Honrar a los padres: el mandamiento olvidado

¿Termina el deber de honrar a tus padres cuando te independizas? La mayoría de edad puede hacerte olvidar este mandamiento.
Foto: Envato Elements

Es un mandamiento de Dios. Es un mandamiento con promesa, con bendiciones divinas asociadas a él. Es un mandamiento situado en un lugar de especial honor y trascendencia. Es un mandamiento que atañe a toda la vida de cada ser humano. Es un mandamiento con aplicación en el hogar, la iglesia y el lugar de trabajo; un mandamiento que proporciona un fundamento estable a toda la sociedad. Sin embargo, es un mandamiento que hoy está muy descuidado. Quizás no sea una exageración llamarlo el mandamiento que olvidamos. Es el quinto de los diez grandes mandamientos de Dios para la humanidad: “Honra a tu padre y a tu madre”.

¿Qué significa obedecer este mandamiento siendo adultos? Entendemos que se aplica a los niños y les enseña la importancia de honrar y obedecer a mamá y a papá. Pero ¿deja de aplicarse el mandamiento el día que nos mudamos o cuando nos casamos? ¿Caduca cuando nuestros padres mueren o cuando demuestran que no son dignos de nuestro respeto? ¿Se aplica a quienes han sido abandonados o maltratados? ¿Cambia nuestro cumplimiento de este mandamiento a medida que envejecemos y nos independizamos? Quizá nuestras preguntas sean urgentes y prácticas: ¿cuáles son mis obligaciones para con mis padres? ¿Debo apoyarlos económicamente? ¿Debo obedecerlos, aunque sea un adulto hecho y derecho? Estas son algunas de las preguntas que debemos hacernos y responder si queremos honrar a Dios honrando Su mandamiento.

Espero que me acompañes mientras redescubrimos juntos el mandamiento que olvidamos.

El quinto mandamiento no solo es una orden de Dios, sino también una promesa de bendición para quienes lo obedecen. / Foto: Jhon Montaña

Tres razones para conocer y obedecer este mandamiento

Veamos tres razones por las que es crucial que conozcamos y obedezcamos el quinto mandamiento.

1. Todos somos hijos

Es la biología más básica: cada ser humano es la descendencia de otros dos seres humanos. Algunos de nosotros siempre hemos conocido y respetado a nuestros dos padres. Algunos solo hemos conocido a uno de nuestros padres o solo hemos conocido a padres adoptivos. Algunos incluso crecieron lejos de sus padres en hogares de acogida. Algunos de nosotros hemos sobrevivido a nuestros padres. De todos modos, el quinto mandamiento se aplica a cada uno de nosotros por la razón más sencilla: todos somos hijos. No hay ser humano fuera de su alcance porque no hay persona que no tenga padres.

El quinto mandamiento no se limita a la relación entre padres e hijos; también regula nuestra actitud hacia toda autoridad establecida por Dios. / Foto: Lightstock

Por supuesto, también sabemos que los mandamientos de Dios deben tomarse tanto de forma literal como en cuanto a sus principios. Las estipulaciones del mandamiento van más allá de la simple relación de los hijos con los padres y se extienden a todas las demás posiciones de autoridad y sumisión. El orden correcto del gobierno familiar, el gobierno de la iglesia y el gobierno civil dependen de este mandamiento. En este sentido, también es universal. Todos somos hijos, todos estamos bajo autoridad, así que todos necesitamos escucharlo y prestarle atención.

2. Este mandamiento viene con una promesa

Nuestra segunda razón es que este mandamiento viene con una promesa. Es sabio y bueno obedecer el mandamiento para poder disfrutar de las bendiciones prometidas. Por el contrario, es necio y peligroso desobedecer el mandamiento y perder las bendiciones prometidas. Cuando Pablo escribe a los hijos en Éfeso, les recuerda la promesa de Dios por su obediencia: “Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre (que es el primer mandamiento con promesa), para que te vaya bien, y para que tengas una larga vida sobre la tierra” (Ef 6:1-3). Dios promete una vida larga y una vida buena a quienes obedecen este mandato. A Dios le agrada que obedezcamos, así que, naturalmente, Él nos dispensa Sus bendiciones (Col 3:20). Pronto exploraremos la naturaleza de estas bendiciones.

Dios promete una vida larga y una vida buena a quienes obedecen este mandato. / Foto: Pexels

3. Dios da a este mandamiento un lugar de honor especial

Ahora añadimos una tercera razón para comprender y obedecer este mandamiento: Dios le da un lugar de honor especial. Los creyentes han dividido durante mucho tiempo los Diez Mandamientos en dos grupos o dos tablas. El primer grupo explica nuestro deber hacia Dios y el segundo explica nuestro deber hacia nuestros semejantes. Este mandamiento cae de lleno entre los dos y, de ese modo, nos recuerda que nuestros padres tienen un papel único en nuestras vidas. Nuestros padres son los representantes divinos de Dios ante nosotros, de modo que cuando honramos y obedecemos a nuestros padres, honramos y obedecemos a Dios. No hay obediencia ni amor hacia Dios sin obediencia y amor hacia los padres. Si quitamos este mandamiento, hemos socavado los diez. Hemos caído en una desobediencia grave y peligrosa.

Nuestros padres son los representantes divinos de Dios ante nosotros. / Foto: Unsplash

Todos somos hijos, debemos buscar las bendiciones de Dios y debemos dar importancia al mandamiento que Dios destaca. Por estas razones y muchas otras, ya no podemos ignorar el mandamiento olvidado. 

Una palabra de advertencia

Antes de concluir este artículo, me gustaría ofrecer una palabra de advertencia. Hay algo muy profundo en nuestro interior que, al oír un mandamiento, busca inmediatamente la cláusula de excepción. “Pero tú no conoces a mis padres”. “Pero yo no conozco a mis padres”. “Pero mis padres me repudiaron”. “Pero mis padres eran maltratadores”. Esos son casos excepcionales; pero debemos ocuparnos del principio antes de ocuparnos de las excepciones. No pretendo excusar ni restar importancia a experiencias horribles. Pero antes de poder hacer cualquier otra cosa, necesitamos entender y admitir esto: no hay ningún si (condicional) unido al quinto mandamiento. Debemos honrar a nuestros padres. No hay excepciones.


Este artículo se publicó originalmente en Challies.

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Tim Challies

Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo BLOG ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por más de 7000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.

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