Reseña: El hacedor de círculos

[dropcap]N[/dropcap]o sabía de qué se trataba El hacedor de círculos hasta que lo leí. Tampoco sabía nada acerca de su autor, Mark Batterson. Solo conocía el libro como un éxito de ventas cristiano y a su autor solo como un nombre que a menudo aparece en mi bandeja de correos cuando la gente me pregunta si sé algo de él o he leído sus libros. «Mi pastor les dio a todos en la iglesia una copia de este libro. ¿Tienes alguna reseña?». Finalmente lo leí. Mark Batterson es el pastor principal de National Community Church en Washington, D. C., una iglesia considerada como una de las más innovadoras e influyentes de Estados Unidos. Él debutó en la literatura cristiana con In a Pit with a Lion on a Snowy Day, el que fue seguido de varios otros títulos, incluido El hacedor de círculos. El hacedor de círculos halla su título e inspiración en Honi Ha-Ma’agel, un estudioso judío que vivió en el siglo I a. C. y se lo describe en el Talmud. Se lo recuerda como un hacedor de milagros en la tradición de Elías y Eliseo. Wikipedia provee una versión condensada de su milagro más famoso: En una ocasión, cuando Dios no envió lluvia en pleno invierno (en las regiones geográficas de Israel llueve principalmente en invierno), él trazó un círculo en el polvo, se paró dentro, y le informó a Dios que no se iba a mover mientras no lloviera. Cuando comenzó a lloviznar, Honi le dijo a Dios que no estaba satisfecho y esperaba más lluvia; entonces comenzó a llover a cántaros. Él explicó que quería una lluvia tranquila, momento en el cual la lluvia calmó y fue una lluvia normal. Batterson dice: «La oración que salvó a una generación fue considerada como una de las más significativas en la historia de Israel. El círculo que dibujó en la arena se convirtió en un símbolo sagrado. Y la leyenda de Honi el hacedor de círculos perdura para siempre como testimonio del poder de una sola oración para cambiar el curso de la historia». De Honi él ha aprendido el valor de las oraciones, grandes, valientes y audaces. En un nivel muy práctico, él ha aprendido el valor de dibujar círculos figurativos (y a veces literales). La promesa de su libro es que «te mostrará cómo reclamar las promesas de Dios, perseguir sueños del tamaño de Dios, y aprovechar oportunidades ordenadas por Dios. Aprenderás a dibujar círculos de oración alrededor de tu familia, tu trabajo, tus problemas, y tus objetivos». El libro ha sido ampliamente elogiado y ha recibido cientos de reseñas positivas, pero sin duda la gente simplemente no ha logrado entender que Batterson ha cometido un grave error. Él comienza con Honi, un personaje que aparece en libros que no son (y nunca han sido) considerados como inspirados por Dios. Toma a Honi como un personaje auténtico que realizó un milagro auténtico ordenado por Dios indistinguible de los personajes y milagros de la Biblia, y luego lleva lo que aprendió de Honi de vuelta a la Biblia. En lugar de interpretar a Honi a través del lente de la Escritura, interpreta la Escritura a través de Honi, de modo que, desde el dibujo de círculos pasa inevitablemente a la marcha en círculos y va a Jericó haciendo preguntas como: «¿Cuál es tu Jericó? ¿Alrededor de qué promesa estás orando? ¿Alrededor de qué milagro estás marchando? ¿En torno a qué sueños gira tu vida?». Incluso introduce a Honi en la historia de la iglesia, y mira a cristianos de tiempos pasados y dice que ellos trazaron círculos de oración como los de Honi. Los ejemplos e ilustraciones del libro están tomados principalmente de su propia vida, de los sueños, objetivos y deseos que ha visto cumplidos. Habla de dibujar un enorme círculo alrededor de un área de Washington caminando alrededor mientras oraba; en poco tiempo tuvo una iglesia exitosa y creciente dentro de ese círculo. Escribe que encerró en un círculo un edificio que quería para su iglesia, marchando en torno a este, poniendo sus manos sobre él, incluso yendo descalzo sobre su suelo santo, hasta que fue suyo. Ocasionalmente comparte ejemplos de otras personas; cuenta de un amigo que quería desesperadamente ser gerente general de cierto campo de golf; él describe que su amigo marchó alrededor de la sede del club con su familia siete veces y luego recibió el deseo de su corazón. Él se anticipa a la crítica de que lo que promueve es una especie de teología «nómbralo y reclámalo», pero insiste en que no. Dice, por ejemplo: «Antes de descartar esto como un método “nómbralo y reclámalo”, te recuerdo que Dios no puede ser sobornado o chantajeado. Dios no hace milagros para satisfacer nuestros caprichos egoístas. Dios hace milagros por una y solo una razón: mostrar su gloria. Nosotros solo resultamos beneficiados». Creo que protesta demasiado porque lo que enseña es prácticamente indiferenciable. Si bien no sugiere orar por un fajo de billetes o un auto nuevo de lujo, no hay motivo en el libro para no hacerlo. «No tengo idea de cuál sea tu situación financiera, pero esto sé: si das más allá de tus capacidades, Dios te bendecirá más allá de tus capacidades. Dios quiere bendecirte treinta, sesenta, cien veces». Eso suena demasiado conocido. Cuando terminé de leer El hacedor de círculos, pensé por qué un libro como este es tan atractivo. ¿Por qué a la gente le fascina más que un libro sobre la oración más realista y bíblico? ¿Qué hace que resuene tan profundamente? Quiero compartir algunas sugerencias. Primero, Batterson describe la vida cristiana como una donde se presencian milagros constantemente. Debe usar la palabra «milagro» cientos de veces y escribe a menudo sobre los milagros que ha visto. Pienso que hay momentos cuando cada cristiano anhela ver a Dios actuar de formas milagrosas, pero el desafío para el cristiano es este simplemente: ¿le creerás a Dios en su Palabra, o exigirás más? Batterson promete milagros, pero al hacerlo reduce los milagros, haciendo de cada respuesta a la oración un milagro. Oramos por un edificio y lo conseguimos. ¡Milagro! Necesitaba pagar una cuenta y hallé el dinero. ¡Milagro! De esta forma, toda respuesta a la oración es un milagro. Segundo, hace de la comunicación directa de parte de Dios una experiencia normativa para el cristiano. Con frecuencia habla de que Dios susurra a nuestro espíritu e incentiva a los cristianos a seguir impresiones interiores, lo que él describe como «la incitación del Espíritu». «Voy a explicarlo: si quieres ver milagros locos, obedece las incitaciones locas del Espíritu». Creo que cada cristiano anhela ese contacto inmediato, cara a cara con Dios; no obstante, una vez más, el desafío para el cristiano es si nos conformaremos con que el Espíritu Santo more en nosotros iluminando las palabras de la Escritura de modo que Dios nos hable a través de su Palabra. Tercero, Batterson a menudo lleva la Escritura mucho más allá de su contexto, lo cual le permite hacer promesas que la Biblia en realidad no hace. Normalmente reclama promesas del Antiguo Testamento que claramente iban dirigidas a un pueblo en particular en un tiempo en particular como si hubieran sido escritas específicamente para él. Mira a Apocalipsis 3:8 y lo usa para hablar de puertas abiertas y cerradas relacionadas con conocer y hacer la voluntad de Dios. Él escribe acerca del valor espiritual de la dieta de Daniel. Para ser franco, él estropea la Escritura completa y continuamente. La lectura cristiana con la Biblia abierta pronto tendrá que ver que muchas de las afirmaciones de Batterson no pueden ser respaldadas. Finalmente, él habla confiadamente de cosas que la Biblia simplemente no dice y, nuevamente, esto le permite afirmar más de lo que la Biblia permite. Por ejemplo, dice: «A veces el contacto físico crea un conducto espiritual. La proximidad crea intimidad. La proximidad proclama autoridad. Trazar un círculo de oración es una forma de marcar territorio: el territorio de Dios». Él proclama el valor de visualizar lo que uno quiere como un medio para obtenerlo: «Cuando uno sueña, la mente forma una imagen mental que se convierte tanto en un retrato como en un mapa a tu destino. Ese retrato del futuro es una dimensión de la fe, y la forma de enmarcarlo es encerrándolo en oración». La Biblia no nos da motivos para creer que Dios relaciona constantemente la proximidad con el poder, o que la visualización tenga algún valor (aunque uno puede observar que los maestros de la Nueva Era suelen hacer ambas afirmaciones). El hacedor de círculos es un desastre. Admiro el deseo de Batterson de orar osadamente y amo su llamado a orar más, mejor y con más audacia. Pero gran parte de lo que enseña es sub-bíblico, ajeno a la Biblia o simplemente contrario a la Biblia. Habiendo cientos de buenos libros sobre la oración disponibles, no hay motivo en absoluto para invertir tanto como un minuto o un centavo en este.   Nota: Si estás buscando buenos libros sobre la oración basados en la Biblia, aquí hay algunas sugerencias en inglés: 5 Great Book son Prayer.

Tim Challies

Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo BLOG ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por más de 7000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.

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