Abril 12
“Mi reino no es de este mundo”… “Tú dices que soy rey”, respondió Jesús. “Para esto Yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha Mi voz”. Juan 18:36-37
¿Qué harás tú con Cristo? En la mañana de lo que hoy se conoce como el primer Viernes Santo, las autoridades religiosas judías llevaron a Jesús para que continuara Su juicio ante Poncio Pilato, el gobernador romano. Podemos ver en los detalles de los relatos de los Evangelios cómo Dios orquestó soberanamente todos estos acontecimientos. La determinación de los judíos de asegurar la muerte de Cristo por medio de la crucifixión en realidad cumpliría el plan de Dios desde la eternidad. Dios también había planeado la interacción de Cristo con Pilato. Mientras estaban uno frente al otro, Pilato hizo preguntas significativas sobre la identidad y la autoridad de Jesús. Estas preguntas constituyeron un examen con ramificaciones eternas, un examen que todos debemos hacer. Consideremos cómo lo expresa el autor del himno:
Ante Pilato Jesús está;
Todos los Suyos huyeron ya;
Pregunta se oye y ¿qué será?
¿Qué harás tú con Cristo?
Pilato creía que estaba realizando un examen en un nivel puramente intelectual, natural. Pero responder a la pregunta “¿Quién es Jesús?” es siempre una cuestión espiritual, sobrenatural. Jesús no era un rey político, como creía Pilato, sino el Rey celestial. Esencialmente le dijo a Pilato: Mi reino no tiene su origen en este mundo. La preocupación de Mi reino es la transformación espiritual que se produce en los corazones de Mi pueblo. La razón por la que nací como Rey fue para dar testimonio de la verdad de Dios. Pero Pilato, ciego en su incredulidad, ya había tomado una decisión. Hastiado y con desdén, trató de evitar la pregunta fundamental que todos debemos hacer: “¿Qué haré con Jesús?”. Pero al tratar de no responder, dio sin embargo su respuesta: Rechazaré Su derecho y gobierno sobre mí, por tanto también Su oferta de rescatarme.
¿Qué harás tú con Cristo?
No puedes ser neutral.
Pronto tendrás que decirte:
¿Conmigo qué hará Él?
No puedes ser neutral. O vives bajo el gobierno de Jesús o no. Así que no cierres tu Biblia en la mañana y luego vivas como si este mundo y sus preocupaciones y reyes fueran todo lo que existe y todo lo que importa. No procedas como si Jesús no tuviera lugar o interés en tu vida en este mundo. Él estuvo sin amigos y abandonado ante Pilato para que tú pudieras ser recibido como Su amigo en Su reino eterno. La neutralidad no es una opción, pero ¿por qué querríamos que lo fuera?
1 Albert B. Simpson, “¿Qué harás tú con Cristo?” (1905).
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
