Reflexiones sobre la restauración

Cuando se practica este tipo de restauración, se profundiza en autenticidad, paciencia, humildad, fortaleza y transparencia en la familia de la fe, y la iglesia experimentará una profundidad relación en comunidad no antes vista.
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“Hermanos, aun si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales, restáurenlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Lleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo. Porque si alguien se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. Pero que cada uno examine su propia obra, y entonces tendrá motivo para gloriarse solamente con respecto a sí mismo, y no con respecto a otro. Porque cada uno llevará su propia carga” (Gálatas 6:1–5). En este pasaje, el apóstol Pablo llama a los creyentes a ser agentes de restauración para aquellos atados por el pecado. Muchas cosas interesantes podrían ser dichas acerca de este pasaje, pero tratando de ser breve, se presentarán solo cuatro reflexiones a considerar aquí.

1. A cada creyente se le pide ser un agente de restauración

La palabra traducida como “restáurenlo” es un imperativo en el idioma original. Todos los creyentes que tienen el Espíritu del Dios vivo y que buscan vivir de acuerdo con el Espíritu son “espirituales” (Gál 3:14; 4: 6; 5:16, 25). Este mandato está dirigido a cada miembro de la iglesia, no solo a aquellos que son percibidos como líderes. Dios tiene un rol para cada miembro de Su cuerpo con el propósito de ayudar a restaurar a otros. Cuando los creyentes descubren algo preocupante o alguna necesidad en la vida de otro, tienen la mala costumbre de transferir dicha inquietud a su clase de escuela dominical o al liderazgo de la iglesia. En lugar de transferir inquietudes, los creyentes deberían ver la soberanía de Dios en acción. Dios los ha puesto en el camino de esta necesidad en particular. Dado que Dios capacita adecuadamente a los que llama a Su servicio, deben ver que Dios los ha capacitado para tomar la iniciativa y atender esta necesidad en Su poder dentro de la comunidad de Cristo.

2. Los agentes de restauración experimentarán lo mejor y lo peor de la idea de comunidad

La realidad es que los heridos hieren personas. Cuando un creyente trata de ayudar a una persona atada por el pecado, recibirá todo tipo de reacción. Podría ser atacado y preguntado quién se cree que es él. Podría ser acusado ​​de ser un criticón. Se podrían aprovechar de él. Al mismo tiempo, algunas personas reaccionarán bien a estos gestos de amor que acompañan a los heridos y llevan sus cargas. Su voluntad para permitir que otro le acompañe permitirá que se forjen lazos fraternales durante la dificultad de estas pruebas.

3. Restauración no implica necesariamente la eliminación de toda secuela

Aun cuando las personas permiten que otros les ayuden, es posible que las consecuencias de sus acciones perduren. El divorcio aún sucede. Dios podría no curar la enfermedad de transmisión sexual. Las deudas por apostar o por adicciones pueden permanecer sin ser pagadas. Los niños aún podrían salir lastimados. La restauración no niega la realidad de las secuelas destructivas dejadas por el pecado.

4. La restauración es complicada

Ayudar a los demás es un proceso complicado. Echa un vistazo al ministerio cercano a Jesús. El caos y el desorden le seguían a Él a todas partes. Con demasiada frecuencia, las iglesias se esfuerzan por guardar las apariencias, cuando el modelo bíblico de restauración en realidad las hará ser intensa y bíblicamente complicadas. El perdón restaurador descrito en Gálatas 6 transforma comunidades. Cuando los creyentes entienden la profundidad de su pecado y el increíble perdón que han experimentado de Dios, cambia su estrategia contra el pecado. No reduce el desdén por la rebelión, ya sea por voluntad propia o viniendo de otra persona. Les ayuda a dar una mano a otros continuamente. Les anima a perdonar repetidamente y buscar la restauración de otros. Les anima a no llevar cuenta de errores y a ser bondadosos. Les anima a responder con amabilidad a los comentarios severos y a darse cuenta de que cuando las personas están enmarañadas en pecado, a menudo actúan de forma irracional. Cuando se practica este tipo de restauración, se profundiza en autenticidad, paciencia, humildad, fortaleza y transparencia en la familia de la fe, y la iglesia experimentará una profundidad relación en comunidad no antes vista.

Adam McLendon

Adam McClendon, colaborador frecuente para For The Church, es director del Doctorado en Ministerio en Liberty University en Lynchburg, Virginia, y es fundador y director de New Line Ministries. También es el autor de Paul’s Spirituality in Galatians y Square One.  

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