Agosto 2
Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, también Jesús participó de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida (Hebreos 2:14-15).
¿Cómo nos libera Cristo del temor a la muerte y nos hace libres para vivir totalmente rendidos en un amor capaz de decir: “Nos pueden despojar de bienes, nombre, hogar; el cuerpo destruir”?
Por cuanto los hijos participan de carne y sangre…
El término “hijos” se toma del versículo anterior y se refiere a la descendencia espiritual de Cristo, el Mesías. Estos también son los “hijos de Dios”. En otras palabras, al enviar a Cristo, Dios tiene especialmente en vista la salvación de Sus “hijos”. “Por cuanto los hijos participan de carne y sangre…”.
…también Jesús participó de lo mismo [carne y sangre]…
El Hijo de Dios, quien existía desde antes de la encarnación como el Verbo eterno (Juan 1:1), tomó carne y sangre, y vistió Su deidad con humanidad. Se hizo completamente hombre y permaneció completamente como Dios.
…para… mediante la muerte…
La razón por la que Cristo se hizo humano fue para morir. Dios no podía morir por los pecadores antes de la encarnación; pero unido a carne y sangre sí podía hacerlo. Su objetivo era morir. Por tanto, tenía que nacer como humano, como un mortal.
…para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo…
Al morir, Cristo le quitó el poder al diablo. ¿Cómo lo hizo? Cubriendo todo nuestro pecado (Hebreos 10:12). Esto significa que Satanás ya no tiene fundamentos legítimos para acusarnos delante de Dios. “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica” (Romanos 8:33). ¿Con base en qué nos justifica? La sangre de Cristo (Hebreos 9:14; Romanos 5:9).
El arma más eficaz de Satanás contra nosotros es nuestro propio pecado. Si la muerte de Jesús lo elimina, la principal arma del diablo ha sido arrebatada de su mano. En ese sentido, él ha quedado sin poder alguno.
…y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida.
Así que, somos libres del temor de la muerte. Dios nos justificó. Tenemos por delante todo un futuro de gracia. Satanás no puede anular ese decreto. Y Dios desea que nuestra seguridad final tenga un efecto inmediato en nuestra vida. Él anhela que el final feliz acabe con la esclavitud y el temor del presente.
