Septiembre 23
Tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión de quien tendré compasión (Éxodo 33:19).
Moisés necesitaba la esperanza de que Dios realmente pudiera tener misericordia de un pueblo obstinado que acababa de cometer idolatría y de despreciar al Dios que los sacó de Egipto.
Para darle a Moisés la esperanza y la confianza que necesitaba, Dios dijo: “Tendré misericordia del que tendré misericordia”. En otras palabras: “Mis decisiones no dependen del grado de maldad o bondad del hombre, sino únicamente de mi libre y soberana voluntad. Por tanto, nadie puede decir que es demasiado malo para recibir la gracia”. Si eso fuera así, eso implicaría que Dios no es libre y que la elección no es incondicional.
La doctrina de la elección incondicional es la gran doctrina de esperanza para los peores pecadores. Significa que, a la hora de ser candidato a la gracia, tu pasado no tiene nada que ver con la elección de Dios. Esas son buenas noticias.
Si no has nacido de nuevo ni has recibido la fe salvadora en Jesucristo, no te desanimes pensando que la excesiva podredumbre o dureza de tu vida pasada es un obstáculo insuperable para la obra de la gracia de Dios en tu vida. A Dios le encanta magnificar la libertad de Su gracia salvando a los peores pecadores.
Apártate de tu pecado; invoca al Señor. Incluso en este devocional diario que estás leyendo o escuchando, Él te muestra Su misericordia y te anima firmemente a acudir a Él en busca de misericordia.
“‘Vengan ahora, y razonemos’, dice el Señor, “’aunque sus pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán’” (Isaías 1:18).
Devocional tomado del sermón “I Will Be Gracious to Whom I Will Be Gracious”.
