Octubre 15
Si permanecen en Mí, y Mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y les será hecho. En esto es glorificado Mi Padre, en que den mucho fruto, y así prueben que son Mis discípulos… Estas cosas les he hablado, para que Mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea perfecto (Juan 15:7-8, 11).
La oración busca el gozo en una comunión fructífera con Jesús, sabiendo que Dios es glorificado cuando damos fruto en respuesta a la oración. ¿Por qué los hijos de Dios con frecuencia no tienen hábitos constantes de oración feliz y fructífera?
A menos que me equivoque, una de las razones no es tanto que no queramos, sino que no lo planeamos.
Si quieres tomarte unas vacaciones de cuatro semanas, no te levantas una mañana de verano y dices: “¡Oye, nos vamos hoy!”. No tendrás nada listo. No sabrás adónde ir. No hay nada planeado.
Pero así es como tratamos la oración. Nos levantamos día tras día y nos damos cuenta de que los momentos significativos de oración deberían formar parte de nuestra vida, pero nada está listo.
No sabemos adónde ir. No hay nada planeado. No hay tiempo. No hay lugar. No hay procedimiento. Y todos sabemos que lo opuesto a planificar no es un flujo maravilloso de experiencias profundas y espontáneas en la oración. Lo opuesto a planificar es la misma rutina de siempre. Si no planeas vacaciones, probablemente te quedarás en casa viendo la televisión. El fluir natural e imprevisto de la vida espiritual se hunde en su nivel más bajo de vitalidad. Hay una carrera que correr y una lucha que librar. Si quieres renovar tu vida de oración, debes planificarla.
Por tanto, mi simple exhortación es esta: dedica un tiempo hoy mismo a repensar tus prioridades y cómo encaja la oración en ellas. Toma una nueva decisión. Intenta una nueva aventura con Dios. Fija un tiempo. Fija un lugar. Elige un pasaje de las Escrituras que te guíe.
No te dejes abrumar por la presión de los días ajetreados. Todos necesitamos correcciones a mitad de camino. Haz de este un día para dedicarte a la oración, para la gloria de Dios y para la plenitud de tu gozo.
