Agosto 7
Dios creó al hombre a imagen Suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Génesis 1:27).
Dios hizo a los seres humanos a Su imagen para que el mundo estuviera lleno de reflectores de Dios. Imágenes de Dios. Más de ocho mil millones de estatuas de Dios, para que así nadie ignore el motivo de la creación.
Nadie (a menos que estuviera totalmente ciego) podría pasar por alto el propósito de la humanidad: Dios. Es decir, conocer, amar y mostrar a Dios. Los ángeles daban voces en Isaías 6:3, diciendo: “Santo, Santo, Santo, es el Señor de los ejércitos, llena está toda la tierra de Su gloria”. Está llena de miles de millones de seres humanos que llevan Su imagen. Ruinas gloriosas.
Pero no solo de humanos. ¡También la naturaleza! ¿Por qué crear un mundo increíblemente bello para que vivamos? ¿Por qué un universo tan vasto?
Una vez leí que son más las estrellas del universo que las palabras y sonidos que todos los seres humanos de todos los tiempos han emitido. ¿Por qué tantas estrellas? La Biblia es absolutamente clara al respecto: “Los cielos proclaman la gloria de Dios” (Salmo 19:1).
Si alguien cuestiona: “Si la Tierra es el único planeta habitado y el hombre el único habitante racional entre las estrellas, ¿por qué un universo tan grande y vacío?”, la respuesta es: no se trata de nosotros. Se trata de Dios. Y es una atenuación. Él es más glorioso, mayor en poder, mayor en alcance y mayor en brillo, que todas las galaxias juntas. Un sabio dijo que el universo es como un cacahuate que Dios lleva en el bolsillo.
Dios nos creó para que lo conozcamos, lo amemos y lo demos a conocer; y nos dio un indicio de cómo es Él: el universo.
Devocional tomado del sermón “Why Did God Create the World?”.
