemos sorprendernos cuando llegue.

2. Segundo, las pruebas son diversas

La palabra usada transmite la idea de pruebas de distintos tipos. El creyente no enfrentará una sola clase de prueba, sino diferentes, y no todas son iguales para todos. Cada uno experimentará las suyas de manera particular.

3. Tercero, las pruebas son dolorosas

En el versículo 12 leemos: “Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba…”. La palabra “prueba” se conecta directamente con el sufrimiento. De hecho, Pedro utiliza la misma expresión en 1 Pedro 1:6: “Aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, sean afligidos con diversas pruebas”. Por tanto, la prueba es sinónimo de sufrimiento. 

4. Cuarto, las pruebas son repentinas

Aunque sabemos que seremos probados, no sabemos en qué momento. Santiago dice: “Cuando se hallen”, expresión que tiene el sentido de “caer”. Es la misma palabra que usa Jesús en la parábola del buen samaritano: “Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones…” (Lc. 10:30). Así es: las pruebas vendrán, pero nunca sabemos cuándo.

    Habiendo establecido esto, Santiago nos muestra tres consideraciones que debemos tener presentes si queremos enfrentar el sufrimiento con gozo.

    Las pruebas en la vida cristiana son seguras, diversas, dolorosas y repentinas; por eso la Biblia nos llama a considerarlas correctamente. / Foto: Lightstock

    Considera el resultado (vv 3-4)

    “Sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia”. Quizá no es el resultado que esperábamos. ¿Acaso no nos gustaría leer: “La prueba produce dinero, salud, esposo(a), hijos, éxito”? Pero no: Dios desea producir paciencia en nosotros.

    Y la paciencia es más importante de lo que pensamos. Santiago nos muestra dos razones:

    • La paciencia revela que estamos en Cristo.
      Según Gálatas 5:22, la paciencia es parte del fruto del Espíritu. No se trata de un conformismo fatalista (“pues ni modo”), sino de una perseverancia fundamentada en las promesas de Dios. La falta de paciencia, a lo largo de la Biblia, produjo graves pecados y terribles consecuencias. Así que, la paciencia genuina demuestra nuestra unión con Cristo.

    • La paciencia nos prepara para esperar a Cristo.
      En el capítulo 5, Santiago repite: 

    v 7 “Sean pacientes hasta la venida del Señor”.

    v 8 “Sean también ustedes pacientes. Fortalezcan sus corazones, porque la venida del Señor está cerca”.

    v 10 “ Hermanos, tomen como ejemplo de paciencia y aflicción a los profetas que hablaron en el nombre del Señor”.

    La prueba de nuestra fe, produce paciencia. / Foto: Unsplash

    Así que, la paciencia no solo nos demuestra que estamos en Cristo sino también nos ayuda a esperarlo con fe. En conclusión, en medio del sufrimiento, considera que el resultado es llegar a ser más semejante a Cristo. Querido lector: Dios no está comprometido con tu comodidad, sino con tu santificación y el sufrimiento es el instrumento de Dios para moldearnos a la imagen de Su Hijo.

    Considera el apoyo (vv 5-8)

    El apoyo que tenemos en medio del sufrimiento es la sabiduría de Dios. “Si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios…”.

    ¿Para qué necesitamos sabiduría? Para enfrentar las pruebas. La sabiduría es comprender correctamente la Palabra de Dios y aplicarla correctamente en nuestra vida. Por eso Santiago dice 3:13: “¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta…”. En cuanto a la sabiduría, entender y aplicar van de la mano.

    El apoyo que tenemos en medio del sufrimiento es la sabiduría de Dios. / Foto: Lightstock

    Pero esta sabiduría no se obtiene mágicamente: “Porque el Señor da sabiduría, De Su boca vienen el conocimiento y la inteligencia” (Pr 2:6). Esto quiere decir que debemos tomar con seriedad la Palabra de Dios para que podamos ser sabios en medio del sufrimiento. Pero debemos pedirla con fe. Y la fe genuina nunca está sola, siempre viene acompañada de obras como lo dice más adelante en el capítulo dos. Por tanto, una persona que pide con fe la sabiduría a Dios, es una persona que procura buscarla con diligencia echando mano de la Palabra de Dios.

    Ahora, un detalle importante: Santiago no nos manda a pedir que Dios nos quite el sufrimiento, sino a pedirle la sabiduría necesaria para glorificarle en medio de él.

    Debemos tomar con seriedad la Palabra de Dios para que podamos ser sabios en medio del sufrimiento. / Foto: Lightstock

    Considera la promesa (v 12)

    “Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman”.

    El texto inicia con la verdadera felicidad. ¿Quiénes son verdaderamente felices en este mundo? Los que soportan las pruebas dolorosas apropiadamente porque ellos tienen una promesa, ¿Cuál es la recompensa? La corona de vida, es decir, la vida eterna.

    No soportamos las pruebas para obtener la salvación; más bien, el soportarlas demuestra que somos salvos. Dicho de otro modo: la manera en que enfrentamos el sufrimiento revela nuestra condición espiritual.

    El fallecido rabino estadounidense Harold Kushner quien escribiera el libro, Cuando a la gente buena le pasan cosas malas, dijo lo siguiente mientras luchaba con el dolor por la muerte de su hijo:

    Creo en Dios. Pero no creo en Él de la misma manera que años atrás, cuando me estaba haciendo mayor o cuando era estudiante de teología. Reconozco sus limitaciones. Está limitado por las leyes naturales y por la evolución de la naturaleza humana así como por la libertad moral del ser humano…

    No soportamos las pruebas para obtener la salvación; más bien, el soportarlas demuestra que somos salvos. / Foto: Unsplash

    El rabino Kushner también dijo: “[Necesitamos] perdonar a Dios por no haber hecho un mundo mejor…”. Además, llegó a decir que por no estar en absoluto control, Dios no puede ser culpado por nuestro dolor.

    Ahora escucha las palabras de alguien que también enfrentaba el dolor junto con otros: “Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas” (Stg 1:2). ¿Qué hace la diferencia? El evangelio.

    Querido lector, Jesús no vino al mundo para evitarte el sufrimiento, sino para darte esperanza en medio de él. Porque, en las manos de Dios, el sufrimiento en manos del Señor es una bendición. Por eso puedo decir con gozo: aprendemos más en un solo día de sufrimiento, que en años de comodidad.

    Pero las buenas noticias no son solo para el presente, también lo son para el futuro. Se nos ha prometido un día en que todo dolor desaparecerá. El apóstol Juan lo describe así en Apocalipsis 21:4: “Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado”.

    Las buenas noticias no son solo para el presente, también lo son para el futuro. / Foto: Lightstock

    Aún no hemos llegado a ese día, pero mientras llegamos debemos considerar el resultado que Dios produce, el apoyo que Él nos da, y la promesa que nos asegura para que podamos enfrentar el sufrimiento con gozo.

    Y hablando de dolor, quiero comentar que este artículo lo escribo mientras mi esposa está en estudios clínicos, después de que le detectaran una enfermedad que requerirá tratamiento de por vida. En medio de esta realidad, mi corazón proclama con gozo: ¡Gloria a Dios! Porque gracias al sufrimiento del Hijo de Dios, nosotros tenemos esperanza en nuestro sufrimiento.

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    Abraham Magallanes

    Abraham Magallanes, siervo de Jesucristo.

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