Todos deberían saber que cuando un profesor de historia pregunta: “¿Por qué estudiamos historia?”, que la respuesta correcta es: “Estudiamos el pasado para no cometer los mismos errores”. Por tanto, consideremos por un momento algo de historia antigua.
El libro de Génesis trata sobre los comienzos, el comienzo del mundo, de la raza humana, del pecado, del pueblo de Dios y del evangelio. Éxodo trata de cómo el pueblo de Dios fue redimido milagrosamente. Levítico trata de cómo Dios enseña a Su pueblo a relacionarse con Él. Números narra quiénes eran el pueblo de Dios. Y Deuteronomio trata de cómo Dios dio a Su pueblo todo lo que necesitaban para la vida y la piedad.
¿Sabías que diversas formas de la palabra “recordar” aparecen nueve veces en Génesis, siete veces en Éxodo, dos veces en Levítico y cuatro veces en Números? Pero las derivaciones de la palabra “recordar” aparecen quince veces en Deuteronomio. De hecho, en todo el Antiguo Testamento, solo otros tres libros usan la palabra “recordar” más veces que Deuteronomio. Esto debería despertar nuestro interés. En el libro que dedica más tiempo a enseñar al pueblo de Dios cómo vivir con Él y entre ellos, Dios fundamenta su conducta presente en su pasado.

Muchas veces en Deuteronomio, Moisés presenta la motivación para hacer lo correcto en el aquí y ahora como algo directamente basado en la bondad de Dios en el pasado. En Deuteronomio 5:15, Dios dice: “Acuérdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el Señor tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por tanto, el Señor tu Dios te ha ordenado que guardes el día de reposo”. En Deuteronomio 7:18, a los judíos se les dice que no teman al pueblo de Canaán. ¿Por qué? Porque “recuerda bien lo que el Señor tu Dios hizo a Faraón y a todo Egipto”.

A lo largo de Deuteronomio, el pueblo de Dios recibe el mandato de recordar la bondad de Dios, su propio pecado, su provisión, su olvido, su esclavitud, su liberación y mucho más. ¿Por qué? La respuesta contundente es que sus recuerdos del pasado los ayudarían a actuar correctamente en el futuro. Y, lamentablemente, el resto del Antiguo Testamento es un ejemplo trágico de lo que sucede cuando el pueblo de Dios olvida recordar.
Entonces, ¿cuál es la aplicación para tu familia en el año nuevo? Si el futuro de tu familia está ligado a tu pasado, la pregunta más importante es esta: ¿qué tan bien conoce tu familia su pasado? ¿Saben tus hijos cómo Dios, en Su misericordia, los salvó de la muerte eterna? Si han nacido de nuevo, ¿recuerdan su propia salvación? ¿Recuerda tu familia la provisión de Dios de hace dos años? ¿Han olvidado tus hijos por qué ustedes tienen tantas reglas que los padres de sus amigos no tienen? ¿Recuerdan las verdades difíciles que aprendieron cuando pecaron la semana pasada? ¿Reflexiona tu familia alguna vez en la verdad que tu pastor predicó el domingo pasado? ¿Recuerdan tus hijos la bondad de Dios en sus vidas?

Vayamos aún más atrás: ¿recuerdan la bondad de Dios con los hijos de Israel? ¿Recuerdan el pecado de Adán y Eva? ¿Recuerdan quién es Dios? Acción de Gracias y Navidad son momentos maravillosos para recordar, pero el año nuevo prosperará o fracasará según nuestra capacidad de recordar.
Permíteme hacerte esta pregunta: ¿pasaste hoy tiempo con tu Señor? ¿Leíste Su Palabra? Para aquellos que no lo hicieron, probablemente no estuvieron pensando en todo lo que han aprendido acerca de las riquezas de la verdad de Dios. No reflexionaron en todas las veces que la Palabra de Dios iluminó su camino y limpió su corazón. No recordaron cómo la Biblia les ha dado repetidamente todo lo necesario para la vida y la piedad. La paz, el gozo y el contentamiento a los que apunta la Biblia no estaban en su mente. Si esas cosas hubieran estado en primer plano, tú y yo sabemos que habrían tomado el tiempo para leerla hoy.

Ahora bien, por favor, escucha mi corazón. No digo esto para criticar a nadie. Lo digo para recordarnos algo. Si el Señor lo permite, mañana volverás a despertar, y si no comienzas tu día como nuestro Señor lo hacía, tomando un momento intencional con Su Padre, tu mañana se verá directamente afectada por ello. Tu familia se verá afectada por ello. Por tanto, debemos recordar.
Muchos de nosotros celebramos recientemente el año nuevo. Muchas personas han hecho resoluciones de año nuevo. Pero con demasiada frecuencia el año nuevo se vive mirando solo hacia adelante. Creo que sería mejor recibir el año nuevo mirando hacia atrás. Prepara a tu familia para el éxito este nuevo año recordando los logros pasados y, lo más importante, recordando quién les dio esos logros.

Tómate el tiempo para recordarles a tus hijos el evangelio. Recuérdales el glorioso e inmerecido privilegio que es tener una relación con Dios y acceso directo a Su mente por medio de la Biblia, a Su corazón por medio de Su Hijo y a Su poder por medio del Espíritu.
En conclusión quiero ofrecerles una breve lista de verdades en las que sería bueno que nuestras familias meditaran.
1. Recuerda la historia de la obra de Dios en el mundo
- ¿Recuerdas quién es Dios?
- ¿Recuerdas Su grandeza al crear este mundo?
- ¿Recuerdas el pecado de Adán y Eva?
- ¿Recuerdas la bondad de Dios hacia los hijos de Israel?
- ¿Recuerdas Su amor por el mundo al enviar a Su Hijo?

2. Recuerda la historia de la obra de Dios en tu familia
- ¿Recuerdas cómo Dios, en Su misericordia, te salvó de la muerte eterna?
- ¿Recuerdas la provisión de Dios de hace dos años?
- ¿Recuerdas por qué hay tantas reglas en tu hogar?
- ¿Recuerdas la verdad que tu pastor predicó el domingo pasado?
- ¿Recuerdas dar gracias al Señor por Su provisión diaria?
- ¿Recuerdas quién es realmente quien provee tu hogar, el alimento, la ropa y la educación?
3. Recuerda la historia de la obra de Dios en tu vida
- Si has nacido de nuevo, ¿recuerdas tu salvación?
- ¿Recuerdas las verdades difíciles que aprendiste cuando pecaste la semana pasada?
- ¿Recuerdas la bondad de Dios en tu vida?
