1. La dificultad del perdón se encuentra en que no es natural, no es nuestro comportamiento. El perdón es contrario a nuestros instintos y naturaleza humana. El perdón de un Dios santo era un misterio (antes de la venida de Cristo), como proclamó Dios mismo en Éxodo 34:7. Por tanto, el perdón siempre es una maravilla y una sorpresa, y se debe explicar y examinar en vez de llegar a darlo por hecho.
2. La dinámica del perdón es la muerte expiatoria de Cristo, la cual da el pago por el pecado a través de la autosustitución de Dios. Esto es lo que hace posible el perdón (tanto el de Dios como el de los seres humanos) a pesar de lo difícil y poco natural que es. El perdón que le concedemos a otros se basa y fortalece (tanto teológica como motivacionalmente y en la práctica) en el perdón que Dios nos ofrece por medio de la cruz.
3. El desvanecimiento del perdón viene debido a la insuficiencia de los modelos contemporáneos del perdón, a los cuales les falta la dimensión vertical. El perdón cristiano: (a) es diferente al modelo terapéutico porque busca justicia y reconciliación; (b) es diferente al modelo del perdón ganado o transaccional porque ofrece un perdón interno; (c) es diferente a la antipatía moderna hacia cualquier perdón porque nos muestra la necesidad del perdón, lo costoso que es y el poder que tiene.
4. La historia del perdón está fundamentada en la Biblia. Aunque todas las culturas tienen alguna idea del perdón, las ideas principales sobre él en el mundo de hoy se derivan del Antiguo y el Nuevo Testamento. La pérdida de orientación al perdón actualmente tiene que ver con el debilitamiento de la fe cristiana y también con la distorsión del concepto dentro de las iglesias.

5. La definición del perdón es renunciar a la venganza y estar dispuestos a la reconciliación. La venganza es sentirse satisfecho por la infelicidad de otra persona, especialmente la que tú le ocasionas. Perdonar es: (a) nombrar la ofensa de forma veraz como algo malo y que merece un castigo (en vez de simplemente excusarla), pero también es (b) identificarse como pecador con el perpetrador para (c) liberarlo de recibir una venganza personal asumiendo la deuda uno mismo (en vez de simplemente excusarlo) y, por último, (d) buscar la reconciliación y la restauración de la relación que se rompió por la ofensa.
6. Las dependencias del perdón. (a) El perdón interno o actitudinal no depende de la respuesta del perpetrador. Se puede hacer en cualquier circunstancia. (b) El trabajo de la reconciliación concreta sí depende de que la persona que recibió la ofensa perdone internamente y que el perpetrador se arrepienta.
7. Los recursos para el perdón son 2: (a) Pobreza de espíritu —y la humildad que viene de saber que nuestra salvación es por pura gracia, no por mérito; y (b) riqueza de espíritu —y la seguridad de amor que viene de saber que nuestra salvación es por pura gracia, no por mérito.

8. Las dimensiones del perdón son tres:
a. La dimensión vertical o hacia arriba. El carácter y la recepción del perdón de Dios: (1) la salvación de Dios es más que el perdón pasado, es la base del perdón futuro: justificación y adopción. (2) Los instrumentos para recibir este perdón divino y la salvación son el arrepentimiento y la fe.
b. La dimensión interna o hacia adentro. El carácter y el otorgamiento del perdón humano: (1) se concede antes de sentirse, porque es una promesa y una práctica. (2) Implica un sufrimiento costoso, ya que asume la deuda en vez de buscar venganza.
c. La dimensión horizontal o hacia afuera. El carácter y la extensión del perdón humano: (1) busca misericordia y la justicia juntas e interdependientes, ya que ambas son formas de amor. (2) Ofrece la reconciliación de la relación y eventualmente una restauración de la confianza.
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Libro: Perdonar
Autor: Timothy Keller
Páginas: 263 – 266